https://doi.org/10.4438/1988-592X-RE-2025-411-728
Raquel De Sixte Herrera
Universidad de Salamanca
https://orcid.org/0000-0001-6260-5011
Marta Ramos Baz
Universidad de Salamanca
https://orcid.org/0000-0002-9643-6495
Álvaro Jáñez González
Universidad de Salamanca
https://orcid.org/0000-0002-6861-1743
María Sevilla López
Universidad de Salamanca
En este estudio se analiza el uso de las estrategias de aprendizaje y
de motivación de estudiantes de Educación Secundaria Obligatoria (ESO)
en función del rendimiento académico en matemáticas, con el principal
objetivo de identificar las estrategias que realmente parecen contribuir
o explicar los diferentes tipos de rendimiento. 292 estudiantes de ESO
fueron evaluados en el uso de estrategias de aprendizaje y de motivación
y en rendimiento académico en matemáticas. Los resultados mostraron que,
aunque todos los alumnos, independientemente de su rendimiento, utilizan
las estrategias, sólo algunas parecen tener peso en los de rendimiento
medio y alto, y aún son menos las estrategias que parecen explicarlos.
De todas las estrategias de aprendizaje, solo algunas del grupo ‘control
de recursos’ parecen explicar de forma significativa y positiva ambos
niveles de rendimiento. Cuando el rendimiento matemático es medio, la
autorregulación, estrategias de aprendizaje, estrategias de motivación, matemáticas, Educación Secundaria Obligatoria
This study analyses the use of learning and motivation strategies. High School students (ESO) as a function of academic performance in mathematics, with the main objective of identifying the strategies that actually seem to contribute to or explain the different types of performance. 292 ESO students were assessed on the use of learning and motivational strategies and academic performance in mathematics. The results showed that, although all students, regardless of their performance, use the strategies, only some of them appear to be weighted towards the medium and high achievers, and even fewer strategies seem to explain them. Of all the learning strategies, only some in the ‘resource control’ group seem to explain significantly and positively both levels of performance. When mathematical performance is average, peer help seems to be key. Effort and, marginally, the cognitive strategy of critical thinking contribute to high performance. The data also reveal differences in the case of motivational strategies. Thus, although self-efficacy seems to contribute positively in both cases, it does so only significantly when performance is high and marginally when it is average. Another notable difference is the finding of a significant negative contribution in the case of self-handicapping motivational strategies only when performance is high. It seems that variables that may explain higher performance in isolation lose impact in a realistic situation in which the student uses several strategies and all are analysed together. The theoretical and practical implications of these results are discussed.
La investigación sobre las estrategias de aprendizaje (cognitivas y motivacionales) como parte esencial de la autorregulación, y su impacto sobre la práctica, es muy amplia (Fung et al., 2018; Li et al., 2018). Según Ruiz-Martín et al. (2024) se sabe qué es lo recomendable porque la investigación apoya su papel en el aprendizaje, el rendimiento e incluso el bienestar. Sin embargo, lo verdaderamente interesante es explorar cuáles de estas estrategias utilizan realmente los alumnos y, además, cuáles de ellas llegan a explicar los diferentes tipos de rendimiento de los alumnos (bajo, medio o alto). Este trabajo acota su aportación en este punto particular. En concreto, exploramos qué estrategias de autorregulación utilizan con mayor frecuencia los alumnos de Educación Secundaria Obligatoria cuando tienen que hacer frente a un contenido complejo como son las matemáticas. Además, nos interesa identificar cuál de esas estrategias puede tener más peso en el tipo de rendimiento de los alumnos (bajo, medio y alto). Identificar qué estrategias son clave para un rendimiento matemático medio o alto puede ofrecernos pistas sobre el tipo de apoyo que conviene desplegar en función de los objetivos académicos que se persigan.
La autorregulación es el proceso de organizar los propios
pensamientos, sentimientos y conductas para lograr objetivos o metas
(Cleary et al., 2021; Usher & Schunk, 2018). La investigación en
este campo (Cleary et al., 2021; Pintrich, 2004) coincide en
conceptualizarla como un proceso dinámico entre el uso de estrategias,
la motivación y la metacognición. Desde este marco teórico, los alumnos
pueden promover activamente su aprendizaje y su rendimiento al poder
regular el procesamiento de la información a la que son expuestos, sus
creencias motivacionales y su comportamiento con el objetivo de lograr
las metas que persigan (Torrano & Soria, 2016). En la práctica, los
estudios (Paz-Baruch & Hazema, 2023; Torrano & Soria, 2016)
exploran esta posibilidad prestando atención a las
Son muchos los estudios que han evidenciado que la intervención directa sobre estas estrategias mejora el rendimiento, el aprendizaje y la motivación (Theobald, 2021) pero son muy pocos los trabajos que exploran su uso real (Ruiz-Martín et al., 2024; Torrano & Soria, 2016) y menos aún los que identifican qué estrategias son las que explican el rendimiento. Esto es lo que explora este trabajo. Además de analizar el uso de estas estrategias de autorregulación en función del nivel de rendimiento, se da un paso más allá y se analiza cuál de esas estrategias explica realmente el tipo de rendimiento de cada alumno al estudiarse en conjunto en lugar de aisladamente.
Analizando las
Por su parte, las
Por último, el
Las diferentes estrategias de autorregulación son clave para el rendimiento académico. Sin embargo, los estudios previos se han enfocado principalmente en averiguar qué estrategias se usan a nivel general, no tanto por grupos de rendimiento. Del mismo modo, no se ha analizado en detalle cuáles de estos tipos de estrategias explican realmente el rendimiento, más allá de que se usen más o menos o expliquen parte del rendimiento de manera individual. En definitiva, se desconoce qué tipo de estrategias parecen ser más relevantes para alcanzar un rendimiento medio o alto ante contenidos exigentes como son las matemáticas.
Las estrategias de autorregulación sobre el rendimiento en ciencias son incluso más potentes que en otras áreas (Li et al., 2018), lo que fomenta el desarrollo de estudios sobre autorregulación en matemáticas. Además, se relacionan positivamente con el rendimiento matemático en secundaria (Alyani & Ramadhina, 2022), siendo los perfiles de estudiantes con elevada autorregulación los que muestran un mayor rendimiento matemático (Cleary et al., 2021).
Cuando las estrategias se desgranan y se estudian por separado, no como un conjunto de habilidades de autorregulación, seguimos encontrando efectos positivos. Las estrategias metacognitivas, por ejemplo, en adolescentes predicen su compromiso con las matemáticas, lo que favorece su rendimiento (Wang et al., 2021). El pensamiento crítico fomenta un mayor rendimiento en matemáticas en estudiantes de secundaria, especialmente en estudiantes de menor rendimiento, perdiendo eficacia en estudiantes de alto rendimiento (Duru & Obasi, 2023). Las estrategias motivacionales también son fuertes predictores del rendimiento matemático, incluso por encima de otras variables como la capacidad intelectual (Abín et al., 2020).
A pesar de los datos disponibles corroborando la gran utilidad de las estrategias de autorregulación sobre el rendimiento matemático, hay poca información sobre si son igualmente efectivas para estudiantes de diferentes niveles de rendimiento o cuáles son más utilizadas cuando se analizan todas en conjunto. Uno de los pocos ejemplos disponibles en educación secundaria es el estudio de Paz-Baruch & Hazema (2023), en el que mostraron cómo los estudiantes de alto rendimiento usaban todas las estrategias en mayor medida que los de rendimiento típico, salvo la estrategia de pensamiento crítico, que era más frecuente en estos últimos. El estudio de Kim et al. (2015) ofrece resultados similares: los estudiantes de alto rendimiento mostraban mayores niveles de regulación del esfuerzo y de autoeficacia que los de bajo rendimiento.
De modo similar, Torrano & Soria (2016) mostraron que las estrategias de motivación que parecen usarse de manera diferente en función del nivel de rendimiento son las metas de aprendizaje, de autoeficacia y self-handicapping. Los alumnos con un alto rendimiento usan en mayor medida las dos primeras mientras que la última de ellas es menos usada que los de rendimiento bajo y medio. En cuanto a las estrategias de aprendizaje, los estudiantes con alto rendimiento hacen un uso significativamente mayor de la elaboración y control del esfuerzo que los de menor rendimiento.
En definitiva, se conoce el uso de los diferentes tipos de estrategias de aprendizaje y de motivación y su relación con diferentes niveles de rendimiento matemático. Sin embargo, se desconoce cuáles de esas estrategias son las que explican cada tipo de rendimiento cuando se analizan en conjunto, especialmente en España. Por tanto, parece necesario avanzar en esta línea.
Este estudio tiene un doble objetivo. Uno, analizar el uso de las estrategias de aprendizaje y de motivación de los estudiantes en ESO según el nivel de rendimiento matemático. Dos, explorar la contribución de las estrategias de aprendizaje y de motivación en los diferentes niveles de rendimiento en matemáticas. De acuerdo con el marco teórico presentado, se plantean las siguientes hipótesis:
Todas las estrategias serán usadas en mayor o menor medida por todos los estudiantes (e.g. Paz-Baruch & Hazema, 2023; Torrano & Soria, 2016). Los estudiantes de alto rendimiento usarán las estrategias de aprendizaje en mayor medida que los de menor rendimiento, salvo en pensamiento crítico (H1a). Sin embargo, aunque dichas estrategias tengan impacto analizadas individualmente (Duru & Obasi, 2023; Sun et al., 2018), al analizar todas las variables tomadas en conjunto y por grupos de rendimiento esperamos que solo algunas de ellas tengan un impacto sobre el rendimiento matemático (H1b).
Todas las estrategias motivacionales serán usadas en mayor o menor medida por los estudiantes (Paz-Baruch & Hazema, 2023; Torrano & Soria, 2016) y esperamos que su uso sea mayor en estudiantes de alto rendimiento, salvo el self-handicapping (H2a). Al analizarlas individualmente todas impactarán positivamente (Sorić et al., 2017; Sun et al. 2018), salvo el self-handicapping, que lo hará de forma negativa (Schwinger et al., 2014). Sin embargo, al analizar todas las variables en conjunto y por niveles de rendimiento, varios de estos efectos individuales desaparecerán, y solo algunas de ellas tendrán un impacto destacado sobre el rendimiento matemático (H2b), ofreciendo una visión más realista del impacto de estas variables.
Diseño
Se utilizó una metodología cuantitativa con un diseño no experimental transversal.
En el estudio participaron 392 estudiantes de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) de dos centros ubicados en zonas de nivel sociocultural medio de la ciudad de Salamanca. 100 estudiantes fueron excluidos de los análisis porque en alguno de sus cuestionarios faltaba la respuesta a algún ítem. La muestra final de participantes fue de 292 estudiantes (42.8% mujeres y 57.2% hombres). Se utilizó un muestreo intencional no probabilístico. El rango de edad de los estudiantes fue de 12-17 años (M= 14.02 y SD=1.31). La distribución de la muestra según los cursos académicos de Educación Secundaria Obligatoria fue la siguiente: 1º ESO (n=85), 2º ESO (n=50), 3º ESO (n=82) y 4º ESO (n=75), organizados en quince aulas con 4 profesores de matemáticas.
Estrategias de aprendizaje
El uso de las estrategias de aprendizaje se evaluó mediante el
El uso de las estrategias de motivación se evaluó mediante la
adaptación española de González-Torres & Torrano (2012) del
cuestionario
El rendimiento en matemáticas se correspondió con la calificación cuantitativa de la asignatura. La escala de calificaciones española oscila de 0 (suspenso) a 10 (sobresaliente), siendo el aprobado a partir de 5.
Se contactó con los centros educativos para solicitar su colaboración en el estudio y se solicitó el consentimiento informado a los progenitores de los estudiantes, siguiendo las directrices éticas de la Declaración de Helsinki y las recomendaciones del Comité de Ética de la Investigación de la Universidad de Salamanca. Aquellos estudiantes que contaron con la autorización de los progenitores fueron evaluados en el uso de estrategias de aprendizaje y estrategias de motivación a través de los cuestionarios facilitados en papel. Se realizó una evaluación simultánea en gran grupo por alguno de los autores del trabajo con una duración aproximada de 30 minutos en el último trimestre del curso académico. El centro educativo facilitó los datos de rendimiento académico en el área de matemáticas de cada uno de los estudiantes que participó en el estudio.
Tras comprobar el supuesto de normalidad de las variables implicadas en el estudio se determinó el uso de pruebas no paramétricas (K-S estrategias de aprendizaje=.065, p=.005; K-S estrategias de motivación=.084, p=.003; K-S rendimiento=.136, p=<.001). Posteriormente se calculó: a) la estadística descriptiva y la prueba Wilcoxon para analizar el uso de las estrategias de aprendizaje y de motivación de los estudiantes y la prueba H de Kruskal-Wallis y U de Mann-Whitney con corrección Bonferroni para analizar las diferencias de uso de las estrategias; b) un análisis de correlación rho de Spearman para analizar la relación entre dichas estrategias y el rendimiento académico categorizándose en tres grupos: bajo (0-4.99), medio (5-6.99) y alto (7-10); c) un análisis de regresión lineal múltiple para analizar la contribución de las estrategias de aprendizaje y de motivación en el rendimiento académico en matemáticas. En aquellos casos donde se encontraron diferencias estadísticamente significativas, se calculó la d de Cohen para proporcionar una estimación del tamaño del efecto de la diferencia. Siguiendo los criterios de Cohen (1988) se consideró: efecto adverso (<0), sin efecto (.0-.1), efecto pequeño (.2-.4), efecto intermedio (.5-.7) y efecto grande (.8-≥1).
Los análisis estadísticos se realizaron mediante el software SPSS Statistic 28.
Uso de estrategias de aprendizaje y de motivación
Los resultados obtenidos por los estudiantes en el uso de estrategias de aprendizaje y de motivación según los grupos de rendimiento se muestran en la Tabla I.
Tabla I. Estadística descriptiva de las estrategias de aprendizaje y motivacionales según grupos de rendimiento.
| RENDIMIENTO | ||||
|---|---|---|---|---|
Bajo (n=33) |
Medio (n=85) |
Alto (n=174) |
Total (n=292) |
|
| M (SD) | M (SD) | M (SD) | M (SD) | |
| ESTRATEGIAS DE APRENDIZAJE | 4.44 (.92) | 4.37 (.90) | 4.76 (.81) | 4.61 (.87) |
| Estrategias cognitivas | 4.43 (1.19) | 4.15 (1.17) | 4.33 (1.15) | 4.29 (1.16) |
| Repetición | 5.00 (1.59) | 4.69 (1.56) | 4.49 (1.64) | 4.61 (1.61) |
| Elaboración | 4.60 (1.17) | 4.25 (1.32) | 4.63 (1.28) | 4.52 (1.29) |
| Organización | 3.98 (1.49) | 3.76 (1.34) | 3.89 (1.52) | 3.86 (1.47) |
| Pensamiento crítico | 4.36 (1.57) | 4.18 (1.61) | 4.40 (1.49) | 4.33 (1.53) |
| Estrategias metacognitivas | 4.73 (1.31) | 4.63 (1.14) | 5.05 (.94) | 4.89 (1.06) |
| Estrategias de control de recursos | 4.40 (.81) | 4.51 (.83) | 5.07 (.70) | 4.83 (.80) |
| Perseverancia (volitiva) | 4.78 (1.39) | 5.04 (1.20) | 5.72 (1.01) | 5.41 (1.18) |
| Esfuerzo (volitiva) | 3.91 (.87) | 4.09 (.89) | 4.84 (.79) | 4.52 (.92) |
| Ambiente de estudio | 5.39 (1.33) | 5.50 (1.26) | 5.80 (1.29) | 5.66 (1.29) |
| Ayuda de los compañeros | 4.50 (1.29) | 4.29 (1.19) | 4.49 (1.16) | 4.43 (1.18) |
| Ayuda del profesor | 4.04 (1.89) | 4.39 (1.75) | 5.27 (1.59) | 4.87 (1.74) |
| ESTRATEGIAS DE MOTIVACIÓN | 4.52 (.94) | 4.44 (1.00) | 4.66 (.77) | 4.58 (.87) |
| Orientación a metas académicas | 4.32 (1.37) | 4.45 (1.44) | 4.73 (1.20) | 4.60 (1.30) |
| Metas de aprendizaje | 5.11 (1.59) | 5.19 (1.53) | 5.93 (1.19) | 5.62 (1.39) |
| Metas ejecución (Aproximación) | 3.72 (1.68) | 3.85 (1.88) | 3.92 (1.68) | 3.88 (1.74) |
| Metas ejecución (Evitación) | 4.08 (1.77) | 4.29 (1.66) | 4.25 (1.58) | 4.24 (1.62) |
| Percepción de las metas del aula | 4.96 (1.15) | 4.93 (1.12) | 5.18 (.94) | 5.08 (1.02) |
| Metas clase aprendizaje | 5.86 (1.83) | 5.68 (1.09) | 6.12 (1.00) | 5.96 (1.16) |
| Metas clase ejecución (Aproximación) | 5.46 (1.14) | 5.31 (1.50) | 5.72 (1.98) | 5.7 (1.78) |
| Metas clase ejecución (Evitación) | 3.59 (1.76) | 3.81 (1.82) | 3.73 (1.65) | 3.74 (1.71) |
| Autoeficacia académica | 5.43 (1.32) | 5.06 (1.55) | 6.03 (.96) | 5.68 (1.28) |
| Estrategias self-handicapping | 3.21 (1.41) | 2.72 (1.29) | 2.14 (1.08) | 2.43 (1.24) |
Fuente. Elaboración propia.
Nota. En negrita se destacan los totales de cada uno de los dos tipos de estrategias analizadas.
En la etapa de ESO los estudiantes refieren un uso similar de las estrategias de aprendizaje y las estrategias motivacionales (Z=-.624, p=.532). En el caso de las estrategias de aprendizaje, los estudiantes con un alto rendimiento muestran un uso ligeramente superior que el resto de estudiantes con rendimiento medio (U=-34.802, p=.006) y bajo (U=-25.668, p=.101). En el caso de las estrategias de motivación, no hay diferencias en su uso según el rendimiento de los estudiantes [χ2 (2) = 2.427, p=.297]
Según grupos de rendimiento, los estudiantes con bajo y medio rendimiento se caracterizarían por el uso de la repetición como estrategia cognitiva y el ambiente de estudio como estrategia de control de recursos. Mientras que los estudiantes con un rendimiento alto, por el uso de la elaboración como estrategia cognitiva, de la metacognición y del ambiente de estudio y de la perseverancia como estrategias de control de recursos.
Según grupos de rendimiento, los estudiantes con bajo y medio rendimiento se caracterizan por el uso de la estrategia metas de aprendizaje como estrategia de orientación a metas académicas, de la estrategia metas clase aprendizaje como estrategia de percepción de metas de aula y de las estrategias de self-handicapping. A los estudiantes con alto rendimiento les diferencia el uso de la autoeficacia académica y el bajo uso de las estrategias de self-handicapping.
El rendimiento de los estudiantes en la asignatura de matemáticas se muestra en la Tabla II.
Tabla II. Estadística descriptiva del rendimiento.
| M | SD | Min. | Max. | |
| Total | 6.87 | 1.85 | 2 | 10 |
Fuente. Elaboración propia.
El análisis de correlaciones entre el uso de las estrategias de aprendizaje, de motivación y los diferentes niveles de rendimiento académico en matemáticas (ver datos completos en Anexo I) muestra que tan solo en el caso de rendimiento medio y alto hay estrategias que están relacionadas con el rendimiento. En la Tabla III se muestran las estrategias en cada caso.
Tabla III. Estrategias relacionadas con cada nivel de rendimiento académico en matemáticas.
| RENDIMIENTO | |||
Bajo (n=33) |
Medio (n=85) |
Alto (n=174) |
|
| Estrategias de aprendizaje | Elaboración (C) (rho= .267, p=<.001) |
||
Pensamiento crítico (C) (rho=.185, p=.015) |
|||
Estrategias metacognitivas (rho=.187, p=.086) |
|||
Perseverancia (CR) (rho=.128, p=.091) |
|||
Esfuerzo (CR) (rho=.347, p= <.001) |
|||
| Ayuda de los compañeros (CR) (rho=.339, p=.001) | |||
Ayuda del profesor (CR) (rho=.144, p=.058) |
|||
| Estrategias de motivación | Metas de aprendizaje (MAc) (rho=.179, p=.018) |
||
Metas ejecución (Aproximación) (MAc) (rho=.126, p=.097) |
|||
Metas clase aprendizaje (MAu) (rho=.130, p=.087) |
|||
Autoeficacia académica (rho=.187, p=.087) |
Autoeficacia académica (rho=.297, p= <.001) |
||
Estrategias self-handicapping (rho=-.246, p=.001) |
|||
Fuente. Elaboración propia
Nota. C: cognitivas; CR: control de recursos; MAc: Metas académicas; MAu: metas de aula
| Relación positiva |
|
| Relación positiva marginalmente significativa
|
|
| Relación negativa |
A partir de las correlaciones estadísticamente significativas, se realizó un análisis de regresión lineal múltiple. Se calculó el estadístico Durbin-Watson mostrando la independencia de los residuos, así como la tolerancia y el factor de varianza inflada (VIF) mostrando la no múltiple colinealidad (Tabla IV).
Tabla IV. Coeficientes de regresión.
| MODELO | β | t | DW | TOLERANCIA | VIF | F | R2 | |
| RENDIMIENTO MEDIO (n=85) | ||||||||
| Estrategias de aprendizaje | Metacognición | .008 (p=.947) |
.067 | 1.933 | .725 | 1.379 | 5.889 (p=.004) |
.126 |
| Ayuda de los compañeros | .350 (p=.005) |
2.887 | ||||||
| Estrategias de motivación | Autoeficacia académica | .199 (p=.067) |
1.853 | 1.841 | 1.00 | 1.00 | 3.433 (p=.067) |
.040 |
| RENDIMIENTO ALTO (n=174) | ||||||||
| Estrategias de aprendizaje | Elaboración | .140 (p=.158) |
1.502 | 2.157 | .578 | 1.729 | 6.264 (p=<.001) |
.157 |
| Pensamiento crítico | .145 (p=.100) |
1.616 | .626 | 1.597 | ||||
| Perseverancia (volitiva) | -.103 (p=.222) |
-1.226 | .710 | 1.408 | ||||
| Esfuerzo (volitiva) | .322 (p=<.001) |
4.019** | .780 | 1.282 | ||||
| Ayuda del profesor | .017 (p=.826) |
.220 | .846 | 1.182 | ||||
| Estrategias de motivación | Metas de aprendizaje | -.038 (p=777) |
-.283 | 2.036 | .284 | 3.526 | 4.546 (p=<.001) |
.119 |
| Metas ejecución (Aproximación) | .112 (p=.165) |
1.394 | .814 | 1.228 | ||||
| Metas clase aprendizaje | -.103 (p=.437) |
-.779 | .302 | 3.308 | ||||
| Autoeficacia académica | .293 (p=.001) |
3.240** | .60 | 1.563 | ||||
| Self-handicapping | -.163 (p=.047) |
-2.003 | .790 | 1.265 | ||||
Fuente. Elaboración propia
ap<0.1; *p<0.05; **p<0.01
En la Tabla V se presenta el modelo de regresión incluyendo únicamente las variables significativas detectadas en el modelo de la Tabla IV.
Tabla V. Coeficientes de regresión.
| MODELO | β | t | DW | TOLERANCIA | VIF | F | R2 | |
| RENDIMIENTO MEDIO (n=85) | ||||||||
| Estrategias de aprendizaje | Ayuda de los compañeros | .354 (p=<.001) |
3.452 | 1.935 | 1.00 | 1.00 | 11.916 (p=<.001) |
.126 |
| Estrategias de motivación | Autoeficacia académica | .199 (p=.067) |
1.853 | 1.841 | 1.00 | 1.00 | 3.433 (p=.067) |
.040 |
| RENDIMIENTO ALTO (n=174) | ||||||||
| Estrategias de aprendizaje | Pensamiento crítico | .191 (p=.008) | 2.688 | 2.146 | 1.00 | 1.00 | 13.768 (p=<.001) |
.139 |
| Esfuerzo (volitiva) | .322 (p=<.001) |
4.532 | 1.00 | 1.00 | ||||
| Estrategias de motivación | Autoeficacia académica | .255 (p=.001) |
3.294 | 2.,027 | .879 | 1.137 | 9.236 (p=<.001) |
.097 |
| Self-handicapping | -.112 (p=.105) |
-1.446 | .879 | 1.137 | ||||
Para el rendimiento medio, el modelo de estrategias de aprendizaje fue significativo (p<.001) explicando el 12.6% de la varianza del rendimiento, donde solo la variable ayuda de los compañeros contribuye de manera significativa y positiva en el rendimiento académico en matemáticas. El modelo de estrategias de motivación fue marginalmente significativo (p<.067) con una aportación marginalmente significativa de la variable autoeficacia
En caso del rendimiento alto, el modelo de estrategias de aprendizaje fue significativo (p<.001) explicando el 13.9% de la varianza del rendimiento siendo las variables esfuerzo y pensamiento crítico las que contribuyen positiva y significativamente en el rendimiento académico en matemáticas. El modelo de estrategias de motivación también fue significativo (p<.001) explicando el 9.7% de la varianza del rendimiento, siendo la autoeficacia en positivo y las estrategias de self-handicapping en negativo y de manera marginal, las que explican el rendimiento.
Los objetivos de este estudio han sido analizar el uso de las estrategias de aprendizaje y de motivación de los estudiantes en ESO según el nivel de rendimiento matemático y explorar la contribución de dichas estrategias en los diferentes niveles de rendimiento.
Los resultados obtenidos coinciden con los estudios previos
(Paz-Baruch & Hazema, 2023; Torrano & Soria, 2016). Los
estudiantes usan todas las estrategias de aprendizaje y motivación
independientemente del nivel de rendimiento matemático. Sin embargo,
parece que no todas las
Parece lógico pensar que solo el uso de estas estrategias no garantiza que éste tenga un impacto significativo en el rendimiento. De hecho, únicamente en los casos de rendimiento medio y alto encontramos relación entre las estrategias de autorregulación y el logro matemático.
Ante esta situación cabría preguntarse qué ocurre con los de bajo/medio rendimiento si también parecen usarlas e incluso algunas en igual medida que los de mayor rendimiento. Un análisis conjunto de los tipos de estrategias puede ayudarnos a entender esas relaciones y su contribución al rendimiento más allá de las aportaciones individuales ya conocidas y reportadas por la investigación previa (e.g. Abín et al., 2020; Alyani & Ramadhina, 2022; Duru & Obasi, 2023 o Wang et al., 2021). Veamos primero qué nos dicen los datos desde este impacto individual para luego analizarlos en conjunto y ver su contribución real.
En cuanto a las
Los datos sobre el tipo de estrategia que realmente contribuye a los
diferentes tipos de logro, al ser analizadas en conjunto, modifican esta
percepción inicial. En el caso del
Estos análisis nos permiten discriminar algunos elementos no identificados hasta la fecha: 1) la estrategia metacognitiva no explica el rendimiento matemático medio ni alto; 2) el rendimiento alto se explica por el uso de ciertas estrategias cognitivas (pensamiento crítico) y de gestión de recursos (esfuerzo); 3) la única estrategia de aprendizaje que contribuye a un rendimiento matemático medio parece ser la ayuda de los compañeros, una estrategia de gestión de recursos que dado este resultado, debe ser puesta en valor. Esto confirma la hipótesis H1b.
Para completar nuestra visión sobre la regulación de estos alumnos,
es necesario detenernos en los resultados obtenidos en el caso de las
En conclusión, para entender el rendimiento en contenidos complejos como las matemáticas lo importante no es el mayor o menor uso de las diferentes estrategias de aprendizaje y de motivación sino el modo en que se usan cuando el estudiante se enfrenta al contenido y tiene todas ellas a su disposición. En este sentido, la ayuda a los compañeros y la autoeficacia parecen clave en el rendimiento medio; mientras que el esfuerzo, la autoeficacia, el pensamiento crítico y el self-handicapping (en negativo) parecen serlo para el rendimiento alto.
Este es uno de los escasos estudios de estas características en España del que derivan implicaciones educativas relevantes:
Nuestros datos refuerzan algunas de las recomendaciones más recientes (Méndez-Giménez et al., 2017) que interpelan a los docentes de secundaria a ayudar a sus alumnos a perseguir sus objetivos centrados en la tarea (“hacerla bien”) o en su propia trayectoria (“hacerlo mejor que antes”). Ayudarles a sentirse eficaces en ese proceso (“creer que pueden”) y enseñarles a pedir ayuda a los compañeros, parecen ser las otras claves a nivel educativo.
El presente estudio cuenta con varias limitaciones. Primero, la medida de rendimiento utilizada en este trabajo es la misma a la empleada comúnmente en estudios previos (e.g. Satrústegui et al., 2024; Torrano y Soria, 2016), sin embargo, sería más enriquecedor haber controlado de algún modo la variable del docente, puesto que tal y como se ha medido se asume la homogeneidad educativa presente en todas las aulas ante la obligatoriedad de seguir las directrices de la normativa educativa. Sería interesante considerar esto en futuros estudios.
Segundo, el uso de autoinformes hace que los datos puedan estar sesgados por la deseabilidad social de los evaluados. No obstante, es una herramienta habitual en esta área de investigación puesto que es indispensable para evaluar el aprendizaje autorregulado (Pintrich, 2004) y que sería interesante complementar con otros métodos que permitan un análisis centrado en la persona (Pekrun, 2020) en el contenido de las matemáticas. Este tipo de análisis permitirían analizar la relación entre lo que se dice que se hace y lo que realmente ocurrecuando el alumno se enfrenta al aprendizaje de un contenido completo. Tercero, se trata de un estudio con diseño transversal lo que permite una visión estática del uso e impacto en el rendimiento de las estrategias de autorregulación. Investigaciones futuras con diseños longitudinales permitirían tener una visión dinámica sobre esto en la Educación Secundaria Obligatoria, así como una visión de las estrategias que se despliegan en cada uno de los cursos de la etapa. Cuarto, la muestra hace que los datos no sean generalizables por lo que sería interesante que estudios futuros ampliaran el número de estudiantes para contrastar los hallazgos de este trabajo, así como un análisis en función del género.
Bajo (n=33) Medio (n=85) Alto (n=174) Total (n=292)
RENDIMIENTO
M (SD)
M (SD)
M (SD)
M (SD)
ESTRATEGIAS DE APRENDIZAJE
.103
.157
.208
.24
Estrategias cognitivas
.123
.134
.160
.08
Repetición
.067
.152
.044
-.05
Elaboración
.133
.175
.267
.17
Organización
.131
.073
.041
.03
Pensamiento crítico
-.028
.146
.185
.11
Estrategias metacognitivas
.046
.187
.058
.16
Estrategias de control de recursos
.125
.144
.267
.42
Perseverancia (volitiva)
.195
.084
.128
.32
Esfuerzo (volitiva)
.202
-.008
.347
.48
Ambiente de estudio
.164
.050
.025
.15
Ayuda de los compañeros
-.059
.339
.086
.09
Ayuda del profesor
.053
.143
.144
.30
ESTRATEGIAS DE MOTIVACIÓN
-.015
.081
.124
.12
Orientación a metas académicas
.079
.023
.131
.14
Metas de aprendizaje
.022
.158
.179*
.30
Metas ejecución (Aproximación)
.096
-110
.126
.06
Metas ejecución (Evitación)
.022
-002
.074
.04
Percepción de las metas del aula
-.070
.053
.091
.12
Metas clase aprendizaje
-.237
.024
.130
.22
Metas clase ejecución (Aproximación)
.060
.118
.086
.11
Metas clase ejecución (Evitación)
.113
-.011
.023
.02
Autoeficacia académica
.032
.187
.297
.34
Estrategias self-handicapping
-.077
.015
-.246
-.34
Fuente. Elaboración propia.
Nota. En negrita se destacan los totales de cada uno de los dos tipos de estrategias analizadas.
| Relación positiva |
|
| Relación positiva marginalmente significativa
|
|
| Relación negativa |
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