Manuel Rivas: Elecciones y partidos en América Latina en el cambio de ciclo

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SUMARIO

  1. Referencias

Durante la primera década del siglo xxi, algunos países latinoamericanos vivieron un periodo caracterizado por la victoria electoral de las fuerzas políticas de izquierda, el crecimiento económico producto del boom de las exportaciones de materias primas y la mayor intervención del Estado en la economía, que condujo a la reducción de las tasas de pobreza y desigualdad. Sin embargo, la crisis económica resultante del desplome de los precios del petróleo en 2014-‍15 ha conducido al desgaste electoral de algunos Gobiernos oficialistas; tanto así que algunos analistas ya señalan el comienzo de un nuevo ciclo económico y político en la región ( ‍Svampa, Maristella. 2017. Del cambio de época al fin de ciclo: gobiernos progresistas, extractivismo, y movimientos sociales en América Latina. Barcelona: Edhasa.Svampa, 2017;  ‍Kingstone, Peter. 2018. The Political Economy of Latin America: Reflections on Neoliberalism and Development after the Commodity Boom. Londres: Routledge. Disponible en: https://doi.org/10.4324/9781315682877.Kingstone, 2018).

La «era dorada» de las commodities en América Latina ha dado paso a una preocupación cada vez mayor por la permanencia de las reformas sociales puestas en marcha durante estos años ( ‍Kingstone, Peter. 2018. The Political Economy of Latin America: Reflections on Neoliberalism and Development after the Commodity Boom. Londres: Routledge. Disponible en: https://doi.org/10.4324/9781315682877.Kingstone, 2018). A diferencia de los trabajos sobre los límites del desarrollo latinoamericano, que tratan de examinar las causas de los cambios de ciclo económico ( ‍Prebisch, Raul. 2016. «The economic development of Latin America», en Ricardo Bielschowsky (comp.), ECLAC Thinking, Selected Texts (1948-‍1998). Santiago: ECLAC.Prebisch, 2016;  ‍Kingstone, Peter. 2018. The Political Economy of Latin America: Reflections on Neoliberalism and Development after the Commodity Boom. Londres: Routledge. Disponible en: https://doi.org/10.4324/9781315682877.Kingstone, 2018), el volumen colectivo que aquí se recensiona se centra en sus consecuencias políticas, institucionales y electorales. Más en concreto, retoma la senda abierta por el profesor Manuel Alcántara desde la década anterior ( ‍Alcántara, Manuel y Fátima García (eds.). 2008. Elecciones y política en América Latina. Madrid: Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.Alcántara y García, 2008;  ‍Alcántara, Manuel y M.ª Laura Tagina (eds.). 2011. América Latina: política y elecciones del bicentenario (2009-‍2010). Madrid: Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.Alcántara y Tagina, 2011,  ‍Alcántara, Manuel y M.ª Laura Tagina (eds.). 2013. Elecciones y política en América Latina (2009-‍2011). México: Instituto Federal Electoral.2013,  ‍Alcántara, Manuel y M.ª Laura Tagina (eds.). 2016. Elecciones y cambio de élites en América Latina, 2014 y 2015. Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca.2016), abordando desde una perspectiva comparada los procesos electorales celebrados entre 2013 y el primer trimestre de 2017 en América Latina, con el objeto de comprobar hasta qué punto se puede hablar de alternancia en los Gobiernos y de transformaciones en los sistemas de partidos en cada uno de estos países. De este modo, trata de arrojar luz al cambio de ciclo político en la región con el análisis de las elecciones más recientes desde una óptica institucionalista.

El libro se divide en veinte capítulos. En el primero, los editores Manuel Alcántara, Daniel Buquet y María Laura Tagina introducen la obra, presentando los resultados de los distintos indicadores electorales, comparando las magnitudes y haciendo referencia a dos de las principales innovaciones legales introducidas en los sistemas electorales de estos países: las leyes de cuotas de género y el voto desde el exterior.

Los dieciocho estudios de caso siguientes comparten extensión y estructura similares: comienzan describiendo el contexto previo a los comicios de cada país; después, comprueban los efectos que han tenido los cambios de las reglas electorales sobre el sistema de partidos; a continuación, abordan aspectos relacionados con el proceso electoral y, por último, señalan los posibles desafíos a los que deberán hacer frente los Gobiernos recién salidos de las urnas. Esta estructura facilita la comparación entre países. En la línea de trabajos anteriores ( ‍Zovatto, Daniel. 2016. «La regulación jurídica de los partidos políticos en América Latina». Pluralidad y Consenso, 3 (13): 2-‍9.Zovatto, 2016;  ‍Freidenberg, Flavia y Betilde Muñoz-Pogossian (eds.). 2016. Reformas a las organizaciones de partidos en América Latina (1978-‍2015). Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú.Freidenberg y Muñoz-Pogossian, 2016;  ‍Casas-Zamora, Kevin, Marian Vidaurri, Betilde Muñoz-Pogossian y Raquel Chando (eds.). 2016. Reformas Políticas en América Latina: tendencias y casos. Washington: OEA. Casas-Zamora et al., 2016), cada capítulo del libro ofrece una visión general del proceso electoral, pero sin analizar factores explicativos ni profundizar en debates teóricos en torno a la desinstitucionalización de los sistemas de partidos, como hacen otras publicaciones recientes ( ‍Torcal, Mariano (coord.). 2015. Sistemas de partido en América Latina. Causas y consecuencias de su equilibrio inestable. Barcelona: Anthropos. Torcal, 2015;  ‍Roberts, Kenneth M. 2016. Cambiando el rumbo en América Latina: Sistemas de partido en la Era Neoliberal. Ithaca: Universidad de Cornell.Roberts, 2016;  ‍Wills-Otero, Laura. 2016. Latin American Traditional Parties, 1978-‍2006. Electoral Trajectories And Internal Party Politics. Bogotá: Universidad de los Andes.Wills-Otero, 2016).

María Laura Tagina analiza los comicios de 2015 en Argentina, destacando el papel decisivo de las alianzas partidarias en los resultados electorales que pusieron fin a más de diez años de peronismo. La alternancia presidencial en este país inaugura el cambio de ciclo político en la región y pone sobre la mesa los problemas de los gobiernos postneoliberales para mantener vigentes las conquistas sociales de la década anterior.

A continuación, Nataly Viviana Vargas estudia las elecciones bolivianas celebradas en 2014, señalando la debilidad de la oposición, la fortaleza del proyecto oficialista y la voluntad del presidente Morales para buscar una nueva reelección. En febrero de 2016 el presidente indígena perdió el referendo que le permitiría ser reelegido, lo cual se interpretó como un nuevo síntoma del desgaste de la izquierda en América Latina, pero a finales de 2017 un fallo del Tribunal Constitucional de Bolivia autorizó la reelección.

Rachel Meneguello y Monize Arquer subrayan algunas de las particularidades de la crisis del presidencialismo de coalición en Brasil después de las elecciones de 2014: la desafección política, el aumento de la fragmentación del sistema de partidos y la ruptura de la coalición de gobierno que acabó con la salida de la presidenta Rousseff tras un cuestionable impeachment. La victoria del candidato ultraderechista Bolsonaro en la primera vuelta de las presidenciales de 2018 es una de las consecuencias de esta crisis política.

David Altman y Rosana Castiglione estudian las elecciones de 2013 en Chile como «el fin de una época política». Sus resultados permitieron a Bachelet emprender reformas institucionales de calado; entre ellas, el cambio del sistema electoral binominal impuesto por la dictadura. Sin embargo, estos avances no impidieron la derrota de la coalición gubernamental y la victoria de Piñera en diciembre de 2017, lo que provocó un giro político a la derecha en este país.

Adriana Ramírez, en su estudio sobre las elecciones colombianas de 2014, considera que el nacimiento del partido Centro Democrático, liderado por el expresidente Uribe, y la polarización electoral, son elementos que pueden considerarse, en palabras de la autora, como «prolegómenos» de los comicios de 2018. La derrota en las urnas del Acuerdo Final de Paz, el retorno al poder del uribismo y el asesinato de líderes comunitarios confirmaron, en parte, las previsiones de este capítulo. Colombia, por su paradójica situación de estabilidad institucional y conflictividad social, sigue un camino muy diferente al de sus vecinos regionales.

Ilka Treminio sostiene que las elecciones de Costa Rica en 2014 transformaron el escenario político del país debido a la fragmentación del sistema de partidos, el paso del bipartidismo al multipartidismo moderado y la generación de incentivos para crear coaliciones de gobierno. Los comicios de 2018 rompieron definitivamente con la hegemonía de los partidos tradicionales; asimismo, la victoria del oficialista Partido Acción Ciudadana cuestionó el carácter conservador del cambio de ciclo latinoamericano.

Simón Pachano, en su capítulo sobre las elecciones ecuatorianas de 2013 y 2014, enfatiza los cambios acaecidos desde la reelección de Correa hasta poco antes de la victoria del candidato oficialista Moreno en segunda vuelta. Aunque este resultado suponía la continuidad del proyecto correísta, poco después de asumir el cargo el nuevo mandatario rompió con el expresidente y se alió con sus antiguos opositores.

Sonia Rubio, al examinar las elecciones de 2014 y 2015 en El Salvador, subraya que las reformas del sistema electoral han consolidado un bipartidismo polarizado, competitivo y estable en este país. No obstante, el panorama político ha cambiado desde entonces. Los escándalos de corrupción que afectan a los dos partidos tradicionales han impulsado que otras fuerzas políticas lideren los sondeos para las presidenciales de 2019. Esto podría transformar uno de los sistemas de partidos más estables de la región.

Secundino González, en su análisis sobre las elecciones guatemaltecas de 2015, pone el foco en los efectos que han tenido las reformas electorales en el sistema de partidos. La victoria de Morales fue la muestra más palpable de la cada vez mayor influencia electoral de las fuerzas políticas evangélicas en América Latina ( ‍Cleary, Edward L. 2018. Power, Politics, and Pentecostals in Latin America. Londres: Routledge. Disponible en: https://doi.org/10.4324/9780429498077.Cleary, 2018).

Cecilia Rodríguez, por su parte, señala algunas de las continuidades y rupturas provocadas tras los comicios de 2013 en Honduras, resaltando el fin del bipartidismo clásico y el debate en torno a la reelección presidencial. Efectivamente, las irregulares elecciones de 2017 y la ola de represión han generado preocupación internacional por la deriva autoritaria del país de la mano del reelecto presidente Hernández.

Igor Vivero realiza una revisión histórica desde el inicio del proceso de transición democrática en México hasta 2015, ahondando en los efectos que tuvo la última reforma electoral en términos de representación y participación. Los resultados de las elecciones de 2018 refuerzan el argumento central del capítulo. La reforma electoral, junto con la crisis multidimensional que atraviesa el país ( ‍Olvera, Alberto. 2016. «La crisis política, los movimientos sociales y el futuro de la democracia en México». Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, 61 (226): 279-‍295. Disponible en: https://doi.org/10.1016/S0185-1918(16)30011-3.Olvera, 2016), estuvieron detrás del hundimiento electoral del Partido Revolucionario Institucional y de la contundente victoria de López Obrador. Al igual que los procesos electorales en Bolivia y Costa Rica, el mexicano cuestiona el carácter conservador del cambio de ciclo latinoamericano.

Salvador Martí destaca la falta de incertidumbre política en las elecciones de 2015 en Nicaragua, calificando al régimen político liderado por Ortega de «patrimonialista autoritario». Este acertado capítulo describe el tránsito de la democracia hacia la dictadura en el país, que en 2018 vivió una ola de protestas y represión que, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, se ha saldado con 326 muertos.

Mélany Barragán lleva a cabo un estudio sobre las elecciones de 2014 en Panamá en el que se identifican los principales cambios y continuidades en el sistema de partidos. Si bien no tuvo mucha repercusión internacional por el tamaño del país, la llegada al poder del Partido Panameñista fue la primera victoria de la derecha nacionalista y antiliberal en la región, de ahí la importancia de este capítulo dentro del volumen colectivo.

Con base en los comicios de 2013, Sara Patricia Cerna y Juan Mario Solís recalcan el carácter inestable del régimen político paraguayo y el importante papel que juegan en él las fuerzas políticas tradicionales. Las elecciones de 2018 confirmaron el argumento de estos autores en un país que desde la destitución de Lugo constituye otra notable excepción al proceso de cambio de ciclo político en la región.

Fernando Tuesta describe algunos de los aspectos más relevantes del proceso electoral de 2016 en Perú, augurando problemas de gobernabilidad por la difícil relación entre el Gobierno de Kuczynski y la mayoría parlamentaria fujimorista. El intento de moción de vacancia contra el presidente y su posterior renuncia confirmaron las previsiones del autor. En este momento, la corrupción ha sumido a Perú en una grave crisis institucional que afecta a todos los poderes del Estado.

Ana Belén Benito, en su capítulo sobre las elecciones de 2016 en República Dominicana, enfatiza la capacidad del oficialista Partido de la Liberación Dominicana para tejer alianzas con los partidos minoritarios. El caso del país caribeño contrasta con el de sus vecinos centroamericanos por su sistema multipartidista de coalición.

Daniel Buquet y Asbel Bohigues resaltan la estabilidad del proyecto político del Frente Amplio, que en las elecciones uruguayas de 2014 se mantuvo en el poder y se hizo con la mayoría absoluta en el Parlamento. Este capítulo subraya la estabilidad de la democracia en este país y la permanencia en el Gobierno de la izquierda uruguaya que se resiste al cambio de ciclo gracias a su gestión económica.

Juan Manuel Trak examina los resultados de los comicios de 2013 y 2015 en Venezuela y prevé dos posibles escenarios futuros: la consolidación de un sistema de partidos basado en la alternancia entre el chavismo y la alianza opositora, o el tránsito hacia un régimen político más cerrado en el que se ilegalicen o anulen algunos partidos. Finalmente se impuso el segundo escenario. La ola de protestas y represión entre 2015 y 2017 culminó con la convocatoria por el Gobierno chavista de la Asamblea Nacional Constituyente que, de facto, vació de poderes a la Asamblea Nacional controlada por la oposición.

En el capítulo final, los editores estudian de forma comparada las elecciones, los ciclos políticos y la alternancia en América Latina durante estos años, haciendo una lectura, quizás demasiado optimista, de la situación política de la región. Los casos de Honduras, Nicaragua, Colombia o Venezuela ponen en cuestión la estabilidad de la democracia en estos países. A pesar de ello, se hace referencia a los principales retos que enfrenta la región: la falta de institucionalización del sistema de partidos y los problemas políticos y económicos en algunos de estos países. De la comparación se recogen algunos elementos comunes como son el auge de las reformas político-electorales y de la organización interna de los partidos, la preponderancia de la alternancia electoral, lo ajustado de la mayoría de los resultados electorales, las reformas de los sistemas de partidos, el aumento de la polarización política y los cambios de ciclos políticos y económicos.

Conviene señalar que este libro constituye una extraordinaria contribución a la literatura sobre elecciones y sistemas de partidos en América Latina porque combina rigurosidad académica y claridad expositiva. Otra fortaleza del libro es la vocación comparada de sus autores que permiten al lector tener una visión fiable y completa del escenario electoral latinoamericano y de las transformaciones políticas en los últimos cinco años.

Su principal debilidad es que, a pesar de estar publicado en 2018, no comprende algunos procesos electorales recientes, relevantes para determinar la naturaleza del cambio de ciclo político en la región, como los de Ecuador, Chile, Costa Rica, Colombia, México o Brasil. Si bien los capítulos analizan elecciones celebradas en momentos distintos y en democracias tan dispares, estos conservan una lógica expositiva común que permite al lector obtener una visión amplia y a la vez precisa sobre el panorama político y electoral de esta parte del mundo.

En definitiva, se trata de un volumen colectivo muy recomendable, no solo para latinoamericanistas y estudiosos de los procesos electorales y los sistemas de partidos sino, en general, para cualquier persona que tenga interés en la política latinoamericana contemporánea.

Referencias[Subir]

[1] 

Alcántara, Manuel y Fátima García (eds.). 2008. Elecciones y política en América Latina. Madrid: Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.

[2] 

Alcántara, Manuel y M.ª Laura Tagina (eds.). 2011. América Latina: política y elecciones del bicentenario (2009-‍2010). Madrid: Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.

[3] 

Alcántara, Manuel y M.ª Laura Tagina (eds.). 2013. Elecciones y política en América Latina (2009-‍2011). México: Instituto Federal Electoral.

[4] 

Alcántara, Manuel y M.ª Laura Tagina (eds.). 2016. Elecciones y cambio de élites en América Latina, 2014 y 2015. Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca.

[5] 

Casas-Zamora, Kevin, Marian Vidaurri, Betilde Muñoz-Pogossian y Raquel Chando (eds.). 2016. Reformas Políticas en América Latina: tendencias y casos. Washington: OEA.

[6] 

Cleary, Edward L. 2018. Power, Politics, and Pentecostals in Latin America. Londres: Routledge. Disponible en: https://doi.org/10.4324/9780429498077.

[7] 

Freidenberg, Flavia y Betilde Muñoz-Pogossian (eds.). 2016. Reformas a las organizaciones de partidos en América Latina (1978-‍2015). Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú.

[8] 

Kingstone, Peter. 2018. The Political Economy of Latin America: Reflections on Neoliberalism and Development after the Commodity Boom. Londres: Routledge. Disponible en: https://doi.org/10.4324/9781315682877.

[9] 

Olvera, Alberto. 2016. «La crisis política, los movimientos sociales y el futuro de la democracia en México». Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, 61 (226): 279-‍295. Disponible en: https://doi.org/10.1016/S0185-1918(16)30011-3.

[10] 

Prebisch, Raul. 2016. «The economic development of Latin America», en Ricardo Bielschowsky (comp.), ECLAC Thinking, Selected Texts (1948-‍1998). Santiago: ECLAC.

[11] 

Roberts, Kenneth M. 2016. Cambiando el rumbo en América Latina: Sistemas de partido en la Era Neoliberal. Ithaca: Universidad de Cornell.

[12] 

Svampa, Maristella. 2017. Del cambio de época al fin de ciclo: gobiernos progresistas, extractivismo, y movimientos sociales en América Latina. Barcelona: Edhasa.

[13] 

Torcal, Mariano (coord.). 2015. Sistemas de partido en América Latina. Causas y consecuencias de su equilibrio inestable. Barcelona: Anthropos.

[14] 

Wills-Otero, Laura. 2016. Latin American Traditional Parties, 1978-‍2006. Electoral Trajectories And Internal Party Politics. Bogotá: Universidad de los Andes.

[15] 

Zovatto, Daniel. 2016. «La regulación jurídica de los partidos políticos en América Latina». Pluralidad y Consenso, 3 (13): 2-‍9.

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