RESUMEN

Este artículo estudia las representaciones de España en el discurso del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador. El trabajo parte de una discusión teórica sobre la formación de memorias e identidades políticas y propone un análisis de marcos interpretativos (frame analysis) de la producción discursiva del mandatario durante sus primeros cuatro años de Gobierno (de diciembre de 2018 a diciembre de 2022). Para ello, se ha construido una unidad de análisis de 321 alocuciones, seleccionadas de entre sus conferencias diarias —conocidas como mañaneras—, y se han identificado tres marcos dominantes: el colonial, el neoliberal y el republicano. Las conclusiones apuntan al carácter conflictivo de España en el discurso de López Obrador, en la medida en que propone una relectura de las relaciones históricas entre ambos países como parte de una revisión sustantiva de la identidad política mexicana.

Palabras clave: Identidades políticas; políticas de memoria; análisis de discurso; marcos interpretativos; América Latina; relaciones México-España; Andrés Manuel López Obrador; Cuarta Transformación.

ABSTRACT

This article studies the representations of Spain in the discourse of Mexican President Andrés Manuel López Obrador. The paper starts from a theoretical discussion on the formation of memories and political identities, and proposes a frame analysis of the president’s discursive production during his first four years in office (from December 2018 to December 2022). To this end, a unit of analysis of 321 speeches, selected from among his daily conferences —known as «mañaneras»— has been constructed, and three dominant frames have been identified: the colonial, the neoliberal and the republican. The conclusions point to the conflictive nature of Spain in López Obrador’s discourse, insofar as he proposes a re-reading of the historical relations between the two countries as part of a substantive revision of Mexican political identity.

Keywords: Political identities; memory politics; discourse analysis; interpretative frameworks; Latin America; Mexico-Spain relations; Andrés Manuel López Obrador; Fourth Transformation.

Cómo citar este artículo / Citation: Resina, J. y Martínez-Lamas, D. (2024). Cómo te voy a olvidar. Memorias, identidades y representaciones políticas de España en el discurso de López Obrador. Revista de Estudios Políticos, 203, 271-‍301. doi: https://doi.org/10.18042/cepc/rep.203.10

I. INTRODUCCIÓN[2][Subir]

«México desea que el Estado español admita su responsabilidad histórica por esas ofensas y ofrezca las disculpas o resarcimientos políticos que convengan. Por ese motivo, Su Majestad, las actuales autoridades mexicanas elaboran un pliego de delitos que exhibirán ante el Reino de España». Con estas palabras, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se dirigía al rey de España Felipe VI en una carta enviada durante los primeros meses de su sexenio, el 1 de marzo de 2019, en la que le solicita un ofrecimiento formal de disculpas a los pueblos originarios de México por los agravios cometidos durante la conquista.

Una controversia que va a condicionar la percepción española sobre el presidente mexicano y abre una discusión sobre las relaciones históricas entre ambos países, ya que si, por un lado, la figura de AMLO se incorpora a la política española como elemento de confrontación partidista (‍Del Alcázar y Betancourt, 2021; ‍Santillán y Zuart, 2021), por el otro adquieren visibilidad diversas interpretaciones sobre las responsabilidades históricas de la experiencia colonial (‍Hinz, 2021; ‍Nerín, 2020) y el debate entre el revisionismo neoimperial (‍Roca Barea, 2016) y sus críticos (‍García Cárcel, 2019; ‍Straehle, 2021; ‍Villacañas, 2019).

Con esta polémica de fondo, este artículo aborda los significados políticos que AMLO atribuye al rol y participación de España en la historia de México. Para ello, la investigación analiza las representaciones discursivas que el mandatario elabora de ese pasado, así como los imaginarios y las identidades que se derivan de ellas. En ese sentido, este trabajo no se interroga sobre la veracidad histórica ni la coherencia interna de los argumentos presentados, sino que se centra en la construcción de memoria como objeto mismo de investigación (‍Aguilar Fernández, 2008).

Para cubrir este objetivo, el artículo presenta un análisis cualitativo de las conferencias matutinas que el presidente pronuncia a diario, conocidas como mañaneras, durante sus primeros cuatro años de mandato, entre diciembre de 2018 y diciembre de 2022. En total, se han seleccionado 321 alocuciones, bajo el criterio de que se incluya una referencia explícita a España. El interés de analizar estas intervenciones reside en que son un medio de actualización continuo de la posición del Gobierno, lo que las convierte en una fuente privilegiada para el estudio del discurso de López Obrador (‍Muñiz, 2021).

Como aproximación metodológica, se parte de un análisis de marcos interpretativos (frame analysis) mediante la aplicación de un esquema causal, compuesto de diagnóstico, pronóstico y motivación. De esta forma, se pretende identificar cómo se moldea la comprensión sobre el tema y se orienta a la acción, así como cuáles son las principales ideas y patrones de explicación y el contexto institucional en que se producen (‍Daviter, 2011; ‍Entman, 1993; ‍Schmidt, 2010).

Como se muestra en los resultados, se identifican tres marcos dominantes en el discurso de AMLO: la memoria colonial, la neoliberal y la republicana, cada una de las cuales responde a tiempos históricos distintos: el legado de la conquista, la presencia de empresas españolas a partir de las privatizaciones de los años ochenta y las relaciones de fraternidad generadas en torno al exilio republicano en la época del presidente mexicano Lázaro Cárdenas.

A partir de aquí, el artículo se estructura de la siguiente manera: en la primera parte se aborda la discusión teórica sobre los usos de la historia y la construcción de la memoria. En la segunda, se introduce al contexto mexicano con el que se presenta el pensamiento de AMLO y los principales hitos en las relaciones entre ambos países durante su mandato. En la tercera, se desarrolla el análisis de los marcos discursivos y se exponen los principales hallazgos. En la cuarta, el trabajo concluye retomando el debate sobre los significados del pasado.

II. DISCUSIÓN TEÓRICA: DE LOS USOS DE LA HISTORIA A LAS POLÍTICAS MEMORIALES[Subir]

El tránsito de las décadas finales del siglo xx al siglo xxi se ha distinguido por una paradójica temporalidad, compartida por sociedades y culturas muy distintas. Si, por un lado, como advertía Hobsbawm (‍1998: 13), «la destrucción del pasado, o más bien de los mecanismos sociales que vinculan la experiencia contemporánea del individuo con la de generaciones anteriores» se ha convertido en «uno de los fenómenos más característicos y extraños» de nuestro tiempo, el pasado está, por otro lado, más presente que nunca. Ningún otro momento de la historia moderna había mostrado tanto interés por el pasado ni los discursos e imágenes sobre el mismo habían logrado la centralidad que adquieren ahora en la vida pública, un fenómeno que se ha definido como «explosión» (‍Jelin, 2002), «abuso» (‍Todorov, 2000) o, incluso, como «obsesión» (‍Traverso, 2011) conmemorativa.

En este sentido, existe un consenso sobre la vinculación de ese giro hacia el pasado con la crisis, a partir de la década de 1980, de la imaginación utópica que había sostenido el ideario político del progreso y la modernización, en tanto que la hegemonía neoliberal inaugura un régimen de historicidad presentista (‍Hartog, 2007; ‍Huyssen, 2014; ‍Traverso, 2017). Así, la cultura contemporánea de la memoria es, a la vez, síntoma y respuesta a una experiencia inmediata del tiempo, la cual estimula la vuelta de los actores sociales a los «pasados presentes» (‍Koselleck, 1993) que, ante la falta de expectativas, pueden operar como fuente de sentido o identidad para individuos y grupos. A fin de cuentas, «cuanto más rápido nos vemos empujados hacia un futuro que no nos inspira confianza, tanto más fuerte es el deseo de desacelerar y tanto más nos volvemos hacia la memoria en busca de consuelo» (‍Huyssen, 2002: 35).

Uno de los aspectos más discutidos sobre la memoria ha sido la relación de esta nueva temporalidad retrospectiva con las dinámicas de poder. Para Jelin (‍2002), el estudio de la memoria es, sobre todo, un análisis del cambio en los sentidos del pasado a medida que cambian los climas y espacios de disputa política e ideológica. De igual manera, el estudio de la formación histórica de los Estados nacionales revela la centralidad de las conmemoraciones como fundamento de la identidad política moderna, sujeta a procesos de ordenación y jerarquización de los significados fundantes de la comunidad (‍Anderson, 1993; ‍Hobsbawm, 2002; ‍Smith, 1996).

En este debate es clave el trabajo de Pierre Nora (‍1998), que vincula la construcción de memorias a la necesidad de legitimación política una vez que la ruptura con el pasado, propia de las sociedades modernas, ha desintegrado los antiguos imaginarios comunitarios. Con todo, esta perspectiva ha fundamentado una visión demasiado instrumental del pasado, según la cual, en la medida que excede el recuerdo personal de los individuos, la memoria colectiva constituye una suerte de artificio o fabricación sujeta a los intereses políticos del presente y, por tanto, es conceptualmente sospechosa de manipulación.

Desde esta perspectiva, los usos públicos del pasado difícilmente pueden disociarse de una «política de la historia» que contrapone la objetividad epistémica de los sucesos históricos (realidad) a la funcionalidad condicionada de las memorias (mito) que legitiman los proyectos políticos contemporáneos (‍Meyer, 2008). Esta es la tesis que comparten muchas de las críticas hacia iniciativas que, como la de López Obrador, han incorporado a las agendas políticas asuntos relativos a la recuperación, revisión o cuestionamiento de episodios o procesos históricos especialmente significativos.

Esta politización, como juicio peyorativo, es uno de los argumentos más recurrentes con los que, en los últimos años, se ha tratado de interpretar la oleada de acciones y discursos sobre el pasado. No obstante, reducir este fenómeno a una devaluación de la historia por su condición de capital simbólico constituye un sesgo analítico problemático, al menos por tres motivos. El primero, porque desacredita los procesos de transmisión e identificación social que, consciente o inconscientemente, permiten experimentar como presentes momentos lejanos en el tiempo (‍LaCapra, 2006). El segundo, porque asume la entera discrecionalidad de estas políticas, tanto si tienen su origen en los centros institucionales de poder como fuera de ellos, subestimando los límites que los «consumidores de memoria» pueden establecer al éxito potencial de los usos del pasado (‍Kansteiner, 2002). El tercero, y más determinante, porque hace equivaler el estudio del sentido político del pasado con su verificación histórica, lo que distorsiona tanto el objeto como la metodología de investigación.

Tomando en cuenta estos argumentos, este trabajo no entra, por tanto, a valorar la función correctiva de la historia sobre las desviaciones o carencia de rigor de la memoria ni su valor como fuente para la investigación histórica —en la historia oral, por ejemplo—, sino que considera la construcción de memoria como objeto de investigación social. Como sugiere Aguilar Fernández (‍2008: 65-‍66), «las ideas, memorias e identidades [...] nos interesan no por su coherencia interna, ni por su coincidencia con lo realmente acontecido, sino porque son capaces de mover voluntades y de explicar comportamientos de gran relevancia política y social». Lo relevante no es la fidelidad del discurso con los hechos históricos, sino su «mitomotricidad» (‍Assmann, 2012: 74), es decir, la fuerza legitimadora y movilizadora de esta representación del pasado, que podrá ser resistente o funcional al poder (‍Calveiro, 2006).

Este enfoque se ajusta mejor a los objetivos planteados en este artículo, ya que sitúa el foco del análisis en la práctica de significación de las políticas memoriales, que pugnan por difundir o consolidar determinadas interpretaciones del pasado que no se agotan en su valor instrumental, sino que tienen una labor sustantiva en la disputa y negociación de la identidad de una comunidad política (‍Assmann, 2012; ‍Jelin, 2002; ‍Molden, 2016; ‍Verovšek, 2016). Si asumimos que «toda democracia moderna se funda sobre una jerarquía retrospectiva de la memoria» (‍Traverso, 2011: 49), el análisis debe enfocarse en los criterios y elecciones que estructuran la memoria política que AMLO construye de España y de su lugar en la identidad histórica mexicana.

En relación con ello, buena parte de la literatura sobre las políticas de memoria procede de América Latina, donde la configuración de este campo está estrechamente ligada al interés por las movilizaciones sociales y los conflictos ético-políticos derivados del ciclo de violencia política que atravesó la región en el contexto de la Guerra Fría (‍Allier Montaño y Crenzel, 2016; ‍Calveiro 2006; ‍Jelin, 2004). La extensión del lenguaje de los derechos humanos, que vertebra el marco intelectual latinoamericano de la memoria, no se entiende sin la extensión en red desde la década de 1970 de un conjunto de movimientos que, aunque de forma desigual, reinterpretan los procesos represivos de ese periodo como violaciones de derechos (‍Sikkink, 2018).

Desde el cambio de siglo, asistimos además a una nueva ola de movilización social y política de la memoria en América Latina, estimulada, entre otros factores, por la insatisfacción con algunos procesos de justicia y verdad, el auge de otras formas de violencia —distintas y complementarias de la represión estatal— y la incorporación de otras subjetividades —étnicas, de género o de clase— a este marco reivindicativo de derechos (‍Villalón, 2017). Uno de los elementos más destacados ha sido la influencia del pensamiento decolonial, que se inscribe en un movimiento de revisión global de los costes históricos de la modernización. Así, la recuperación de la tradición histórica indígena y, en menor medida, afroamericana no forma parte solamente del núcleo simbólico de un renovado «activismo memorial» en la región, sino también de la agenda de importantes actores políticos e institucionales (‍Mandolessi, 2023).

El caso de López Obrador cobra sentido dentro del ciclo de gobiernos progresistas en América Latina, que ha supuesto un nuevo impulso a la política hacia el pasado que, en la década del 2000, desplegó la Nueva Izquierda latinoamericana. La revalorización del legado cultural indígena y la revisión de las memorias nacionales vuelve a formar parte de la agenda política impulsada por presidencias como las de Gabriel Boric en Chile o Gustavo Petro en Colombia. Si bien cada país tiene sus características, estas políticas comparten un diagnóstico común sobre la necesidad de repensar los marcos que han estructurado el imaginario histórico de las democracias latinoamericanas que, a su vez, se relaciona con una cultura global de la memoria (‍Huyssen, 2002). De acuerdo con esto, a pesar de que nuestro análisis del discurso de AMLO es específico, ajustado a la realidad política mexicana, mantiene importantes implicaciones y resonancias respecto de un proceso más amplio de cambio en los sentidos políticos del pasado.

III. CONTEXTO[Subir]

Para comprender el pensamiento de López Obrador es necesario hacer referencia a dos rupturas clave en su biografía política. La primera es con el Partido Revolucionario Institucional (PRI), en tanto que AMLO formó parte de la generación encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas de sectores de izquierda críticos con la deriva neoliberal del PRI que termina saliendo del partido en 1987, tras la proclamación de Carlos Salinas de Gortari como candidato presidencial, y que funda el Partido de la Revolución Democrática (PRD) como un proyecto inspirado en el nacional-desarrollismo de Lázaro Cárdenas (‍Hernández Rodríguez, 2020). La segunda ruptura es, precisamente, con el PRD, y tiene su origen en 2006, en las elecciones que AMLO, como candidato del partido, pierde frente a Felipe Calderón, del Partido Acción Nacional (PAN), por apenas unas décimas (0,56 %). Las sospechas de fraude electoral llevaron a López Obrador a iniciar una campaña en las calles que ahondaron en un perfil más disruptivo, como político outsider, frente al sistema de alternancia establecido en el país desde el año 2000[3]. Una estrategia que no fue secundada por la dirigencia del PRD y que terminó con su salida del partido (‍Greene y Sánchez-Talanquer, 2018).

Estos dos elementos, pensamiento cardenista y carácter outsider, van a estar muy presentes tanto en las elecciones de 2012 (en las que pierde frente a Enrique Peña Nieto, del PRI) como en las de 2018, cuando logra la victoria con su Movimiento Regeneración Nacional (MORENA)[4], en unas elecciones que, a pesar del tono más consensual de su campaña, adquirieron un inevitable carácter plebiscitario sobre su figura (‍Olvera, 2022). La arrolladora victoria supuso también el triunfo de su principal proyecto, la denominada Cuarta Transformación (4T), que sitúa al nivel de los tres grandes hitos de la historia del país (Independencia, Reforma y Revolución). Llamada a ser la transición del neoliberalismo a un régimen de poder ciudadano, la 4T es un proyecto de fuerte proyección moral que se distingue por recuperar la soberanía mexicana a través del papel rector del Estado y la denominada «austeridad republicana», frente a lo que caracterizó como la «mafia en el poder», décadas de corrupción, falta de honestidad e impunidad del «PRIAN» (los Gobiernos del PRI y el PAN) (‍Ellner, 2020; ‍Villanueva Ulfgard y Villanueva, 2020).

1. LAs relaciones con España[Subir]

Es en el contexto de la 4T y de su carácter refundacional que han de entenderse las relaciones con España. Son, en concreto, tres los hitos problemáticos que pueden señalarse durante los primeros cuatro años de mandato de López Obrador: el envío de la carta al rey de España, la reforma energética y la declaración de una «pausa» entre ambos países. Todo ello en un sexenio en el que, inicialmente, se aventuraba un periodo amistoso en las relaciones bilaterales, sobre todo después de que la primera visita oficial al país tras la victoria de AMLO, en enero de 2019, fuese la del presidente español, Pedro Sánchez[5].

Sin embargo, el punto de inflexión lo marca el primer hito señalado: el envío de la carta de AMLO al rey Felipe VI. La misiva, fechada el 1 de marzo de 2019, fue anunciada públicamente por AMLO el 25 de marzo[6], aunque fue la publicación de varios fragmentos en el diario mexicano Reforma, tras una presunta filtración, lo que enturbió la situación[7]. El Gobierno español, que no había tomado hasta entonces ninguna iniciativa, emitió de inmediato un comunicado oficial en el que lamentaba la filtración de la carta y rechazaba «con toda firmeza» su contenido, arguyendo que «la llegada, hace quinientos años, de los españoles a las actuales tierras mexicanas no puede juzgarse a la luz de consideraciones contemporáneas»[8].

Este tono más protocolario contrastó, sin embargo, con la airada reacción de líderes políticos de la derecha y de algunas figuras destacadas de la esfera cultural española, que arremetieron con dureza contra AMLO y contra la falta de contundencia en la respuesta del Gobierno[9]. Solamente Unidas Podemos y la izquierda independentista catalana se pronunciaron favorables a la iniciativa política de AMLO, mientras que en el PSOE primó una posición más prudente y, en general, alineada con la respuesta institucional del Ejecutivo[10].

En México las reacciones tampoco fueron uniformes. La petición de disculpas pronto fue desacreditada por el PRI y el PAN, que consideraron que dañaba la relación diplomática con España y encubría los defectos del Gobierno mexicano, pero también por otros sectores del ámbito progresista. Especialmente significativa es la reprobación del zapatismo y el Congreso Nacional Indígena (CNI), que criticó la incoherencia entre la solicitud y la imposición de megaproyectos como el Tren Maya, el Corredor Transístmico o el Plan Integral Morelos, sin tener en cuenta la voluntad de los pueblos originarios.[11]

A pesar de las tensiones, la visita a México en junio del mismo año de la secretaria de Estado de la España Global, Irene Lozano, con motivo de la conmemoración de los ochenta años de exilio republicano tuvo cierto carácter balsámico. El viaje, el primero de la secretaria a un país Latinoamericano, era resultado de meses de trabajo y no incluyó ninguna referencia a la carta. La agenda, en cambio, sí previó distintas actividades orientadas a otorgar un valor importante a los exiliados españoles, una referencia que, como se verá en el análisis, está presente en el discurso de López Obrador, como marco de las relaciones de amistad entre los pueblos mexicano y español.[12]

El segundo hito se produjo dos años después, en marzo de 2021, en el contexto de la reforma energética con la que AMLO se propone recuperar la importancia de la empresa pública energética, la Comisión Federal de Electricidad (CFE), en detrimento de las compañías privadas y revertir así la política de sus antecesores, lo que supone un cambio de rumbo en los términos de reparto del mercado y abre un enfrentamiento con las empresas españolas que operan en el país.

A ese respecto, es significativo volver la atención a la visita de Pedro Sánchez en enero de 2019, cuando en la rueda de prensa conjunta, el presidente mexicano aseguró que las empresas españolas tendrían «las puertas abiertas», pero avanzó una reflexión crítica que, si bien pasó inadvertida entonces, adquiere en el contexto de la reforma un nuevo significado: «Solo destacaría algo, pondría un acento que no es con dedicatoria a un país, sino a todas las empresas del mundo que participan e invierten en México. Queremos que en las relaciones de las empresas extranjeras en México haya un comportamiento ético. No queremos que las empresas extranjeras actúen violando las leyes o propiciando, aceptando o participando en actos de corrupción, de soborno» (30-I-2019).

El carácter irresuelto de estas tensiones condujo meses después, en febrero de 2022, al tercer hito, cuando AMLO declara una «pausa» en las relaciones diplomáticas entre México y España para «reflexionar» sobre su naturaleza. Si bien, hay que apuntar que esta pausa no impidió que se mantuviera cierta normalidad en las relaciones bilaterales ya que, apenas un mes después, el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, visitó el país recibido por su homólogo, el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, se otorgó el plácet al nombramiento del nuevo Embajador de México en España, y la Cámara de Diputados mexicana instaló el Grupo de Amistad entre ambos países. Aunque, hasta la fecha cubierta por este artículo, AMLO siempre ha insistido en que las relaciones se encuentran pausadas.

IV. METODOLOGÍA[Subir]

Este artículo utiliza un enfoque metodológico basado en el análisis de marcos interpretativos (frame analysis) para identificar cómo a través de diferentes encuadres los actores políticos organizan la experiencia, invocan un conjunto de significados pasados, ordenan acontecimientos fragmentados y los transforman en estructuras de sentido, creando un determinado esquema de interpretación de la realidad (‍Goffman, 1974; ‍Oliver y Johnston, 2000; ‍Verloo, 2005).

Su aplicación para el caso de los discursos presidenciales adquiere especial interés debido al rol central que generalmente ocupan los presidentes dentro del sistema político de un país (‍Glazier y Boydstun, 2012). Si bien esta influencia ha de tomarse con cautela, ya que su impacto social dependerá de factores como su popularidad, la novedad del tema o la existencia de otros marcos en disputa (‍Chong y Druckman, 2007; ‍Page et al., 1987), la posición de privilegio con la que suelen contar les otorga cierta preeminencia tanto para presentar problemáticas como para establecer marcos de referencia y legitimar la toma de decisiones públicas (‍Fairclough, 2013).

En el análisis, empleamos los tres marcos de referencia que Snow y sus colaboradores han sugerido como tareas fundamentales de los actores para alcanzar el consenso y el cambio político: la construcción de marcos de diagnóstico, pronóstico y motivación (‍Benford y Snow, 2000; ‍Snow y Benford, 1988; ‍Snow et al., 1986). El primero está centrado en la identificación de acontecimientos o situaciones como problemáticas, que justifican una conciencia de injusticia o desigualdad asociadas a unas causas concretas que la provocan (‍Gamson, 1995). El segundo se encarga de proponer soluciones o escenarios alternativos a esa situación, estableciendo posibles objetivos, estrategias y tácticas a seguir. El tercero es el responsable de activar en favor de ese cambio a los receptores del discurso, mediante el uso de elementos retóricos, imágenes o referencias compartidas que justifiquen de forma apremiante la acción política (‍Klandermans, 1988).

Este análisis se relaciona también con una dinámica de imputación de características y roles a distintos actores a los que se atribuyen significados políticos y que define dos grandes grupos o campos de identidad: el de los protagonistas, destinados a impulsar y defender una causa transformadora de la realidad, y el de los antagonistas, identificados como responsables del problema o valedores de su continuidad, con los que se establecen fronteras coyunturales entre «nosotros» y «ellos» (‍Aslanidis, 2018; ‍Caiani, 2023; ‍Hunt et al., 1994).

Estos marcos se han aplicado a una unidad de análisis compuesta por un corpus de 321 discursos, seleccionados de entre las conferencias de prensa matutinas pronunciadas a diario por López Obrador, a partir de la introducción de los términos «España» y «español» en el motor de búsqueda de la web presidencial[13]. En cuanto al periodo de tiempo analizado, se corresponde con los primeros cuatro años de su mandato (2018-‍2022), con una distribución temporal creciente, que da cuenta de la importancia que adquiere España en su discurso, y que tiene varios picos, que responden o bien a polémicas concretas (como sucede en noviembre de 2020, a raíz de la publicación de un artículo de El País contra su gestión de la pandemia), o bien a momentos relevantes en la política interna (como febrero de 2021, con la aprobación parlamentaria de la reforma eléctrica), o bien a un hecho clave en las relaciones entre ambos países (como en marzo de 2022, cuando AMLO declara la «pausa»), como puede verse en el gráfico 1.

Gráfico 1.

Distribución de discursos de AMLO con referencias a España (2018-‍2022)

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La secuencia de análisis responde a un proceso inductivo por el que los autores de este trabajo iniciaron por separado un proceso de codificación abierta, con apoyo del software ATLAS.ti, en el que fueron señalando aquellos fragmentos significativos para el objeto de estudio, ya sea por su relevancia en el texto, por ser metáforas o imágenes reveladoras o por su uso reiterado. Después, pusieron en común y contrastaron esta selección para, a continuación, plantear una serie de preguntas guía basadas en las referidas dimensiones: ¿por qué es visto como un problema?; ¿qué causas lo provocan? (diagnóstico); ¿qué hacer para solucionarlo?; ¿qué acciones se proponen? (pronóstico); ¿por qué hay que movilizarse?; ¿qué juicios morales se establecen? (motivación); ¿quién forma parte del «nosotros»?; ¿qué antagonismos se formulan? (identidades).

Estas preguntas permitieron identificar los marcos dominantes que operan en los discursos en función de su capacidad para definir problemáticas y estar arraigados en creencias que pueden tener un impacto social significativo (‍Snow et al., 2019). Este proceso de encuadre (framing process) se completa con un análisis de las estrategias de alineamiento (frame alignment process), lo que permite establecer relaciones entre los distintos marcos e identificar procesos de amplificación (frame amplification), extensión (frame extension), transformación (frame transformation) o conexión (frame bridging) de ideas, valores y temas (‍Snow et al. 1986).

V. ANÁLISIS Y RESULTADOS: MARCOS INTERPRETATIVOS[Subir]

Los marcos interpretativos sobre España en el discurso de López Obrador

Tabla 1.

Los marcos interpretativos sobre España en el discurso de López Obrador

Marco dominante Memoria colonial Memoria neoliberal Memoria republicana
Problemática principal Legado de la conquista Saqueo de recursos públicos Intromisión en la vida política mexicana
Hito relacionado Envío de la carta de AMLO al rey de España Aprobación de la reforma eléctrica en México Declaración por parte de AMLO de una «pausa» en las relaciones entre ambos países

1. MEMORIA COLONIAL[Subir]

El problema fundamental de este marco hace referencia al legado colonial y se relaciona con la sucesión de debates que se derivan del envío de la carta al rey Felipe VI. Es en la retransmisión en Facebook del 25 de marzo de 2019 y en las «mañaneras» posteriores que López Obrador va a formular las líneas maestras de su discurso (ver tabla 2).

La primera operación analizada es el marco de diagnóstico, con el que AMLO caracteriza los agravios de la conquista de Hernán Cortés hacia las poblaciones indígenas como una injusticia que se prolonga hasta nuestros días, de acuerdo con un juicio cognitivo y moral sobre la represión, la discriminación y la desigualdad estructurales que estos procesos establecieron como condiciones históricas de los «pueblos originarios». De acuerdo con esto, el legado español en el México contemporáneo adquiere una dimensión conflictiva, dado que se interpreta como un problema que tiene su origen en las prácticas abusivas y los excesos de los conquistadores y gobernantes al servicio de la Corona española, que serían legadas e incorporadas por el Estado mexicano tras su independencia. Esto último es clave, en la medida que establece la continuidad de una concreta interpretación del pasado con las condiciones actuales de unos sujetos agraviados que, como los indígenas, son víctimas de una injusticia que afecta o compromete a la comunidad política en su conjunto. De ahí que el discurso de AMLO sitúe el problema del legado vivo de la colonia en el centro de su revisión histórica de la identidad política mexicana:

[…] que se haga una revisión histórica, que se reconozcan los agravios que se cometieron y sufrieron los pueblos originarios; que haga la Corona Española este reconocimiento, y lo mismo la Iglesia católica, porque no se trató solo del encuentro de dos culturas; fue, repito, una invasión y se cometieron actos de autoritarismo, de avasallamiento. Se asesinaron miles de personas durante todo este periodo, se impuso una cultura, una civilización sobre otra [...] Todo esto debe narrarse, saberse, se debe de reconocer también lo que significó el saqueo colonial de nuestros recursos naturales. Pero no es el propósito resucitar estos diferendos, sino ponerlos al descubierto, no mantenerlos en el subsuelo, como algo subterráneo, porque todavía —aunque se niegue— hay heridas abiertas (25-III-2019).

El diagnóstico es claro: el sometimiento de los «pueblos originarios» es una realidad histórica que la colonización española ha legado a México, aunque se hubiera mantenido hasta ahora como una realidad soterrada en el imaginario público. Lo que persigue el discurso de AMLO es precisamente una politización de esta realidad histórica, representada como un problema que puede corregirse o reorientarse.

Es por ello que el marco de pronóstico establece «que ya no siga oculto todo ese pasado, que se ponga al descubierto, que se ventile y que, si se cometieron abusos, nos disculpemos, se pida perdón a afectados y que a partir de ahí comencemos una etapa nueva de reconciliación y hermandad» (4-IV-2019). Una clave de este planteamiento, reiterada en el discurso del presidente, es que la resignificación del pasado colonial compete a ambos países y depende, por tanto, de un acuerdo bilateral al respecto, contradiciendo las interpretaciones sobre la supuesta unilateralidad de su política memorial: «¿Por qué olvidar nuestra historia? ¿Por qué no hablar [...] de la interpretación que cada país tiene sobre estos acontecimientos? ¿Qué significa para un español la conquista? ¿Qué significa para un mexicano la conquista? ¿y por qué no ponernos de acuerdo?» (11-X-2019).

Esto no resta conflictividad al discurso de AMLO, pero sí lo esclarece, ya que sitúa la resolución del problema allí donde identifica sus causas, es decir, en la relación histórica de ambos países, que no ha sido capaz de superar todavía los marcos del imaginario colonial. De hecho, en la carta enviada al rey español se explicita la condición colonial de esa relación, que debe transformarse mediante un nuevo relato basado en el reconocimiento de sus agravios constitutivos:

Me alienta el propósito de superar en forma definitiva los desencuentros, los rencores, las culpas y los reproches que la historia ha colocado entre los pueblos de España y de México sin ignorar ni omitir las ilegalidades y los crímenes que los provocaron. La hoja de ruta [es] que ambos países acuerden y redacten un relato compartido, público y socializado de su historia común, a fin de iniciar en nuestras relaciones una nueva etapa (11-I-2021).

En este sentido, las reacciones políticas y mediáticas más beligerantes, procedentes de ambos lados del Atlántico, proporcionaron a AMLO los recursos simbólicos necesarios para construir su marco de motivación y demarcar la frontera entre dos campos de identidad inicialmente difusos. Por un lado, la falta de predisposición institucional y la polémica pública generada en España permiten al presidente elaborar un juicio moral sobre la inoportunidad de las mismas e introducir un elemento contencioso en una política memorial que, en origen, se había planteado en términos más consensuales:

[...] envié una carta de manera respetuosa y no tienen ni siquiera la delicadeza de responderla, la filtran y empiezan los ataques a mi persona y al Gobierno, de autoridades, de intelectuales pro-monárquicos, Vargas Llosa, otros escritores, la prensa, El País, programas de radio, de televisión en España, burlándose de nuestra propuesta, que por qué tenían ellos que pedir perdón, con mucha arrogancia. Les faltó humildad, se olvidan de que el poder es humildad. Entonces, ese es un tema de discrepancia (14-VII-2021).

La construcción y el reconocimiento del campo de identidad antagonista, que AMLO atribuye a un grupo de actores políticos, mediáticos e intelectuales conservadores españoles, ligados ideológicamente con la institución monárquica, no solo refuerza los motivos que justifican la revisión de los agravios históricos de la colonia, sino que también permite extender dicho criterio de interpretación a otras realidades (frame extension). De hecho, el marco anticolonial adquiere en el discurso de López Obrador una dimensión estratégica, que aplica a un conjunto más amplio de problemas y oponentes, identificados con «ese afán de dominación colonial, que no se aleja del todo, ahí está» (20-XI-2020).

De esta forma, como luego se verá, el nexo ideológico entre el legado colonial y los efectos de las políticas neoliberales se termina consolidando, a pesar de estar históricamente desconectados, a través de un proceso articulado sobre el hilo de la «corrupción» entre ambos fenómenos (frame bridging): «No hay evidencias de la corrupción en la época prehispánica, pero sí hay pruebas documentales de la corrupción desde que llegaron los invasores, conquistadores, los españoles [...] o sea, que esto de la corrupción viene de cuando menos desde el inicio de la colonización» (6-XII-2021). Así, la colonialidad se convierte en un atributo de identidad antagonista de la 4T, imputada a sus oponentes en España, pero también a los valedores directos o indirectos de su legado histórico en México.

Frente a esto, AMLO atribuye a los pueblos de México y España el protagonismo de ese proceso político de memoria, mientras que los pueblos indígenas son identificados como objeto más que como sujeto activo del mismo. En este sentido, el campo de identidad de los protagonistas se construye, sobre todo, a través de una movilización de «la grandeza cultural de México, [...] toda la fortaleza cultural, todo lo que heredamos de las grandes civilizaciones que florecieron en nuestro país» (23-X-2020), que el presidente identifica con el pueblo, que consigue constituirse como un agente político una vez logra desprenderse del peso del legado colonial: «Tenemos un pueblo muy politizado, un pueblo muy concienciado, [...] con más conciencia cívica-política en el mundo. Y esto lo hemos logrado en los últimos tiempos, porque se ha producido un cambio de mentalidad en nuestro pueblo. Es que, imagínense, desde cuándo no tomaban en cuenta al pueblo, estamos hablando de siglos, tres siglos de dominación colonial. Qué les iba a importar el pueblo» (4-I-2022). De forma similar, esa liberación la identifica también AMLO en unos pocos actores políticos españoles, contra la posición antagónica mayoritaria: «[...] hay un movimiento, también en España, en donde se procura enfrentar esa mentalidad colonizante, colonizadora, racista, un movimiento nuevo, sobre todo encabezado por Podemos» (11-X-2022).

Tabla 2.

Marco interpretativo de la memoria colonial

Diagnóstico Pronóstico Motivación Campos de identidad
Problema/injusticia:
– Legados históricos de la conquista y la colonización de México
Causas:
– Dominación colonial
– Dependencia
– Colonialismo interno
– Exterminio y sometimiento
– Imposición cultural
– Autoritarismo
Alternativa:
– Hermanamiento
– Reconciliación histórica y compromiso de no repetición
Solución:
– Reconocimiento de los agravios
– Disculpas a los pueblos originarios
– Recuperación de la memoria de los vencidos
– Construcción de un relato compartido
Juicio moral:
– Élites españolas han actuado con superioridad
Elementos movilizadores:
– Exaltación de la grandeza cultural de México
– Identidades indígenas
Protagonistas:
– Pueblos originarios
– Pueblo mexicano
– Pueblo español
Antagonistas:
– Monarquía española
– Iglesia católica
– Intelectuales y medios de comunicación conservadores
– Poder político y económico español
– Élites mexicanas

2. MEmoria neoliberal[Subir]

La idea principal de este marco es el saqueo de recursos públicos en México y ha de entenderse en el contexto de la importancia central que adquiere la reforma energética dentro de la 4T. Una iniciativa que pronto va a chocar con la notable presencia de empresas españolas en el país que, con una influencia creciente desde finales de los años ochenta, cuentan con una posición relevante en sectores estratégicos como la electricidad, el petróleo o las infraestructuras. De hecho, este marco, si bien está presente desde el comienzo del mandato de AMLO, va a ir adquiriendo importancia hasta convertirse en preeminente en marzo de 2021, con la aprobación de la reforma de la Ley de la Industria Eléctrica, que contempla limitar la participación de las empresas privadas y fortalecer la presencia de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

El resultado es un encuadre conflictivo que plantea el progresivo desmantelamiento del Estado mexicano con el neoliberalismo, que ha provocado el empobrecimiento del pueblo y una mayor desigualdad (ver tabla 3). Un elemento significativo de esta formulación es la estrategia de extensión del marco colonial (frame extension) que AMLO utiliza recurrentemente para describir la presencia de empresas españolas, y que equipara a la época de la conquista, con un impacto incluso más perjudicial: «Los españoles dominaron México 300 años, tres siglos y se saqueó al país; pero, aunque parezca increíble, fue mayor el saqueo en estos 36 años del periodo neoliberal, no hay precedente en la historia» (12-V-2021).

El diagnóstico de este saqueo se relaciona con las políticas neoliberales y el proceso de privatización iniciado por el presidente Carlos Salinas de Gortari, que continuaría hasta el presente y que ha estado marcado por la corrupción, que califica de «influyentismo». AMLO esboza que, a partir de entonces, los distintos Gobiernos priístas y panistas han malvendido los recursos del país a empresas extranjeras (sobre todo, españolas) a cambio de prebendas y que, debido a ello, dichas compañías se han aprovechado de condiciones muy beneficiosas a costa del pueblo mexicano. Cada presidente habría tenido, además, sus compañías favoritas, obteniendo privilegios, con el ejemplo más emblemático de Felipe Calderón y su condición de asesor de Iberdrola una vez terminado su sexenio. Un aspecto significativo de este marco son las referencias a cómo operan estas empresas en la propia España, donde remarca que se reproducen las mismas prácticas corruptas, como el fenómeno de puertas giratorias, que considera único de España, y que ha provocado una crisis de precios. De nuevo, al igual que sucedía en el marco colonial, AMLO caracteriza la corrupción española como un legado a México:

Eso es una práctica en España, que a dirigentes políticos los vuelven sus empleados y pues como tenían tanta influencia, dominan en el Poder Judicial, tienen como empleados a jueces y utilizan estos mecanismos leguleyos para imponerse. Y al final ¿qué es lo que estamos defendiendo?, pues que no aumente el precio de la luz, que no nos pase lo de España, para que la gente lo entienda, porque si dejamos a estos ambiciosos, gente sin escrúpulos, que lo único que les importa es el dinero, el lucro, pues dejamos en estado de indefensión al pueblo de México, y eso no (21-I-2022).

La alternativa pasa por superar la etapa neoliberal. La solución del marco de pronóstico es una reforma del sistema energético que, por un lado, regule y limite las operaciones de empresas españolas en el país y, por el otro, permita recuperar el carácter central del sector público: «Si se decide apoyar a la Comisión Federal de Electricidad, que es una empresa pública, vamos a tener la garantía de que no va a faltar la energía eléctrica, que no van a haber apagones, pero además de que no va a aumentar el precio de la luz, que ese es el compromiso que he asumido» (6-X-2021).

Este esquema de interpretación se completa con un marco de motivación en el que el presidente mexicano establece un severo juicio moral sobre el comportamiento de las élites empresariales y políticas, que califica de deshonestas. Propone, en contraposición, un proyecto ético que ponga fin a los abusos y en el que prime el principio de austeridad republicana. AMLO apela para ello al presidente Lázaro Cárdenas y a un renacimiento del país, en el que deje de ser visto como territorio de conquista: «Tenía razón el general Cárdenas cuando en una ocasión dijo que las compañías petroleras extranjeras veían a nuestro país como tierra de conquista, nada más que eso ya no se permite, eso fue durante todo el periodo neoliberal, que se sentían dueños y señores de México» (11-X-2021).

A partir de este juicio, establece una dinámica de antagonismos entre quienes encabezan el cambio y quienes se resisten, como dos modelos de nación enfrentados: «[...] no nos podemos quejar de que ahora se estén definiendo de nuevo los proyectos de nación, son dos proyectos de nación distintos y contrapuestos, y cada quien va a decidir de qué lado de la historia se va a colocar» (5-X-2021). Dentro de los primeros incluye a su propio Gobierno, a la industria y a algunos empresarios (Carlos Slim), que identifica con los intereses del pueblo, mientras que enfrente sitúa a aquellos que conforman el bloque neoliberal: los expresidentes mexicanos desde Salinas de Gortari, altos funcionarios, patronal mexicana (Coparmex) y empresas (OHL, Iberdrola, Repsol) y políticos españoles (PP, Vox). Dentro de este campo de identidad, significativa es también la presencia de dos actores clave para la entender la dinámica antagonista: los parlamentarios mexicanos que votaron en contra de la reforma energética (AMLO planteó la votación en el Congreso en términos dicotómicos: quienes apoyan la reforma quieren recuperar la soberanía y quienes no forman parte de la corrupción) y el diario español El País, al que dedica diversas referencias en las «mañaneras» durante el proceso de reforma:

El País es un periódico de España que forma parte, es una empresa, Prisa, y que tiene mucha influencia política, y antes eran los más influyentes en México, hacían hasta libros de texto, les daban contratos, pero además protegen a las empresas españolas que hacen negocios en México, y muchas de estas empresas abusaron con ese tipo de negocios. Entonces, ahora El País tiene también molestia con nosotros porque ya no es lo mismo (20-VII-2021).

Tabla 3.

Marco interpretativo de la memoria neoliberal

Diagnóstico Pronóstico Motivación Campos de identidad
Formulación del problema:
– Saqueo de recursos públicos
– Desmantelamiento del Estado
– Desigualdad económica y social
Causas:
– Neoliberalismo
– Privatización
– Corrupción
– «Influyentismo»
Alternativa:
– Anti-neoliberalismo
– Cuarta Transformación
Solución:
– Reforma energética
– Recuperar el control de la industria eléctrica
– Regulación de las inversiones extranjera
Juicio Moral:
– Actuación deshonesta de élites político-empresariales de España y México
Elementos movilizadores:
– Proyecto ético: austeridad republicana
– Regeneración de México
– Recuperación de la soberanía nacional
– Segunda independencia
– Legado de Lázaro Cárdenas
Protagonistas:
– Gobierno de México
– Pueblo mexicano
– Empresas estatales (Pemex, Comisión Federal de Energía)
– Empresarios nacionales patrióticos (Carlos Slim)
Antagonistas:
– Élites políticas mexicanas y altos funcionales «neoliberales»
– Ex presidentes del PRI y el PAN (Salinas de Gortari, Zedillo, Fox, Calderón, Peña Nieto)
– Patronal mexicana (Coparmex)
– Parlamentarios mexicanos en contra de la reforma energética
– Empresas españolas (Repsol, Iberdrola, OHL)
– Entramado político-mediático español (Prisa, El País, Vox, PP)

3. Memoria republicana[Subir]

Con este marco, López Obrador plantea la injerencia de España en la política mexicana como un ataque a su independencia, marcado por un desprecio histórico hacia la soberanía del país. El anuncio en febrero de 2022 de establecer una pausa en las relaciones entre los dos países es el hito que va a condicionar el contexto de producción de este tercer marco, con el que AMLO retoma los dos encuadres anteriores, el colonial y el neoliberal, y establece un puente entre ambos (frame bridging) en torno a un mismo sentimiento de agravio (ver tabla 4).

Tabla 4.

Marco interpretativo de la memoria republicana

Diagnóstico Pronóstico Motivación Campos de identidad
Problema/injusticia:
– Intromisión en la política mexicana
– Ataque a la independencia de México
Causas:
– Pervivencia de pensamiento conservador
– Actitudes injerencistas legadas a los periodos colonial y neoliberal
Alternativa:
– Establecer una actitud de respeto mutua
– Intercambio recíproco e igualitario
– Fraternidad entre pueblos soberanos
Solución:
– Pausa en las relaciones diplomáticas que permita hacer una autocrítica
– Construcción conjunta de la interpretación de la relación histórica de ambos países, donde se reconozcan abusos
Juicio Moral:
– Persistencia de arrogancia entre las élites conservadoras, que miran el país como lugar de dominación
Elementos movilizadores:
– Estrategia populista: pueblo español y mexicano contra las élites de ambos países
– Recuperación de la memoria republicana y los exiliados españoles en México
Protagonistas:
– Liderazgos progresistas en España (Pedro Sánchez, Podemos, Miguel Ángel Revilla, Abraham Mendieta)
– Pueblo mexicano y español. Exiliados españoles en México
– Lázaro Cárdenas
Antagonistas:
– Partidos y líderes de derecha española (Vox, PP, Aznar) y mexicana (PAN, Calderón)
– Intelectuales conservadores con presencia en España (Vargas Llosa, Krauze)
– Medios de comunicación (El País) y think tanks conservadores (Fundación para la Libertad)

Este marco se va a activar sobre todo a raíz de la resolución aprobada en marzo del mismo año por el Parlamento Europeo sobre la protección de periodistas y activistas en México que, promovida por grupos conservadores españoles, AMLO va a considerar parte de un ataque sistemático a la independencia política de México y al ejercicio legítimo de su Gobierno: «Quienes promueven el acuerdo en contra nuestra por el asesinato de periodistas los promotores principales son españoles, de Vox y del Partido Popular. Entonces, sí interfieren y tienen esa manía de intervenir en nuestros asuntos. Entonces, vámonos respetando» (30-III-2022).

De esta forma, el diagnóstico apunta a la persistencia de un pensamiento conservador en España que sigue viendo a México como lugar de dominación, herencia tanto de la relación colonial como de la presencia de empresas españolas, y que se manifiesta en actitudes de superioridad como las derivadas de la petición de disculpas a la Corona o la resistencia de un entramado de poder político-empresarial y su capacidad para cooptar a las élites mexicanas. AMLO caracteriza a este pensamiento como un problema endémico de España, que relaciona con su proceso de transición a la democracia y la pervivencia de retazos franquistas: «[...] los problemas que tienen en España ahora tienen que ver con que estos temas no se ventilaron a tiempo, en aras de la unidad se soterraron, es como meter la basura debajo de la alfombra o debajo del petate. Entonces, se muere Franco, pero sigue el franquismo y no hay un debate sobre el comportamiento autoritario y el conservadurismo» (16-XI-2022). Este argumento se refuerza con la ilustración de varios acontecimientos internos de la vida política española relacionados con la falta de libertad de expresión, el machismo o la creciente presencia institucional de la ultraderecha.

El marco de pronóstico se orienta a dar respuesta a ese agravio. Para ello, AMLO propone un nuevo escenario que denomina —de forma un tanto inconcreta— como «pausa»: «[...] vamos, por el bien de nuestros pueblos, a tener una pausa. No hablé de ruptura. No. Dije: Vamos a serenar la relación, que ya no se esté pensando de que se va a saquear a México impunemente, ya eso pasó. Es una falta de respeto, deberían de ofrecer hasta disculpas; no lo han hecho, no importa, pero vamos a entrar a una etapa nueva, despacio» (10-II-2022). Aunque no especifica cuáles serán las acciones específicas que se derivan de dicha pausa, su carácter indefinido indicaría que se trata, ante todo, de una proposición simbólica que reclama una mirada crítica hacia las relaciones históricas entre los dos países, como expresa el propio presidente cuando es interrogado sobre cuál es su objetivo:

Que haya una autocrítica. No les vamos a pedir que nos devuelvan todo lo que se llevaron, nada más que reconozcan de que hubo abusos, que hubo masacres, que se reprimió a los pueblos originarios y que nosotros, después de la Independencia, también cometimos esos excesos, ahí está el lamentable caso de los yaquis. Y es pedir perdón para la no repetición nunca más estos abusos. Y la corrupción, que no vengan a promover, a fomentar la corrupción en México, que no se lleven a los presidentes de empleados de sus empresas, que respeten la dignidad del pueblo y de la nación mexicana (16-XII-2022).

AMLO trae aquí de nuevo al presente la memoria como un objeto vivo, que requiere de interpretación y propone, tal y como sucedía con el marco colonial, una lectura compartida, como alternativa al exceso de arrogancia que ha caracterizado la visión tradicional de las élites españolas. Apela para ello, como marco movilizador, a la activación de otras memorias —distintas a la colonial y la neoliberal— desde donde analizar y reconstruir la relación. En concreto, en diversas ocasiones a lo largo del periodo de tiempo analizado, hace referencia a la memoria republicana y la contribución de los exiliados españoles al desarrollo económico y cultural del país, como estímulo para promover unas relaciones fraternas: «[...] todos los refugiados de la guerra civil española aportaron muchísimo al desarrollo de nuestro país en todos los campos, desde la filosofía hasta la ingeniería, pasando por actividades económicas, comerciales» (6-XI-2019). Es esta contraposición de memorias la que va a marcar la dinámica de los campos de identidad que se reflejan en su discurso, con un esquema que podría caracterizarse de populista, en cuanto que plantea una frontera política entre el pueblo, que identifica con la memoria republicana, y las élites conservadoras y corruptas, que relaciona con la memoria de la colonia y la etapa neoliberal. De esta forma, más que un enfrentamiento entre España y México, AMLO sitúa el eje de división en el binomio pueblo/élite, asociando rasgos virtuosos al primero, frente a los atributos negativos del segundo: «[...] cuántos españoles vinieron a México, muchos niños y mucha gente preparada que contribuyó al desarrollo de este país y que tienen todo nuestro respeto, y los españoles de allá, todos. El asunto es arriba. No nos debemos de confundir, o sea, no confundir lo que es un Gobierno con lo que es una nación, es distinto» (9-II-2022).

A partir de esta división, AMLO identifica distintos actores en uno y otro lado. En el campo «pueblo» incluye referencias a liderazgos progresistas tanto de España como de México, como al presidente del Gobierno español Pedro Sánchez —no así al PSOE, partido en el que ocasiones asocia con intereses empresariales, o a dirigentes como José Luis Rodríguez Zapatero, a quien critica por reconocer prematuramente la legitimidad de Calderón en las elecciones de 2006—, al presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla —a quien le une una amistad personal ligada a su origen cántabro— o a la formación política Podemos. También, como se ha señalado, son habituales las referencias en su discurso al presidente Lázaro Cárdenas, quien representa un vínculo de unión entre los pueblos de ambos países en torno a la memoria republicana.

Por su parte, dentro del campo «élite» incluye a referentes del ámbito conservador, como los expresidentes mexicanos —especialmente a Calderón, a quien considera exponente de la corrupción con empresas españolas—, el expresidente español José María Aznar o partidos políticos de derecha como PP y Vox, a los que equipara con el PAN. Otra alusión habitual es a intelectuales conservadores con presencia en España, en especial a Mario Vargas Llosa o al historiador mexicano Enrique Krauze, ambos colaboradores del diario El País. Un periódico con el que, como antes se apuntaba, las desavenencias no son nuevas, a tal punto que AMLO termina convirtiéndolo en una referencia habitual de su discurso y que caracteriza como un mecanismo de intromisión que se reactiva ante episodios conflictivos, como la petición de disculpas (memoria colonial) o la reforma energética (neoliberal), o cuando acontecen hechos problemáticos, como la gestión de la pandemia o la posición ante la guerra de Ucrania, al proyectar una imagen indigna del país. A ese respecto, López Obrador señala como origen del desencuentro un editorial publicado por el diario tras las elecciones de 2012 en el que califican su figura de «lastre»:

Ya ahora El País tiene una postura un poco más moderada, pero eran de una insolencia extrema. Me acuerdo que cuando triunfa, sí, o le dan el triunfo al presidente Peña Nieto y nosotros nos oponemos porque presentamos una denuncia de que habían gastado muchísimo dinero, todo lo que además luego se supo y se demostró, me acuerdo que El País su titular, así como el Reforma, «Obrador, un lastre» y así. Claro que les contesté ¿no?, y para entonces ya estaba el internet. No recuerdo qué les contesté, pero, bueno. Tenían la manía, tienen todavía, de sentirse superiores y de venir a decir qué es lo que debemos de hacer, esa actitud colonizadora (16-XII-2022).

Estos campos identitarios entran en juego de forma dinámica dentro del discurso de López Obrador que, como se ha señalado, establece una lógica de antagonismos más en términos ideológicos (conservadurismo/progresismo) que nacionales. Muestra ilustrativa de ello son las críticas que vierte sobre la entrega de premios otorgados por España a personalidades mexicanas opositoras a su Gobierno —como el exgobernador del Banco de México, Agustín Carstens, o el que fuera presidente de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, Raúl Padilla López—, que pone como ejemplo de esa sintonía conservadora transnacional o, en sentido opuesto, la defensa que hace de pensadores progresistas frente a ataques de la derecha mexicana, como en el caso del mediático politólogo español Abraham Mendieta[14].

VI. CONCLUSIONES[Subir]

Los marcos interpretativos identificados en el discurso de López Obrador nos informan sobre tres problemáticas de la historia pasada y reciente de México que adquieren relevancia en el presente como elemento de reflexión tanto en las relaciones con España como en la propia construcción de la identidad mexicana. El legado colonial, el saqueo de recursos públicos y la injerencia en su independencia política encuentran, en las palabras de AMLO, un sentimiento común de agravio que responde a una estructura de dominación que se mantiene en el tiempo y que se inaugura con la conquista, continúa durante la colonia y la propia fundación de la República, y se reproduce en la etapa neoliberal. Una continuidad que López Obrador establece en su discurso a través de continuas analogías entre un periodo y otro de la historia del país, como hemos visto que hace habitualmente mediante el uso de distintas operaciones discursivas de frame alignment.

Estas problemáticas son presentadas a través de tres memorias (colonial, neoliberal y republicana) que articulan y ordenan distintos tiempos históricos de la memoria de las relaciones entre ambos países. Como se ha señalado al comienzo de este artículo, no entramos aquí a valorar la coherencia o veracidad de estas representaciones históricas, pero sí a intentar aproximarnos a los sentidos que adquieren los imaginarios e identidades que se derivan de ellas. A ese respecto, el carácter refundacional de la Cuarta Transformación en el proyecto de AMLO lleva al mandatario a buscar nuevas fuentes de legitimidad en los orígenes del poder y su estructuración en el país. Es ahí donde cobra especial interés el sentido de su interpretación del pasado y el intento presidencial por crear y reformular significados.

Una resignificación que, como antes se indicaba, tiene como elemento central un sentimiento de agravio que opera en un doble sentido: hacia las relaciones con España como origen del problema —«Vamos a darnos tiempo para respetarnos y que no nos vean como tierra de conquista» (9-II-2022)— y hacia la propia identidad mexicana como efecto —«Este es un gran país, sentirnos muy orgullosos y si no somos más que otros, tampoco somos menos. Es un orgullo ser mexicanos, un gran orgullo representar a este país» (9-VI-2022)—.

A partir de este esquema, AMLO pone en juego distintas identidades que presenta de manera antagónica como una disputa histórica entre el pueblo y la élite. No se trata, por tanto, de una representación necesariamente negativa de España, sino de una parte del país que vincula a la pervivencia de un pensamiento conservador que bien puede ser herencia colonial, del franquismo o del régimen neoliberal, según el marco, y que identifica con las propias élites mexicanas y caracteriza, en todo caso, como corrupción. Esta dinámica explica también las repetidas referencias de AMLO a las relaciones fraternas entre los pueblos de ambos países y la notable presencia de la memoria republicana en su discurso, que incorpora —frente a los legados colonial y neoliberal— elementos virtuosos, como memoria de la riqueza cultural e intelectual del exilio republicano en el México de Lázaro Cárdenas.

De esta forma, podemos afirmar que las representaciones de España en el discurso político de López Obrador se caracterizan por ser a) dinámicas, en tanto que evolucionan a lo largo de su mandato y varían los esquemas de interpretación; b) complejas, en la medida en que combina distintos niveles de memoria, en varios tiempos históricos, y c) confrontativas, al establecer campos de identidad antagónicos. Asimismo, podría añadirse, de cara a futuras investigaciones, que estas representaciones son también inacabadas, al estar sujetas a una permanente relectura que combina la interpretación del pasado con los significados que adquiere en cada presente, así como las reacciones que esto provoca tanto en afines como en críticos.

NOTAS[Subir]

[1]

En referencia al título de la famosa cumbia del grupo musical mexicano Los Ángeles Azules.

[2]

Los autores agradecen los comentarios de la profesora Cecilia Güemes para mejorar el texto original, así como los realizados por los evaluadores anónimos de la revista.

[3]

AMLO impugnó las elecciones por fraude y desconoció la decisión de validación del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, al considerarla viciada. Inició entonces una campaña en las calles e, incluso, llegó a rendir protesta en una simbólica toma posesión en la que nombró un gabinete paralelo, que denominó como Gobierno legítimo.

[4]

Concurrió como candidato de Morena dentro de la coalición Juntos Haremos Historia.

[5]

Una visita que, además, estuvo cargada de simbolismo por los orígenes españoles de López Obrador, ya que durante la visita, Sánchez regaló a AMLO el acta de nacimiento de su abuelo, natural de Ampuero (Cantabria).

[6]

El anuncio se produjo a través de un vídeo en su perfil de Facebook desde el recinto arqueológico maya de Comalcalco, en su estado natal de Tabasco, donde también anunció su intención de pedir disculpas por la represión histórica de la República mexicana contra los pueblos originarios maya y yaqui y contra la comunidad china, especialmente bajo el Porfiriato. El anuncio se presentaba como parte de los preparativos para la celebración en el 2021 del «año de la reconciliación», con propósito de la conmemoración de los 200 años de la independencia de México, los 500 años de la caída de Tenochtitlán a manos de Hernán Cortés y los (supuestos) 700 años de la fundación de la capital mexica. Vídeo disponible en: http://tinyurl.com/5h35teuk (última consulta: 19/05/2023).

[7]

A pesar de la filtración, el contenido íntegro de la carta no se conoció hasta que fue leído por López Obrador casi dos años después de la controversia, durante una «mañanera», el 11 de enero de 2011.

[8]

Comunicado disponible en: http://tinyurl.com/9ttstvft (última consulta: 19/05/2023).

[9]

En el ámbito político las reacciones más destacadas fueron las de los entonces líderes del PP y de Ciudadanos, Pablo Casado y Albert Rivera, quienes calificaron de «inadmisibles» y «ofensa intolerable» las declaraciones de AMLO. En el ámbito cultural, dos de las respuestas más beligerantes fueron de los escritores Arturo Pérez Reverte, quien en Twitter contestó: «Que se disculpe él, que tiene apellidos españoles y vive allí. Si este individuo se cree de verdad lo que dice, es un imbécil. Si no se lo cree, es un sinvergüenza» (26-III-2019), y Mario Vargas Llosa, que durante el VIII Congreso Internacional de la Lengua Española manifestó: «Se equivocó de destinatarios. Debió de mandársela a él mismo y responderse, respondernos, a la pregunta de por qué México, que hace cinco siglos se incorporó al mundo occidental gracias a España, y que es independiente desde hace 200 años, tiene todavía tantos millones de indios marginados, pobres, ignorantes y, explotados» (27-III-2019).

[10]

Esta postura más aséptica del Gobierno español tuvo como excepciones las declaraciones de la entonces vicepresidenta Carmen Calvo, quien expresó que «el jefe del Estado no tiene que pedir perdón a ningún país y no va a ocurrir», y del ministro de Relaciones Exteriores Josep Borrell, que aseguró que «España no va a presentar esas extemporáneas disculpas que se piden».

[11]

Al respecto, véase «Ejército Zapatista no quiere el perdón de España: “no nos conquistaron”» (La Vanguardia, 6-X-2020). Disponible en: http://tinyurl.com/5f39x7p4 (última consulta: 2-I-2024).

[12]

Al respecto, véase «Irene Lozano viaja a México para conmemorar los 80 años del exilio republicano junto al canciller Ebrard» (Europa Press, 10-VI-2019). Disponible en: http://tinyurl.com/4yszcvkv (última consulta: 2-I-2024).

[13]

El conjunto de las conferencias puede encontrarse en la web presidencial de México, disponible en: https://presidente.gob.mx/.

[14]

Abraham Mendieta es un politólogo español residente en México, colaborador en distintos medios de comunicación y conocido simpatizante de Morena y del Gobierno de AMLO. Sus comentarios sobre la política mexicana provocaron que algunos sectores conservadores, entre los que destaca Felipe Calderón, reclamasen la aplicación del artículo 33 de la Constitución mexicana, que contempla la expulsión de extranjeros por inmiscuirse en los asuntos políticos del país, ante lo cual el presidente salió en su defensa y propuso la reforma de dicho artículo.

Bibliografía[Subir]

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