
eISSN: 1989-9742 © SIPS.
DOI: https://doi.org/10.7179/PSRI_2025.48.02
http://recyt.fecyt.es/index.php/PSRI/
Jesús RUEDAS-CALETRIO
https://orcid.org/0000-0002-9159-1568
Sara SERRATE-GONZÁLEZ
https://orcid.org/0000-0002-9985-7623
José Manuel MUÑOZ-RODRÍGUEZ
https://orcid.org/0000-0002-4688-6420
Universidad de Salamanca
Fecha de recepción: 14.VIII.2025
Fecha de revisión: 02.X.2025
Fecha de aceptación: 12.XI.2025
CONTACTO CON LOS AUTORES
Jesús Ruedas Caletrio: Universidad de Salamanca, Facultad de Educación. Paseo de Canalejas, 169, C.P. 37008 Salamanca. E-mail: ruedasjc@usal.es
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PALABRAS CLAVE: Adolescencia; protección a la infancia; identidad; educación social; Internet; pantallas. |
RESUMEN: Las pantallas han alterado las formas de interacción y construcción identitaria de la población adolescente, pero apenas existen estudios que aborden esta perspectiva en colectivos vulnerables, concretamente en aquellos protegidos por el sistema de protección a la infancia. Este estudio se centra en analizar la influencia del uso de pantallas, la exposición online, la capacidad de autocontrol y la superación de dificultades en función del tiempo de permanencia en el centro adolescentes en acogimiento residencial. Se presenta un estudio cuantitativo, descriptivo y correlacional realizado con una muestra de 258 adolescentes de 12 a 18 años tutelados en centros de protección de Castilla y León. Se aplicó un cuestionario ad hoc validado por juicio de expertos (n = 13), compuesto por 8 ítems agrupados en cuatro dimensiones: uso, exposición, autocontrol y superación de dificultades (α total = 0,829). Se realizaron análisis descriptivos, correlaciones de Spearman y pruebas de Kruskal-Wallis. Los resultados sugieren que quienes llevan menos tiempo en el centro (1-7 meses) usan Internet principalmente para mantener vínculos familiares lo que subraya la necesidad de desarrollar intervenciones tempranas en autocontrol digital. Se observan correlaciones significativas entre el uso relacional de Internet y la exposición orientada a la validación social. Estos hallazgos evidencian la necesidad de diseñar intervenciones socioeducativas diferenciadas según la fase de acogida, promoviendo un uso crítico y regulado de las pantallas como recurso de inclusión y desarrollo identitario positivo. |
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KEYWORDS: Adolescence; child protection; identity; social education; Internet; screens. |
ABSTRACT: Screens have reshaped the ways adolescents interact and construct their identities, yet there is a notable lack of studies addressing this perspective in vulnerable groups, particularly those under the child protection system. This study focuses on analyzing the influence of screen use, online exposure, self-control, and overcoming difficulties according to the length of stay in the center among adolescents in residential care. A quantitative, descriptive, and correlational study was conducted with a sample of 258 adolescents aged 12 to 18 who were under guardianship in child protection centers in Castilla y León. An ad hoc questionnaire validated through expert judgment (n = 13) was administered, consisting of 8 items grouped into four dimensions: use, exposure, self-control, and overcoming difficulties (total α = 0.829). Descriptive analyses, Spearman correlations, and Kruskal-Wallis tests were performed. The results suggest that those who have spent less time in the center (1-7 months) primarily use the Internet to maintain family ties, underscoring the need to develop early interventions focused on digital self-control. Significant correlations were found between relational Internet use and exposure oriented toward social validation. These findings highlight the need to design socio-educational interventions tailored to the stage of placement, promoting a critical and regulated use of screens as a resource for inclusion and positive identity development. |
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PALAVRAS-CHAVE: Adolescência; proteção à infância; identidade; educação social; Internet; telas. |
RESUMO: As telas têm alterado as formas de interação e de construção identitária da população adolescente, mas existem poucos estudos que abordem essa perspetiva em grupos vulneráveis, nomeadamente naqueles protegidos pelo sistema de proteção à infância. Este estudo centra-se em analisar a influência do uso de telas, da exposição online, da capacidade de autocontrolo e da superação de dificuldades em função do tempo de permanência no centro entre adolescentes em acolhimento residencial. Apresenta-se um estudo quantitativo, descritivo e correlacional, realizado com uma amostra de 258 adolescentes entre 12 e 18 anos tutelados em centros de proteção de Castilla y León. Foi aplicado um questionário ad hoc validado por juízo de especialistas (n = 13), composto por 8 itens agrupados em quatro dimensões: uso, exposição, autocontrolo e superação de dificuldades (α total = 0,829). Realizaram-se análises descritivas, correlações de Spearman e testes de Kruskal-Wallis. Os resultados sugerem que aqueles que permanecem há menos tempo no centro (1-7 meses) utilizam a Internet principalmente para manter vínculos familiares, o que sublinha a necessidade de desenvolver intervenções precoces em autocontrolo digital. Observam-se correlações significativas entre o uso relacional da Internet e a exposição orientada para a validação social. Estes achados evidenciam a necessidade de desenhar intervenções socioeducativas diferenciadas de acordo com a fase de acolhimento, promovendo um uso crítico e regulado das telas como recurso de inclusão e de desenvolvimento identitário positivo. |
La construcción identitaria puede entenderse como un proceso dinámico y relacional en el que los individuos integran experiencias, vínculos y representaciones personales para conformar un sentido coherente de sí mismos (Erikson, 1994). En el contexto actual de dominancia tecnológica, el espacio digital ha derivado en una revolución en todas las esferas de la sociedad y, en consecuencia, en una reconfiguración humana capaz de promover cambios en las formas de ser, pensar, interactuar y construirse (García del Dujo et al., 2021) a través de nuevos espacios de socialización y autorrepresentación (Pangrazio, 2019; Rubio-Romero et al., 2019) que forman parte del desarrollo de adolescentes contemporáneos.
Así, la vida digital actual ya no se entiende como un complemento de la realidad offline, sino como un ecosistema simbólico en el que los adolescentes producen y negocian significados sobre sí mismos y sobre los demás (Lim y You, 2019; Muñoz-Rodríguez et al., 2023). En este entorno, las pantallas y los medios digitales se han integrado en la vida cotidiana de la adolescencia hasta convertirse en un componente esencial para la comunicación, la pertenencia y la validación social (Ballesta et al., 2021; Valkenburg et al., 2017). De hecho, el uso de entornos digitales no solo posibilita el intercambio social, sino que también se vincula con la construcción del autoconcepto y la autoestima (Gui et al., 2023; Guyer et al., 2016). Así, la interacción en redes y plataformas digitales permite a los adolescentes explorar intereses, mantener vínculos, expresar emociones y proyectar una imagen deseada o idealizada de sí mismos (Morán-Pallero y Felipe-Castaño, 2021).
No obstante, el papel que desempeñan las pantallas y las interacciones digitales no es uniforme ni neutro y varía según los contextos familiares, sociales y personales de los adolescentes (Valkenburg et al., 2022). En poblaciones con experiencias de vulnerabilidad, estas prácticas pueden adquirir significados y funciones distintas, lo que hace necesario analizar cómo se relacionan los adolescentes con el entorno digital desde realidades específicas, como es el caso de quienes conviven en centros de protección.
A pesar del notable crecimiento de estudios sobre la influencia de las pantallas en la adolescencia, es necesario poner el foco en poblaciones en situación de vulnerabilidad, particularmente los menores acogidos por el sistema de protección a la infancia. Este colectivo puede haber vivido experiencias de maltrato, negligencia o desprotección familiar (Cuenca et al., 2018; Guerrero-Muñoz et al., 2021), lo que puede condicionar sus formas de relación, autorregulación y afrontamiento tanto en el mundo offline como en el digital. En este sentido, los adolescentes tutelados suelen mostrar mayores necesidades en el desarrollo de habilidades sociales (Campos et al., 2019), así como de su autoconcepto y su autoestima (López et al., 2016), junto con una menor disponibilidad de apoyos familiares y redes sociales estables (Melendro et al., 2022; Torrecilla y Melendro, 2023). Ante esto, el entorno digital puede representar o no un espacio de inclusión, apoyo y expresión personal que contribuya a compensar carencias relacionales y emocionales, permitiendo mantener o reconstruir vínculos y reforzar su sentido de pertenencia.
A partir de esta base, se destaca el análisis de cuatro variables que la literatura ha identificado como claves a la hora de comprender la influencia que puede tener el uso de pantallas en la construcción identitaria de la adolescencia en el contexto digital: uso de pantallas, exposición online, autocontrol y superación de dificultades. Estas variables han sido ampliamente estudiadas en población adolescente general, donde se ha constatado su influencia en el desarrollo socioemocional y en la configuración de su identidad. En primer lugar, el uso de pantallas, entendiendo el uso como la finalidad por la que se utilizan los dispositivos y el espacio virtual, constituye una práctica cotidiana que facilita la comunicación, la expresión emocional y el mantenimiento de vínculos sociales y familiares (Ballesta et al., 2021; Valkenburg et al., 2017), evidenciando que un uso activo y relacional de las pantallas favorece la percepción de apoyo social y la construcción de identidad (Gui et al., 2023), mientras que un uso pasivo o excesivo puede relacionarse con aislamiento o dependencia tecnológica (Anderson et al., 2017).
Por otro lado, la exposición online la vinculamos con las estrategias de autopresentación y la búsqueda de validación social a través del uso de redes y plataformas digitales (Casaló et al., 2022; Yau y Reich, 2019). Los estudios indican que esta exposición puede fortalecer la autoestima cuando se recibe retroalimentación positiva, pero también generar vulnerabilidad ante el juicio externo y la comparación social (Cipolletta et al., 2020; Rides et al., 2024).
La tercera variable, el autocontrol digital, hace referencia a la capacidad de regular el tiempo de conexión y gestionar los impulsos vinculados al uso de dispositivos y redes (Hilma et al., 2025). Una adecuada autorregulación se asocia con un mayor bienestar emocional, mientras que las dificultades en el autocontrol se relacionan con un uso problemático y compulsivo de las pantallas (Arrivillaga et al., 2022; Kim y Koh, 2018). Con ello, la falta de autocontrol puede conllevar conductas problemáticas que podrían verse agravadas cuando el/la adolescente no cuenta con una red de apoyo (De-Juanas et al., 2022) que acompañe en la mediación del uso de las pantallas (López-Mora et al., 2021).
Por último, la superación de dificultades aborda el papel del entorno digital como espacio de afrontamiento y resiliencia. Investigaciones recientes señalan que los adolescentes utilizan Internet para buscar apoyo, información o alivio ante problemas personales (Schwab-Reese et al., 2021; Weinstein et al., 2021; Zaragozá et al., 2023), integrando esas experiencias en su desarrollo social y emocional.
Con todo ello, resulta necesario profundizar en las posibles relaciones de las variables planteadas. Hay estudios sobre jóvenes en acogimiento (Sage y Jackson, 2021) que muestran que el acceso a las pantallas puede favorecer el desarrollo de identidad mediante el mantenimiento de vínculos sociales. A este respecto, la constitución de las relaciones sociales en Internet dentro de este colectivo viene motivada por causas asociadas a las experiencias vividas y a la consecuente soledad del adolescente en el entorno offline (Penner et al., 2020; Ruedas-Caletrio et al., 2024), pudiendo considerar el espacio digital como un remedio a sus necesidades. Por otro lado, en ocasiones este grupo de adolescentes cuenta con poco apego hacia el grupo de iguales y/o familia (Macdonald et al., 2017) por lo que, el mundo online se entiende como un potencial espacio de inclusión para aquellos/as adolescentes en situación de vulnerabilidad familiar y relacional (Casado et al., 2019; Ricoy y Martínez-Carrera, 2020), como vía para satisfacer la necesidad de establecer nuevos vínculos y mantener los existentes. Sin embargo, también podría generar una necesidad constante de conexión por la facilidad de comunicación para solventar sus problemas (Anderson et al., 2017) pudiendo implicar una mayor exposición en el espacio online (Hart et al., 2022).
En ese contexto, consideramos que el tiempo de permanencia en el centro de acogimiento puede actuar como un factor modulador relevante, pues una estancia prolongada se asocia con mayor estabilidad emocional, mejor desarrollo de competencias sociales y menor incidencia de conductas disfuncionales (Asif et al., 2024; Gutterswijk et al., 2025). Durante los primeros meses de ingreso suelen concentrarse las principales dificultades de ajuste y las mayores tasas de ruptura o crisis convivenciales (Kliewer-Neumann et al., 2023; NICE, 2021), mientras que estancias más prolongadas se relacionan con una mejora en la regulación emocional, la percepción de apoyo y la capacidad de afrontamiento (Li et al., 2019). En este sentido, consideramos esencial analizar el tiempo de permanencia en el centro de protección, cuestión que ayudaría a mejorar el proceso de acompañamiento del menor en el centro, ofreciendo pautas de actuación que favorezcan sus lazos con el exterior y poder realizar diagnósticos ajustados a su realidad desde su llegada.
Así, con este trabajo buscamos contribuir a la comprensión de la influencia que tiene el uso de pantallas en adolescentes tutelados en base al tiempo de permanencia en los centros, con la finalidad de que los profesionales de la educación social afronten esta realidad en el diseño de los planes de acompañamiento inicial. En este sentido, resulta necesario conocer qué otros canales utilizan para relacionarse con sus familias más allá del cara a cara, así como saber si recurren al espacio online para solucionar sus problemas, entre otras cuestiones. Con ello, el presente estudio pretende contribuir a dicho vacío al analizar la relación entre el uso de pantallas, la exposición online, el autocontrol digital y el afrontamiento de dificultades personales en adolescentes en acogimiento residencial, considerando el tiempo de permanencia en el centro como variable moduladora. Para ello, se concretan los siguientes objetivos específicos:
Ob.1. Describir las tendencias en los patrones de uso, exposición online, autocontrol y superación de dificultades de los adolescentes en acogimiento residencial.
Ob.2. Examinar si existen diferencias significativas en estas dimensiones en función del tiempo de permanencia en el centro residencial.
Ob.3. Explorar las relaciones entre las cuatro dimensiones evaluadas para identificar posibles vínculos dentro de la experiencia online.
Para el estudio, se estableció un diseño de investigación cuantitativo, de corte no experimental, transversal y descriptivo-correlacional.
Para el proceso de muestreo, se partió del objetivo de obtener una muestra representativa de adolescentes tutelados por el Sistema de Protección a la Infancia de la región de Castilla y León. Se consideró la población total de adolescentes de 12 a 18 años residentes en centros de protección, que en el momento del estudio ascendía a 401 jóvenes residentes en 57 centros. Previa solicitud a la Gerencia de Servicios Sociales de la Junta de Castilla y León, a través del Servicio de Protección a la Infancia dependiente de la Dirección General de Familias, Infancia y Atención a la Diversidad, se contactó con los centros de protección de la Comunidad para invitarles a participar en el estudio. El cálculo del tamaño muestral con un nivel de confianza del 95 % (α = .05), dio como resultado un valor de representatividad de n = 197. La selección se realizó mediante un muestreo no probabilístico por conveniencia o disponibilidad. En este sentido, la tasa de rechazo de los centros participantes fue del 45,6 %. En el caso de los adolescentes, no existió tasa de rechazo dado que aceptaron participar todos los residentes en los centros participantes. Los criterios de inclusión de los centros fueron: centros de titularidad pública o concertada situados en Castilla y León, que acojan a menores entre 12 y 18 años. Con respecto a los adolescentes, los criterios de inclusión fueron: tener entre 12 y 18 años, hablar castellano y disponer de acceso a dispositivos digitales. Como criterios de exclusión se establecieron: edad inferior a 12 años, ausencia de dispositivos y dificultades lingüísticas para hablar o comprender castellano. La muestra final estuvo compuesta por 258 adolescentes residentes en 31 centros de protección de Castilla y León con una edad media de ‾× = 15,24 años. Se garantizó el principio de paridad de género, participando un 53,3 % de chicos (‾× = 15,2 años) y un 46,7 % de chicas (‾× = 15,28 años).
Para la recogida de los datos, se utilizó una adaptación del cuestionario validado en un proyecto de investigación nacional1, utilizado para analizar en qué grado y de qué forma incide la hiperconectividad y la percepción que tienen los adolescentes entre 12 y 18 años del tiempo de conexión en diferentes espacios digitales de ocio. Para esta investigación se realizó una adaptación en la que se incluyeron datos sociodemográficos, así como edad, sexo y tiempo de estancia en el centro. Del mismo modo, se incluyó una escala tipo Likert (1-5) conformada por cuatro dimensiones y 8 ítems (Tabla 1). Los ítems relacionados con las dimensiones Uso de pantallas y Autocontrol siguieron una escala donde 1 representaba “nada de acuerdo” y 5 representaba “totalmente de acuerdo”. En cuanto a los ítems relacionados con las dimensiones Exposición online y Superación de dificultades siguieron una escala donde 1 representaba “nunca” y 5 representaba “siempre”. Asimismo, en función de evidencias en la literatura (Kliewer-Neuman et al., 2023; Li et al., 2019; NICE, 2021) el tiempo de estancia en el centro se clasificó en seis categorías: menos de 1 mes; 1-6 meses; 7 meses-1 año: 1-2 años; 2-3 años; más de 3 años describiendo las diferentes fases que atraviesan los menores tras su ingreso: una etapa inicial de valoración y primeras reacciones durante el primer mes, un periodo de alto riesgo de ruptura en los primeros seis meses y hasta el primer año de convivencia, una fase de adaptación y estabilización entre los 6 meses y los 3 años, y estancias prolongadas que se asocian con trayectorias de desarrollo y estabilidad.
La validación del instrumento se realizó a través de juicio de expertos, en el que intervinieron 10 investigadores/as del área de Pedagogía Social, Teoría de la Educación y Métodos de investigación en educación, y 3 educadores/as sociales profesionales en centros de protección colaboradores con la investigación, que evaluaron el nivel de claridad, coherencia y relevancia de los ítems. La prueba Alfa de Cronbach para comprobar el índice de consistencia interna dio como resultado un un índice satisfactorio de consistencia interna de alta confiabilidad (Alfa de Cronbach = 0,829) de acuerdo al criterio de George & Mallery (2003) donde los índices superiores a 0,7 son considerados apropiados para su aplicación. Previo a la implementación del instrumento, se llevó a cabo una prueba piloto a través de una muestra incidental de 15 adolescentes, en un centro colaborador previo consentimiento de los tutores legales. Para el análisis, el instrumento fue aplicado de forma presencial y los datos fueron tratados y analizados mediante el software estadístico SPSSv.28.
El estudio se desarrolló siguiendo los principios éticos y las recomendaciones para la investigación con menores de edad. Se obtuvo autorización escrita de la Gerencia de Servicios Sociales de la Junta de Castilla y León para acceder a los centros participantes e implementar el instrumento. Los equipos profesionales y las figuras tutelares fueron informados sobre los objetivos, procedimiento y uso académico de los datos. La participación de los adolescentes fue voluntaria, garantizando en todo momento su anonimato, confidencialidad y protección de datos personales. Previamente a la aplicación, se explicó a los/as adolescentes el propósito del estudio, ajustando el proceso a los principios de respeto y protección, asegurando un tratamiento responsable de la información recopilada.
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Tabla 1: Cuestionario ad hoc implementado en adolescentes en centros de protección |
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Dimensión |
Ítem |
Denominación |
Escala Likert |
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Uso de pantallas y socialización |
Ítem 1 |
El uso de Internet te permite mantener la relación con amigos/as y familiares |
Nada de acuerdo – Totalmente de acuerdo |
|
Ítem 4 |
El uso de Internet te hace sentir parte de la sociedad |
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Exposición online |
Ítem 5 |
Utilizas filtros para mostrar una mejor versión de ti mismo/a |
Nunca – Siempre |
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Ítem 6 |
Buscas tener cada vez más likes en tus publicaciones |
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Ítem 7 |
Buscas tener cada vez más seguidores/as en tu perfil |
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Autocontrol |
Ítem 8 |
Si dependiera de ti estarías conectado/a más tiempo |
Nada de acuerdo – Totalmente de acuerdo |
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Superación de dificultades |
Ítem 2 |
Has superado dificultades personales utilizando Internet |
Nunca – Siempre |
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Ítem 3 |
Buscas ayuda en Internet para mejorar tu situación personal |
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Fuente: elaboración propia |
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Con el propósito de comprobar la existencia de diferencias significativas en la actividad hiperconectada del grupo de adolescentes según el sexo y el tiempo de estancia en el centro, se aplicaron técnicas estadísticas inferenciales. Para ello, se aplicó la prueba de Kolmogorov-Smirnov para muestras superiores a 30 participantes (sig. ,000) que evidenció una distribución no normal. Posteriormente, se procedió a la aplicación de la prueba no paramétrica Kruskal-Wallis para comprobar diferencias según el tiempo de estancia en el centro junto al tamaño del efecto. Finalmente, se analizaron las correlaciones entre las dimensiones aplicando la técnica estadística de correlación de Spearman.
En relación a los resultados descriptivos (Tabla 2), se observó una predisposición general por parte de los y las adolescentes a utilizar Internet para mantener vínculos sociales y familiares (77,0 %), con una muestra reducida que no contempla este tipo de uso como una acción recurrente (23,0 %) y que podría indicar la ausencia de comunicación con su entorno. Asimismo, aunque se mostró una marcada disconformidad con el hecho de usar Internet para sentirse parte de la sociedad (69,3 %), se observó una tendencia menor, aunque importante, de adolescentes que dirigen su uso hacia un objetivo de integración (30,7 %).
Respecto a la exposición, las respuestas no mostraron una clara tendencia hacia exponerse en Internet utilizando filtros de imagen. Con ello, una ligera mayoría afirmó no utilizar apenas este tipo de complemento estético (50,6 %), aunque prácticamente la mitad del colectivo de adolescentes (49,4 %) afirmó recurrir al uso de filtros, lo que implica una preocupación manifiesta por la imagen que exhiben de sí mismos/as. Con tendencias menos marcadas se encontró la exhibición dirigida a la consecución de likes y seguidores. En cuanto a la búsqueda de reconocimiento, la mayoría indicó no publicar con el objetivo de conseguir “likes” (68,6 %) ni seguidores (60,2 %), aunque una parte relevante (31,4 % y 39,8 %, respectivamente) sí persigue cierta validación social. En conjunto, los y las adolescentes parecen cuidar su imagen, pero sin mostrar una orientación predominante hacia el reconocimiento online.
En relación a la capacidad de autocontrol, se detectó una predisposición llamativa a sentir la necesidad de conectarse al espacio online durante más tiempo si dependiese de sí mismos/as y no de horarios y normas. En este sentido, aunque el porcentaje de adolescentes que no sienten esa necesidad y aparentan mostrar signos positivos de autocontrol (55,2 %), prácticamente la mitad de la muestra sí mostró sentir la necesidad de conectarse durante más tiempo (44,8 %).
Por último, con respecto a la superación de dificultades, se encontraron pequeñas tendencias que reflejan cómo el espacio online puede suponer en determinadas ocasiones un lugar donde sentir que pueden afrontar distintos problemas. En esta línea, un 30,7 % señaló haber superado problemas personales gracias a Internet, frente a un 50,3 % que no lo ha necesitado. De igual modo, la mayoría nunca ha pedido ayuda por esta vía (71,8 %), aunque un 28,2 % sí lo ha hecho en alguna ocasión. Estos resultados reflejan que, aunque el espacio online no constituye el principal recurso de apoyo, para una parte de los adolescentes puede funcionar como medio complementario de superación de problemáticas.
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Tabla 2: Tabla de frecuencias respecto a usos, exposición, autocontrol y superación de dificultades |
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Escala |
1 |
2 |
3 |
4 |
5 |
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|
f |
% |
f |
% |
f |
% |
f |
% |
f |
% |
|
|
Ítem 1 |
30 |
11,5 |
29 |
11,3 |
52 |
20,3 |
40 |
15,6 |
106 |
41,4 |
|
Ítem 4 |
97 |
37,7 |
81 |
31,6 |
44 |
17,1 |
16 |
6,2 |
19 |
7,4 |
|
Ítem 5 |
69 |
26,8 |
61 |
23,9 |
57 |
22,3 |
33 |
12,9 |
36 |
14,1 |
|
Ítem 8 |
74 |
29,2 |
66 |
26,0 |
43 |
17,0 |
18 |
7,1 |
53 |
20,7 |
|
Ítem 6 |
120 |
46,8 |
56 |
21,8 |
38 |
14,9 |
17 |
6,8 |
25 |
9,7 |
|
Ítem 7 |
98 |
38,3 |
56 |
21,8 |
42 |
16,5 |
22 |
8,8 |
37 |
14,5 |
|
Ítem 2 |
128 |
50,3 |
48 |
18,9 |
51 |
20,1 |
16 |
6,3 |
11 |
4,3 |
|
Ítem 3 |
184 |
71,9 |
32 |
12,6 |
25 |
9,7 |
9 |
3,5 |
6 |
2,3 |
|
Fuente: elaboración propia |
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En cuanto al tiempo de estancia en los centros de protección, se encontraron diferencias significativas (Tabla 3) respecto a usar Internet para mantener vínculos afectivos (p ,021); hacer una exposición dirigida a conseguir más seguidores (p ,029); y sentir la necesidad de conectarse durante más tiempo si pudiesen (p ,026). Respecto a mantener relaciones sociales y familiares, las diferencias significativas se apreciaron en aquellos/as participantes que llevan entre 1 mes y 6 meses y el grupo entre 1 año y 2 años.
En cambio, los/as adolescentes que llevan residiendo en los centros más de 2 años mostraron mayor rechazo a utilizar Internet para mantener dichas relaciones. Estas diferencias sugieren que los adolescentes que aún son de ingreso reciente (1-6 meses) se encuentran en fase de ajuste inicial y priorizan recurrir a Internet como un puente de vínculo social externo, observando en aquellos/as que llevan más tiempo integrados en el centro una menor relación de uso del espacio online para mantener relaciones sociales y familiares. En cuanto a las diferencias significativas con respecto al reconocimiento social a través de búsqueda de seguidores/as, se apreciaron especialmente en quienes llevan conviviendo en los centros un periodo de tiempo entre 1-6 meses y 7 meses-1 año, quienes mostraron mayor predisposición a buscar dicho reconocimiento social. Estos resultados sugieren en quienes llevan menos tiempo en los servicios de protección tienen una mayor necesidad de conexión, de ser aceptados y visibles al resto. Por último, respecto a la necesidad de conexión prolongada se observaron diferencias con respecto a la conformidad entre quienes llevan menos de 1 mes, 7 meses y 1 año y quienes llevan conviviendo en el centro más de 3 años. Los análisis mostraron que los adolescentes con una estancia de menos de 1 mes reportan una percepción significativamente menor de dependencia de conexión en comparación con el grupo de entre 7 meses y 1 año y el grupo de más de 3 años. En este sentido, el grupo de 7 meses-1 año no solo maximiza el beneficio social (Ítem 1), sino que también reporta mayor dependencia. Asimismo, respecto al grupo de más de 3 años sugiere que, con el paso de los años en el centro, Internet podría haberse convertido en el principal o único vínculo estable con el mundo exterior.
Para valorar la magnitud de las diferencias encontradas, se calcularon los tamaños del efecto (η²) a partir del estadístico H de Kruskal–Wallis. Las diferencias significativas se localizaron en los ítems 1 (η² = .030), 7 (η² = .028) y 8 (η² = .029). Aunque los tamaños del efecto son pequeños (η² ≈ .03), resultan relevantes en contextos socioeducativos, ya que apuntan a diferencias sostenidas en el modo en que la estabilidad institucional influye en la regulación digital y en las dinámicas de validación social (Richardson, 2011).
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Tabla 3: Diferencias significativas según el tiempo de estancia en el centro |
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Ítems |
Valor |
Sig. |
η² |
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Ítem 1 |
12,602 |
,021 |
,036 |
|
Ítem 4 |
6,243 |
,277 |
,009 |
|
Ítem 5 |
6,295 |
,273 |
,090 |
|
Ítem 6 |
9,052 |
,101 |
,190 |
|
Ítem 7 |
11,966 |
,029 |
,320 |
|
Ítem 8 |
12,241 |
,026 |
,340 |
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Ítem 2 |
5,213 |
,384 |
,001 |
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Ítem 3 |
3,704 |
,587 |
,000 |
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La diferencia es significativa en el nivel < ,05 |
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|
Fuente: elaboración propia |
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El análisis relacional entre las dimensiones evaluadas aportó correlaciones positivas y estadísticamente significativas (Tabla 4) que atisban patrones de conducta en el uso e influencia del espacio online en los y las adolescentes acogidos/as en centros de protección, destacando que las distintas dimensiones no se desarrollan de forma aislada, sino que sugieren una vinculación estrecha entre los tipos de uso, formas de exposición, capacidad de autocontrol y estrategias de afrontamiento. En primer lugar, se detectó en adolescentes que tienden a usar Internet para mantener vínculos afectivos también tienden a recurrir con mayor frecuencia a exponer una imagen idealizada basada en filtros estéticos, buscando obtener un mayor reconocimiento y validación en base a likes, así como a manifestar tener una mayor necesidad de conectarse durante más tiempo. Del mismo modo, este grupo también mostró una mayor tendencia a haber superado dificultades personales a través del espacio online, sugiriendo que el uso relacional que desarrollan en Internet podría estar directamente vinculado con procesos de autopresentación y de regulación emocional.
En la misma línea, quienes afirmaron usar Internet como medio para sentirse parte de la sociedad también evidenciaron la tendencia a desarrollar estrategias de autopromoción, como la aplicación de filtros estéticos, una exposición basada en obtener seguidores/as y la obtención de validación a través de likes. Asimismo, esta dimensión social del uso de pantallas como medio de integración también se asoció con una necesidad de conexión con el medio online, reflejada en una mayor predisposición a permanecer conectados/as si no existieran restricciones en los servicios de protección.
Por otro lado, el grupo de adolescentes que tienden a exponer una imagen mediada por filtros estéticos también tienden a buscar reconocimiento y validación social a través de likes y seguidores, así como también tienden a mostrar una mayor necesidad de conexión al espacio digital. Este resultado refuerza la idea que sugiere cómo la construcción de una imagen mejorada e idealizada podría estar vinculado con el deseo de pertenencia y la autoaceptación como función compensatoria hacia un desarrollo identitario saludable y positivo. Con ello, observamos que las correlaciones más fuertes se centraron entre aquellos ítems dirigidos hacia la validación social, como el deseo de conseguir más likes que se asoció con la búsqueda de seguidores/as, y ambas con la sensación de tener la necesidad de prolongar la conexión online durante más tiempo. En este sentido, la exposición mediada por el deseo de validación sugiere una vinculación con una menor sensación de autocontrol ante una necesidad de exposición online más prolongada.
Respecto al uso del espacio online como medio para superar dificultades personales, se identificó en quienes han percibido haber superado dificultades personales a través de Internet una mayor tendencia a haber buscado ayuda y apoyo tras las pantallas, a utilizar filtros, y a realizar una exposición basada en dinámicas de validación social (likes y seguidores/as). Además, manifestaron una mayor necesidad de conectarse por más tiempo si pudiesen. Estos resultados sugieren que el espacio online no sólo es percibido por el colectivo de adolescentes en centros de protección como un medio donde expresarse y entretenerse, sino también como un medio efectivo donde encontrar refugio para gestionar dificultades personales, especialmente en aquellos/as que encuentran apoyo.
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Tabla 4: Índice de correlaciones a través de Correlación de Spearman |
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I.1. |
I.2. |
I.3. |
I.4. |
I.5. |
I.6. |
I.7. |
I.8. |
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I.1. |
1 |
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I.2. |
,208** |
1 |
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I.3. |
,099 |
,387** |
1 |
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I.4. |
,272** |
,219** |
,145* |
1 |
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I.5. |
,265** |
,146* |
,150* |
,169** |
1 |
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I.6. |
,137* |
,128* |
,201** |
,247** |
,367** |
1 |
||
|
I.7. |
,111 |
,058 |
,184** |
,164** |
,330** |
,686** |
1 |
|
|
I.8. |
,303** |
,245** |
,203** |
,359** |
,190** |
,193** |
,243** |
1 |
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**. La correlación es significativa en el nivel 0,01 (bilateral). |
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Fuente: elaboración propia |
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Los resultados obtenidos permiten identificar diferencias significativas en el uso de pantallas para mantener relaciones sociales y familiares a través de Internet, en la búsqueda de seguidores y en la dependencia de la conexión. En relación al periodo de estancia en el centro, se comprobó que los adolescentes entre 1-7 meses de estancia muestran un uso más relacional y dependiente del entorno digital. Estos resultados, aunque de magnitud reducida, refuerzan la idea de que el tiempo de permanencia en el sistema de protección modula las prácticas online. Esta situación podría deberse al periodo de adaptación por el que pasan al llegar a un espacio desconocido y alejado de su red de apoyo, siendo una fase en la que es posible que sientan mayor necesidad de mantener los lazos y el vínculo emocional al ser separados/as de ese entorno (Cuenca et al., 2018). A medida que aumenta el tiempo de estancia, se observa una disminución progresiva de la necesidad de exposición y conexión prolongada, lo que podría indicar un proceso de adaptación y consolidación de nuevos vínculos offline (Gutterswijk et al., 2025) y de establecimiento de vínculos íntimos con otros adolescentes del centro (Campos et al., 2019). En este sentido, el tiempo de permanencia actúa como una variable moduladora del equilibrio entre dependencia digital y autonomía identitaria coincidiendo con los resultados de Asif et al. (2024), que asocian la estabilidad en el acogimiento con un mejor ajuste socioemocional Por tanto, el tiempo de permanencia no actúa como un predictor directo del comportamiento online, sino como un modulador del equilibrio entre conexión, autonomía y reconocimiento social, lo que coincide con modelos de ajuste emocional progresivo en contextos de acogimiento (Li et al., 2019).
Asimismo, los resultados se alinean parcialmente con investigaciones sobre identidad y autopresentación digital (Casaló et al., 2022; Pérez-Torres, 2024). Mientras la mayoría de los estudios confirman la búsqueda de validación como rasgo generalizado durante toda la adolescencia (Rides et al., 2024; Serrate et al., 2023), los datos de esta investigación evidencian que el grado de dependencia de esa validación disminuye cuando el adolescente registra una estabilidad y un apoyo socioeducativo estable en el entorno residencial. Este matiz introduce una perspectiva relevante para la intervención: la estabilidad institucional puede operar como un factor protector frente a la exposición y la dependencia emocional del entorno digital. Desde un punto de vista crítico, los resultados también invitan a cuestionar la narrativa simplificada de “uso problemático” de Internet en adolescentes tutelados. La interpretación de las pantallas exclusivamente como riesgo invisibiliza su potencial como espacio de resiliencia, comunicación y aprendizaje (Zaragozá et al., 2023). Los adolescentes acogidos parecen recurrir a Internet no solo para entretenerse, sino como recurso de superación personal, lo que coincide con investigaciones que describen la red como un entorno de búsqueda de sentido y pertenencia para jóvenes con trayectorias de adversidad (Liu y Zhang, 2024).
Asimismo, cuanto más utilizan Internet para sentirse parte de la sociedad, mayor es el deseo de estar más tiempo conectados/as si pudiesen, lo que sugiere que cuando utilizan Internet para sentirse incluidos/as podrían experimentar un sentimiento de pertenencia y conexión social que pueda generarles una mayor necesidad de conectarse más tiempo para mantener y fortalecer sus relaciones (Weinstein et al., 2021). Llegados a este punto, tiene sentido que cuanto más tienden a superar problemáticas personales a través de Internet, mayor sensación tienen de querer conectarse durante más tiempo, ya que pueden vincular el espacio digital a un sentimiento de apoyo y de resolución de problemas que genere una mayor confianza para enfrentar desafíos personales, pudiendo brindarles una forma de evadirse de problemas a través de actividades online y desconectar temporalmente de sus circunstancias cotidianas (Vasco-González y Pérez, 2017).
En conclusión, se percibe necesario introducir estrategias de intervención socioeducativa en el medio de referencia para que desde las instituciones de protección centren su intervención en acciones que promuevan el manejo emocional de los adolescentes su, su capacidad de resolución de problemas y la promoción de habilidades sociales (Calle et al., 2014) que posibiliten una mayor madurez de este colectivo ante las pantallas (Ricoy & Martínez-Carrera, 2020). A este respecto, las implicaciones prácticas podrían concretarse en intervenciones adaptadas a las fases del proceso de acogida de cada menor y su interacción online, ya sea en su acompañamiento inicial a su llegada al centro o en la fase avanzada de convivencia. En concreto, durante la fase inicial se percibe necesario desarrollar estrategias de intervención personalizadas con procesos de mayor apoyo inicial ante la necesidad de conexión constante para reforzar progresivamente la autonomía y el autocontrol, a través de protocolos de acompañamiento digital como espacios de comunicación guiada o talleres de autocontrol digital. En el caso de adolescentes en fase intermedia (7-12 meses), convendría trabajar la identificación de riesgos y el diseño de rutinas online equilibradas, junto a talleres de participación comunitaria a través de las pantallas. Con ello, las prácticas educativas partirían con un proceso de reconversión adaptado a las necesidades que surjan en el adolescente mediante planes personalizados de uso de pantallas y responsabilidad digital. Por ello, resulta imprescindible aplicar una formación continua en los profesionales de la educación social en centros de protección (Sala, 2019), abordando no sólo conocimientos técnicos sobre el espacio online, sino también competencias necesarias que promuevan la comprensión de las dinámicas de uso, exposición, autocontrol y superación que les permita asumir el reto de acompañar en el proceso de construcción y reconstrucción identitaria desde un enfoque crítico y adaptado a las realidades que envuelven a la adolescencia acogida por los servicios de protección en sus aprendizajes vitales en los distintos espacios (Úcar, 2023), incluido el digital.
Finalmente, respecto a las limitaciones del estudio podemos destacar, en primer lugar, que la muestra recogida pertenece a una región concreta del territorio nacional, por lo que sería recomendable ampliar el alcance muestral. Por otro lado, destacamos la posibilidad de que los/as adolescentes hayan podido participar influidos/as por el sesgo de deseabilidad social ante las diversas experiencias negativas vividas, lo que podría haber presentado más dificultades a la hora de responder de manera totalmente sincera. Asimismo, se observaron correlaciones estadísticamente significativas que demostraron la no eventualidad de estas, pero no se demostró su causalidad. Por ello, sería recomendable en estudios posteriores considerar otros factores no contemplados y que ayuden a profundizar en estas relaciones. Asimismo, sería recomendable ampliar el estudio incluyendo variables contextuales y/o psicológicas, como la calidad del vínculo con los educadores sociales, las competencias emocionales o el historial previo del menor, así como replicar este estudio utilizando metodologías mixtas que posibiliten la triangulación de datos dirigido a una comprensión más rica y profunda de la influencia de las pantallas en adolescentes en acogimiento residencial.
Contribuciones (Taxonomía CRediT)
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Contribuciones |
Autores |
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Concepción y diseño del trabajo |
Autor 1 |
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Búsqueda documental |
Autor 1, 2 y 3 |
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Recogida de datos |
Autor 1 y 2 |
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Análisis e interpretación crítica de datos |
Autor 2 y 3 |
|
Revisión y aprobación de versiones |
Autor 1, 2 y 3 |
Esta investigación ha sido financiada con la Ayuda Proyecto NATEC-ID. Análisis de los procesos de (des-re)conexión con la NATuraleza y la TECnología en la construcción de la IDentidad del niño –PID 2021-122993NB-100– financiado por MCIN/ AEI /10.13039/501100011033/ y por FEDER Una manera de hacer Europa y con la Ayuda Proyecto Tecnología disruptiva como catalizadora de la transición ecológica desde la educación ambiental. Estudio y diseño de soluciones tecnoeducativas desde NATUR-TEC Kids LivingLab –TED2021-130300A-C22– financiado por MCIN/AEI /10.13039/501100011033 y por la Unión Europea NextGenerationEU/PRTR.
Los autores declaran que no existe ningún conflicto de intereses
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CÓMO CITAR EL ARTÍCULO
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Ruedas-Caletrio, J., Serrate-González, S. y Muñoz-Rodríguez, J.M. (2026). Uso de pantallas por adolescentes en acogimiento residencial: implicaciones del tiempo de permanencia en los centros para la intervención socioeducativa. Pedagogía Social. Revista Interuniversitaria, 48, 29-43. DOI:10.7179/PSRI_2026.48.02 |
DIRECCIÓN DE LOS AUTORES
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Jesús Ruedas Caletrio. Universidad de Salamanca, Facultad de Educación. Paseo de Canalejas, 169. C.P. 37008 Salamanca. E-mail: ruedasjc@usal.es Sara Serrate González. Universidad de Salamanca, Facultad de Ciencias Sociales. Campus Miguel de Unamuno, P.º Francisco Tomás y Valiente, s/n. C.P. 37007 Salamanca. E-mail: sarasg@usal.es José Manuel Muñoz Rodríguez. Universidad de Salamanca, Facultad de Educación. Paseo de Canalejas, 169. C.P. 37008 Salamanca. E-mail: pepema@usal.es |
PERFIL ACADÉMICO
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JESÚS RUEDAS CALETRIO https://orcid.org/0000-0002-9159-1568 Profesor Ayudante Doctor en el Departamento de Teoría e Historia de la Educación de la Universidad de Salamanca. Doctor en Educación (2025) con Mención Internacional por la Universidad de Salamanca y miembro del grupo de investigación reconocido de la Universidad de Salamanca «Procesos, espacios y prácticas educativas (GIPEP)». Actualmente sus líneas de investigación se centran en lel área de la Pedagogía Social y la Teoría de la Educación, enfocándose en líneas relacionadas con el desarrollo de la identidad de niños, niñas y adolescentes en espacios naturales y digitales y el estudio de colectivos vulnerables en su desarrollo social y personal. SARA SERRATE GONZÁLEZ https://orcid.org/0000-0002-9985-7623 Profesora titular de Pedagogía Social en el Departamento de Teoría e Historia de la Educación de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Salamanca. Es doctora en Educación con mención europea por la Universidad de Salamanca. Directora Académica del Máster Universitario en Intervención Social y Educativa con Infancia y Juventud (MUISEIA), Directora del Centro Propios de Transferencia Socioeducativa de la Universidad de Salamanca y Coordinadora de la Red InterES. Su línea de investigación se inscribe en torno a la pedagogía social y la intervención socioeducativa, en especial en el ámbito de la infancia y la adolescencia en contextos sociales y escolares. Ha realizado estancias en algunas universidades europeas (Trinity College Dublín, Coimbra). Es autora de diversos artículos científicos y ha colaborado en diferentes obras colectivas. Ha participado en congresos nacionales e internacionales e impartido cursos relacionados, entre otros, con la intervención socioeducativa del educador social en espacios emergentes. |
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JOSÉ MANUEL MUÑOZ RODRÍGUEZ https://orcid.org/0000-0002-4688-6420 Catedrático de Teoría de la Educación en el Departamento de Teoría e Historia de la Educación. Doctor en Pedagogía (2004), con premio extraordinario de doctorado, por la Universidad de Salamanca. Editor adjunto de la Revista Teoría de la Educación. Revista Interuniversitaria (2019-). Director del Departamento de Teoría e Historia de la Educación (2020-). Su investigación se centra en la teoría de la educación y la educación ambiental para el desarrollo sostenible. Es el investigador principal del grupo de investigación reconocido de la Universidad de Salamanca «Procesos, espacios y prácticas educativas (GIPEP) » desde 2018. Ha publicado alrededor de cincuenta artículos científicos y ha colaborado en más de cuarenta obras colectivas. Asimismo, ha sido editor o coordinador de siete libros o monografías. Ha participado en más de veinte proyectos de investigación. Es, además, miembro de diferentes redes internacionales de docencia e investigación y miembro, a su vez, del grupo de trabajo «Sostenibilización curricular-CRUE». En la actualidad, dirige un proyecto financiado por el Ministerio: «Análisis de los procesos de (des-re) conexión con la naturaleza y con la tecnología en la construcción de la identidad infantil (NATEC-ID)» (2022-2026). |