La huerta alicantina en el siglo XIX: etnohistoria, mujer y espacios en la arquitectura residencial, de María-Teresa Riquelme-Quiñonero

  • Teresa Vicente Rabanaque

Resumen

La arquitectura, ante la mirada de la antropología, es evidente que no puede leerse solo desde la relación de volúmenes físicos construidos. Parafraseando a Estrada en su consideración de la ciudad «como espacio generado, pero también generador de estilos de vida» (Estrada, Nieto y Rodríguez, 1993: 287), por analogía y desde un enfoque microsocial, los márgenes de la vivienda construyen, a su vez, toda una red de interacciones comunitarias que transforman los espacios erigidos en lugares habitables. Así pues, al valorar el conjunto de edificaciones de un determinado territorio en su particular contexto histórico, geográfico y sociocultural, se despliega ante nuestra visión todo un elenco de tipologías constructivas, inherentes a determinadas formas de vida, y bajo las cuales subyacen unas particulares coordenadas de identidad. A menudo, al rastrear la producción de modelos constructivos, nos encontramos con la reproducción de una serie de patrones de reconocimiento, los cuales actúan como elementos identificativos y cohesionadores de ciertos grupos sociales. Estas preferencias configuran un particular lenguaje, estético y funcional, pero también simbólico, que permite entender la vivienda, en sí misma, como un sistema discursivo (Pérez Ramírez, 1999) y que la autora del libro interpreta, aplicado a un estudio de caso concreto, desde una perspectiva etnográfica e histórica.

Biografía del autor/a

Teresa Vicente Rabanaque
 
Publicado
2021-06-09