Editorial Iprolex, tomando como principal referencia las recomendaciones del Committee on Publication Ethics (COPE), entiende que el uso de inteligencia artificial (IA) y de herramientas asistidas por IA puede constituir una tecnología auxiliar útil, siempre que se emplee con responsabilidad, prudencia y transparencia, se declare su uso de manera detallada y sus resultados sean revisados, corregidos y aprobados por personas humanas. Este deber de transparencia se alinea igualmente con los principios de ciencia abierta, que promueven la trazabilidad y reproducibilidad de la investigación.

El uso ético y responsable de estas tecnologías exige establecer siempre un control humano estricto en todas las fases. Las personas responsables de la autoría, la edición o la revisión deben verificar la exactitud, validez, pertinencia e integridad del material generado por IA, prestando especial atención —aunque no exclusivamente— a posibles referencias inventadas, sesgos, inconsistencias o limitaciones propias de estas herramientas, a fin de evitar errores o desinformación. La rendición de cuentas sobre el empleo de herramientas de IA debe garantizar la identificación y declaración de sus limitaciones cuando existan.

Aunque actualmente el uso más extendido en el ámbito de las publicaciones científicas corresponde a las IA generativas y a los modelos de lenguaje de gran tamaño, existen muchos otros tipos de IA que pueden emplearse en la redacción de manuscritos, en las fases de edición y producción de la publicación, o incluso antes, durante el diseño o desarrollo de la investigación.

Asimismo, existe una amplia diversidad de herramientas basadas en IA utilizadas en procesos editoriales, muchas de las cuales permiten proteger la información introducida en ellas. Editorial Iprolex recomienda el empleo de herramientas que ofrezcan garantías adecuadas, tales como:

  • cifrado de comunicaciones o de datos almacenados,

  • posibilidad de impedir que el modelo se entrene con contenidos proporcionados por los usuarios,

  • uso de entornos locales o servidores con garantías de privacidad,

  • y cualquier otra medida que asegure la protección de la información editorial o investigadora.