Traducción de La hija del rey de España (1935), de Teresa Deevy.
DOI:
https://doi.org/10.24162/EI2020-9413Resumen
ESCENA: Un espacio abierto en una carretera con hierba. En cada lado de la carretera, barreras con señales de “Prohibido el tráfico” y “Carretera cortada”. En la parte trasera una vieja pared dilapidada; una puerta pequeña en el centro de la pared permanece abierta y a través de la cual se pueden ver los campos. Unos trabajadores municipales han estado trabajando aquí. Dos abrigos, un termo, un saco viejo y un sombrero de caballero y un bastón están apilados en un montón de piedras cerca de una de las barreras. PETER KINSELLA, un hombre corpulento de cincuenta años, entra por el umbral. Lleva una piqueta, su mono de trabajo y sus botas están cubiertos de un polvo fino. Está en el centro, mira hacia la izquierda, entrecerrando sus ojos y luego hacia la derecha. JIM HARRIS llega silbando. Tiene veinticuatro años, lleva una gorra y un mono de trabajo polvoriento. Deja su pala contra la pared, va a la barrera del lado derecho y se apoya en ella, mirando hacia la derecha.
JIM: Magnífico trabajo en la boda de ahí abajo. La señorita como se llame se va a casar. Las mujeres se reunieron en el muelle con una hora y media de antelación para despedirse. (Se ríe. PETER asiente sin interés). Bien que se veía desde arriba, con la chalupa de blanco, y las banderas ondeando y el reflejo del sol en el agua. Valiente y alegre al principio pase lo que pase. (Toma su termo). ¡Venga hombre! Con el ruido de las sirenas no oí el silbato y seguí trabajando cinco minutos de más. ¿Crees que eso está bien?
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Derechos de autor 2020 Andrés Romera

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