Convocatoria monográfico "Conservación Neoliberal: Greenwashing, mercantilización de la naturaleza y alteración de derechos y usos de la tierra"

2021-01-10

A medida que se avanza en este siglo XXI se acumulan voces que, a partir de datos y esquemas conceptuales, emiten un mismo mensaje: la civilización industrial ha entrado en una fase de translimitación, en la que los límites naturales al crecimiento han sido ya traspasados (Garcia, 2004). La conciencia de que la crisis ecológica es cada vez mayor ha conducido a la búsqueda de alternativas. Entre estas soluciones está el establecimiento de determinados espacios en los que se pretende preservar la naturaleza. En su versión neoliberal dicha preservación no implica ninguna modificación sustantiva de las reglas que impone el desarrollo económico capitalista. En este sentido, varios estudios han demostrado que la conservación per se no necesariamente contribuye a la sostenibilidad, sino que puede ser usada como mecanismo para la expansión del capitalismo (Igoe y Brockington, 2007; Brockington et al., 2008; Brockington y Duffy, 2011). En nombre de la conservación se han generado procesos de despojo, desplazamientos de campesinos, privatización, entre otras consecuencias adversas (D’Amico, 2015).

La neoliberalización implica la re-regulación de la naturaleza a través de formas de mercantilización. Esto, a su vez, implica nuevos tipos de territorialización: la partición de recursos y paisajes de manera que se controle, y a menudo excluya, a la población local. La territorialización es una forma visible de re-regulación, que frecuentemente crea nuevos tipos de valores y los pone a disposición de las élites nacionales y transnacionales. Además, la neoliberalización ha coincidido con el surgimiento de nuevas redes que atraviesan las divisiones tradicionales del estado, las organizaciones no gubernamentales (ONG) y las empresas con fines de lucro. Estas redes están unidas retóricamente por ideologías neoliberales y se combinan de maneras que alteran profundamente la vida de la población rural en áreas seleccionadas para la conservación de la biodiversidad (Igoe y Brockington, 2007).

Por otra parte, la insistencia en conservar ciertos espacios ha sido acompañada por el despido generalizado del valor ecológico de la naturaleza fuera de los Parques (Brockington, Duffy y Igoe, 2008). En este sentido Adams (1996) argumenta que la conservación se ejerce sólo en la protección de la naturaleza en unos lugares específicos mientras que se permite la destrucción y degradación de todos los demás lugares. En lugar de este tipo de conservación selectiva, dicho autor sugiere que la conservación se debe desarrollar para abarcar todo el paisaje. Como plantea Garcia (1997) debe implicar un cambio en el sistema de producción y consumo.

Los espacios protegidos se crean pensados con una lógica de compensación y "Economía de reparación" (Fairhead, et al., 2012: 242), en la que el daño infligido a la naturaleza por el crecimiento económico y por el consumismo en un contexto se mitiga por la conservación en otro. Sin embargo, dicha economía de la reparación crea, irónicamente, más oportunidades para consumir. La publicidad dirigida a los consumidores en apoyo de la conservación está llena de imágenes e historias de conservacionistas que reparan y restauran la naturaleza. La reparación de la naturaleza y la redención del consumo, se infunde en el mismo acto de consumir. El pecado y la penitencia se unifican en un solo gesto (Igoe, 2013), ya que el mismo acto consumista compra tu redención de ser un consumidor (Žižek 2009).

Por último, las áreas protegidas son cada vez más los medios por los que muchas personas ven, entienden y consumen las partes del mundo, que a menudo se etiquetan como naturaleza y / o medio ambiente (West, Igoe y Brockington, 2006). Cuando se protege un espacio, se crea una marca y la gente viene a configurar su identidad ambientalista a través de su consumo (West, 2004) en parte gracias a las representaciones mediáticas de ONGs ecologistas (Week, 1999) y excursiones, viajes y un sin fin de etcéteras. Este apoyo al ecologismo, sin embargo, no se expresa en formas que cambien el comportamiento, los estilos de vida o mucho menos el sistema productivo, a fin de reducir la huella ecológica, material o de carbono. Martinez-Alier (2002) ha denominado a este tipo de ecologismo "El culto a lo silvestre", o el amor por la naturaleza prístina que aparta a los humanos que habitan en las áreas naturales y protege activamente la vida silvestre por sus valores ecológicos y estéticos. Hermosos paisajes, especies amenazadas y ecosistemas en desaparición son el foco de este movimiento. Esta forma de ver el medio ambiente hace una reverencia sagrada por la naturaleza sin cuestionar el sistema económico y social existente que produce amenazas (Cronon, 1996).  El ecologismo que se deriva del conservacionismo es un ecologismo alienado que da como resultado presiones, políticas y movimientos ambientales que limitan los medios de vida de los pueblos rurales, pero liberan a los ecoturistas para que sigan con sus estilos de vida de alto consumo (Brockington, 2009; Igoe, 2018; McCubbin, 2019).

La conservación neoliberal sería una amalgama de ideología y técnicas informadas por la premisa de que la naturaleza solo puede ser "salvada" a través de su sumisión al capital y su posterior revalorización en términos capitalistas (Büscher, et al., 2013), lo que McAfee (1999) ha etiquetado acertadamente como "vender la naturaleza para salvarla". Dicho de otra manera, la conservación neoliberal cambia el enfoque de cómo se usa la naturaleza en y a través de la expansión del capitalismo, a cómo se conserva la naturaleza en y a través de la expansión del capitalismo (Büscher et al., 2013).

Este monográfico pretende abrir un espacio para la publicación de investigaciones empíricas y teóricas que analizen los efectos que genera la Conservación Neoliberal. En concreto que aborde, entre otras, cuestiones como las siguientes:

  • Investigaciones que analicen el tipo de ecologismo que se deriva de la conservación neoliberal.
  • Análisis empíricos de estudios de caso que investiguen cómo opera la conservación neoliberal.
  • Reflexiones teóricas que profundicen y analicen los cambios en la conservación de la naturaleza.
  • Trabajos que analicen cómo las representaciones de la naturaleza ―imágenes, videos y espacios que representan paisajes salvajes y organismos vivos― median en las relaciones entre los seres humanos y el medio ambiente.
  • Investigaciones que exploren y teoricen los vínculos entre los nuevos medios de comunicación y la conservación de la naturaleza.
  • Artículos que analicen el impacto de las celebridades en la promoción de la conservación neoliberal.

Fecha Límite para recepción de trabajos: 01/10/2021. Ver convocatoria  ||  Descargar PDF