Estudios / Articles_E10
CIUDAD Y TERRITORIO ESTUDIOS TERRITORIALES
ISSN(P): 1133-4762; ISSN(E): 2659-3254
Vol. LVIII, Nº 228, VERANO 2026
Págs. 728-747
https://doi.org/10.37230/CyTET.2026.228.10
CC BY-NC-ND
Recibido: 29.09.2025
Revisado: 30.03.2026
Patricia Domínguez-Gómez (1)
Nicolás Gutiérrez-Pérez (2)
Teresa Sánchez-Jáuregui-Descalzo (3)
Pilar Chías (4)
(1) Profesora Ayudante Doctora. Universidad de Alcalá (UAH)
patricia.dominguez@uah.es;
https://orcid.org/0000-0001-8543-9896
(2) Profesor Ayudante Doctor. Universidad de Alcalá (UAH)
nicolas.gutierrez@uah.es;
https://orcid.org/0000-0001-9764-4272
(3) Investigadora predoctoral. Universidad de Alcalá (UAH)
t.sanchez@uah.es;
https://orcid.org/0009-0008-1099-7541
(4) Catedrática. Universidad de Alcalá (UAH)
pilar.chias@uah.es;
https://orcid.org/0000-0001-6686-8820
En este artículo se analiza el modelo de implantación hospitalaria en las periferias urbanas desarrollado en España desde mediados del siglo XX, así como las posteriores soluciones de movilidad ideadas para paliar los efectos derivados de la segregación urbana. En la actualidad, este sistema no tiene en cuenta a los usuarios más vulnerables, aflorando un conjunto de desigualdades sociales que derivan de las grandes distancias a recorrer y de la ausencia de medios adecuados para acudir a los hospitales. Asimismo, las inmediaciones de estos grandes complejos periféricos adolecen de un diseño urbano adaptado a aquellas personas que padecen discapacidad, constituyéndose como espacios problemáticos para estas personas. En definitiva, se trata de ofrecer un análisis crítico del problema con base en la mejora de la experiencia del usuario y la reducción de desigualdades.
Palabras clave
Accesibilidad; Hospitales; Periferia; Urbanismo; Pacientes vulnerables.
This article analyses the hospital establishment model in urban peripheries developed in Spain since the mid-20th century as well as subsequent mobility solutions designed to mitigate the effects of urban segregation. Currently, this system overlooks the most vulnerable users, bringing to light a set of social inequalities stemming from long commuting distances and the lack of adequate means to access hospitals. Furthermore, the surroundings of these large peripheral complexes lack an urban design adapted for people with disabilities making them problematic spaces for these individuals. Ultimately, this work provides a critical analysis of the issue focused on improving user experience and reducing inequalities.
Accessibility; Hospitals; Periphery; Urban planning; Vulnerable patients.
El objetivo principal de la presente investigación es determinar las consecuencias urbanas derivadas del modelo de implantación de hospitales en la periferia de las ciudades españolas desarrollado en las últimas décadas y, específicamente, desde la perspectiva de las personas vulnerables; uno de los colectivos de usuario que con mayor frecuencia acude a estos centros sanitarios. Con ello, se pretende determinar si este sistema de implantación, que se asienta sobre el modelo estadounidense de separación de funciones mediante la dispersión y expansión horizontal de los distintos desarrollos urbanísticos, se adapta a las necesidades de los usuarios potenciales y en qué medida suponen un problema para ellos en lo que respecta a su acceso y asistencia. Se trata así de evaluar cómo responde este modelo a las medidas de inclusión social de personas con discapacidad que se han desarrollado en los últimos años en la normativa europea y española, así como a las investigaciones más recientes que han avanzado en el estudio de las distintas discapacidades y en el desarrollo de elementos que pueden facilitar su desenvolvimiento.
Con el objetivo de llevar a cabo el trabajo propuesto, se propone una metodología transversal que permita analizar holísticamente el objeto de estudio, planteando una aproximación que nace de la comprensión sobre las distintas discapacidades y los nuevos avances científicos que se han desarrollo al respecto que ofrecen nuevas perspectivas de trabajo, superando éstas el actual marco normativo en pro de una integración más inclusiva de los usuarios más vulnerables. Junto a ello, la investigación se articula de forma escalar mediante una primera aproximación al fenómeno hospitalario español, avanzando hasta la confrontación de dos casos de estudio, elegidos como muestra de dos realidades urbanas distintas, con el ánimo de profundizar en el detalle de la escala urbana.
Partiendo del concepto de comunidades saludables (NHS, 2007) (Higueras, 2024), en primer lugar, se trabaja en un análisis a escala territorial con el objetivo de conocer la composición del tejido hospitalario nacional para evaluar la problemática en su conjunto. Con tal fin, se han utilizado fuentes gubernamentales del Ministerio de Sanidad que permiten conocer la ubicación geográfica de estos centros y su tamaño de acuerdo con el número de camas disponibles y el tipo de servicios que prestan. Utilizando estos datos se acota la muestra al tamaño de hospital más representativo del parque hospitalario nacional, para posteriormente analizar la ubicación de estos edificios, así como su situación con respecto al núcleo urbano en el que se inscriben. Dentro de esa muestra, se seleccionan dos modelos de trabajo sobre los que se estudian factores de intervienen en la accesibilidad a distintas escalas: por un lado, se analiza un hospital plenamente periférico, y, por otro, un hospital integrado en un núcleo poblacional. Esta diferencia de ubicación con respecto a la ciudad permite discutir las barreras y facilitadores a escala municipal, urbana y detalle. Cabe señalar que esta discusión se centra en los dos casos de estudio utilizados como ejemplo, pudiendo verse ampliada en futuras investigaciones extendiendo la metodología de análisis a más casos de estudio.
En la escala municipal, se valora la relación del hospital con la ciudad: la accesibilidad peatonal a menos de 15 minutos (Mombelli et al. 2025), la red de transporte o la relación con las zonas residenciales son los principales aspectos por analizar, empleando cartografías e información urbanística municipales. En la escala urbana, se plantea comparar la relación de ambos hospitales con su entorno urbano inmediato, valorando la accesibilidad peatonal y rodada, así como los servicios de transporte. En esta escala, además de las fuentes cartográficas citadas, se emplea la toma de datos in situ y se complementa con un análisis de las valoraciones públicas de usuarios en la plataforma Google Maps (Serrano-Estrada et al. 2024). Por último, en la escala detalle se analizan los recorridos principales que realizan los pacientes que acuden a estos hospitales en transporte público, diseccionando y valorando cuantitativamente los facilitadores a la accesibilidad encontrados en ambos casos.
El sistema hospitalario español con el que convivimos hoy en día es bastante reciente: desde un punto de vista territorial, la configuración de la malla sanitaria en España se asentó a finales del siglo XX. Fue durante este siglo cuando diferentes sucesos históricos configuraron la distribución del sistema sanitario actual español, destacando la Guerra Civil Española (1936-1939) y la instauración de la Dictadura Franquista (1939-1975). El régimen franquista retomó el plan sanatorial y, en los años 40, el Instituto Nacional de Previsión (INP) puso en marcha el Plan Nacional de Instalaciones Sanitarias. En los años 60, el INP implementó la formación sanitaria especializada (MIR) adoptada desde Estados Unidos.
La situación de la red hospitalaria pública previa a la Guerra Civil Española estaba entremezclada con la caridad religiosa, siendo difícil discernir entre hospital u hospicio (Solís, 2017, p. 25). En 1849, con la “Ley General de Beneficencia de 20 de junio de 1849” se comenzó a distanciar el sistema asistencial de la Beneficencia al desamortizar los bienes de la Iglesia (Vilar-Rodríguez y Pons-Pons, 2020, p. 21). La red hospitalaria estaba ligada con la riqueza de la población o de grandes fortunas, en vez de atender a la demanda demográfica, teniendo como resultado una distribución territorial arbitraria.
Desde el siglo XIX, el azote de la tuberculosis en la población impulsó la construcción de sanatorios antituberculosos y las “ciudades de la salud”. Con el estallido de la Guerra Civil Española, el levantamiento de estos centros hospitalarios se paralizó, y, en la etapa de posguerra, con un repunte de la tuberculosis en la población española, el país tenía la menor proporción de sanatorios antituberculosos por habitante de Europa (García, 2023). El primer sanatorio antituberculosos, el sanatorio de Silesia (1859), instauró un modelo de sanatorio ubicado en la naturaleza basado en la terapia propuesta por Brehemer, quien sustentaba la cura de la enfermedad en la vida al aire libre y el clima de montaña (Ruiloba, 2011). A lo largo de la Dictadura Franquista, con la aprobación de la “Ley de Bases del Patronato Nacional Antituberculoso” (1939) se recoge el relevo del Real Patronato de Lucha Antituberculosa, creado en la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), y se le encomienda al Patronato Nacional Antituberculoso, fundado en el 1936, a alcanzar las 20 000 camas (García, 2023). En el 1943, se publica en la Revista Nacional de Arquitectura los trabajos premiados en unos de los concursos para sanatorios antituberculosos de 200, 300 y 400 camas, donde informa acerca del número de camas disponibles: unas 5755, a las se prevé sumar 10 245 camas entre obras de ampliación o de nueva planta, haciendo un total de 16 000 camas al terminar la primera fase de construcciones (COAM, 1943).
Otra de las cuestiones que se introdujo en la cultura europea del siglo XX fueron los hospitales americanos, con un modelo de grandes infraestructuras que albergaban una cantidad ingente de camas gracias a su crecimiento en altura. Esta tendencia llegó a España en los años 30 de la mano de Manuel Sánchez Arcas, quien pasó tres meses estudiando los hospitales norteamericanos, y el ingeniero Eduardo Torroja (Santos, 2003). En el año 1929, ambos coincidieron en las obras de la Ciudad Universitaria de Madrid y a lo largo de 360 hectáreas, planearon y construyeron el Campus Universitario, colonizando el lugar con diferentes soluciones en hormigón armado. Entre puentes, viaductos y edificios se encuentra el Hospital Clínico de Madrid (1932-1936). Esta obra contó con ocho pisos de altura y se expande en una parcela en la periferia del distrito de Moncloa-Aravaca de aproximadamente 60 000 m2 1986; Chías y Abad, 2005).
En este contexto, con sanatorios antituberculosos construyéndose en la zona periurbana de las poblaciones y hospitales que precisan de solares de gran área, se ejecuta el “Plan Nacional de Instalaciones Sanitarias” (1942), con el objetivo de restructurar la red sanitaria española y ampliarla con 86 residencias sanitarias (hospitales) de 500 o 100 camas cada una y 259 ambulatorios. Bajo esta premisa se convoca el “Concurso de anteproyectos de edificios sanitarios para el seguro de enfermedad” donde se invita a los arquitectos a desarrollar anteproyectos en terrenos genéricos con edificios de 40 000 metros cuadrados de superficie para las residencias sanitarias (COAM, 1947). Los ganadores del anteproyecto en la categoría de la residencia de 500 camas, Aurelio Botella Enríquez y Sebastián Vilata Valls, fijaron el hospital modelo: en bloque y organizado en forma de “peine” (Lorente et al., 2021).
En 1955 se inauguraron los primeros hospitales (Pieltáin, 2003), todos ellos en el contexto periurbano de las ciudades: la “Residencia García Morato de Sevilla” (1955), actual Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, en su momento situado en la periferia urbana al sur de la población; la “Residencia Almirante Vierna de Vigo” (1955), hoy en día recibe el nombre de Hospital General de Vigo, ubicado al este en el extrarradio de la ciudad, “Residencia Francisco Franco en Barcelona” (1955), Hospital Universitario Valle de Hebrón, también en la periferia, al oeste; la “Residencia Sanitaria José Antonio” (1955), presente Hospital Universitario Miguel Servet, proyectado por García Mercadal y el ingeniero Carlos Fernández Casado en una parcela adyacente al actual parque de “José Antonio Labordeta”, al sureste de la ciudad de Zaragoza. El entramado de estas ciudades ya asentadas dificultó la construcción de nuevos hospitales en grandes superficies dentro del casco urbano. Asimismo, en los años 60, el crecimiento demográfico en las ciudades y cierto optimismo económico empuja un planeamiento urbanístico de dinámica expansionista donde la red de nuevas infraestructuras se dota de grandes superficies. Además de la zona requerida por los hospitales, se reservan áreas con la esperanza de poder ampliar los equipamientos de la mano del esperado incremento de la población (De-Terán, 1999). La búsqueda de estas parcelas en la periferia también atiende a un abaratamiento de los costes y la higiene, facilitando el levantamiento de grandes complejos alejados de la población en lugares que aún no estaban delimitados por la trama urbana.
Otro de los acontecimientos que asentaron el hospital en la periferia fue la llegada de la formación sanitaria especializada de EE. UU. En los años 60, un grupo de médicos españoles recibió esta formación en el país americano, trasladándola a España e iniciando así el sistema MIR (Tutosaus et al., 2017). El primer hospital donde se adoptó este nuevo modelo fue en el Hospital General de Asturias (Oviedo), en 1961. En su momento fue otro de los muchos hospitales que se construyó en una parcela alejada del centro urbano, y, siendo el centro pionero y ejemplo de esta nueva formación médica, se convirtió en el patrón con el que se construyeron los hospitales que quisieron seguir su estela, promoviendo con ello las ubicaciones periféricas. En 1977, finalizó en Plan Nacional de Instalaciones Sanitarias con la llegada de la democracia. Desde entonces el sistema sanitario lo gestiona la Seguridad Social y las competencias son de las autonomías.
En conclusión, la red hospitalaria española se consolidó a lo largo del siglo XX con el citado plan, urdiendo la base de la distribución territorial actual de los hospitales españoles. Ubicar los hospitales en la periferia urbana fue un recurso que solucionaba la problemática que pudiera surgir al insertar estos grandes equipamientos en las ciudades, puesto que las parcelas planeadas para estas infraestructuras de hasta 500 camas llevaban anexas áreas de reserva que aumentaban la extensión requerida. Junto a estas características urbanísticas y el entorno histórico, marcado por los sanatorios antituberculosos y la referencia del sistema estadounidense, se obtuvo como resultado el modelo del hospital en periferia.
En el ámbito académico, existe una amplia literatura en materia de urbanismo y accesibilidad urbana, que generalmente se centra en establecer indicadores para el estudio de la accesibilidad a distintas escalas y abordando distintas problemáticas. Estas investigaciones se han visto reflejadas en guías de buenas prácticas (MITMA, 2021), normativas técnicas (MITMA, 2022) y legislación territorial (Real Decreto 505/2007), en las que se observa que la accesibilidad se piensa especialmente para personas con movilidad reducida o con algún tipo de discapacidad visual.
Acotando la búsqueda a la literatura académica reciente, se realiza un filtrado de artículos científicos que conecten el urbanismo con la salud, los hospitales y la discapacidad (Fig. 1). Se observa así que existe un interés creciente en la comunidad científica por la relación entre el urbanismo y la salud, si bien en pocas ocasiones se estudia además desde la perspectiva de las personas con discapacidad y/o en los centros hospitalarios.
Fig. 1. Artículos indexados en la base de datos Scopus con las palabras clave del estudio
Fuente: Elaboración de los autores a partir de datos de Scopus
De las veinte fuentes más citadas de estas investigaciones científicas se han extraído los conceptos clave relacionados con el urbanismo, la accesibilidad y la salud (Fig. 2). Las teorías sobre la ciudad de los 15 minutos, la afección del paisaje urbano en la accesibilidad, la discapacidad física y mental y, especialmente, la movilidad peatonal, constituirían las principales ideas expuestas en estas fuentes.
Fig. 2. Nube de palabras extraída del análisis de los artículos seleccionados de Scopus
Fuente: Elaboración de los autores
Con respecto a la movilidad peatonal, Francis (1987) ya anticipaba su importancia con la teoría de “calles democráticas”, en un contexto de urbanismo americano en el que el tráfico rodado desplazaba al peatón y el comercio se apropiaba del uso del espacio público. Aunque aquí la idea de “espacio accesible” se presenta como sinónimo de espacio público, ya introduce el término “accesibilidad” en su propuesta.
El punto de vista del peatón se mantiene como centro de las investigaciones recientes sobre urbanismo y salud. Fariña et al., (2019) plantean en su documento técnico distintos parámetros urbanos que promueven el uso peatonal de la ciudad, enfocándolo desde la perspectiva del envejecimiento activo: caminar es beneficioso para la salud, y conseguir entornos urbanos donde las personas mayores se sientan cómodas caminando supondría también un beneficio para el resto de la población. Cuestiones como la movilidad activa (transporte a pie o en bicicleta) o el confort urbano (térmico, acústico, de seguridad espacial, etc.) formarían parte de esta propuesta técnica.
Al igual que estos autores ponen en el centro a las personas mayores, se constata que cada vez más estudios sobre urbanismo tienden a estructurarse desde la perspectiva de colectivos vulnerables. Pineda (2024) propone una inclusión radical (radical inclusion) en las ciudades, con la que se tengan en cuenta todo tipo de afecciones físicas y mentales de la población. Su argumentario pasa por señalar que, por un lado, el 15% de la población mundial tiene algún tipo de discapacidad —cifra que irá en aumento con el envejecimiento de la población—; por otro lado, que la mitad de la población mundial vive en ciudades, por lo que estas tendrán un papel protagonista en la promoción de la inclusión. Según el autor, “if we don’t intentionally include we unintentionally exclude”1 (Pineda, 2024, p. 31), lo que implica tener conocimientos sobre cómo afecta el espacio físico urbano a los distintos tipos de discapacidad (por ejemplo, cómo se pueden adecuar los espacios públicos a personas con trastorno del espectro autista). En una línea similar se manifiesta Jaramillo (2022), señalando además que “las personas con discapacidad no son las que tienen deficiencias por su condición, sino que son los espacios los deficientes en razón a su producción” (Jaramillo, 2022, p. 166).
De cara a entender la amplitud y tipos de discapacidades, la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (OMS, 2001), en adelante CIF, es un recurso valioso en las investigaciones sobre urbanismo y accesibilidad, como demuestran Clarke et al., (2011) en un minucioso estudio sobre el papel del entorno urbano en adultos con discapacidad en Chicago. Se valora la dificultad en la movilidad urbana en personas con discapacidad visual, cognitiva, auditiva y de movilidad, entre otros factores. La revisión bibliográfica amplia sobre discapacidad y atropellos realizada por Schwartz et al., (2022) muestra las distintas afecciones corporales y mentales de los peatones que han sido tenidas en cuenta por distintos autores en sus análisis.
Además de proponer múltiples categorías que clasifican pormenorizadamente las distintas situaciones susceptibles de ser estudiadas desde el punto de vista de la accesibilidad, la CIF también añade en los epígrafes relativos a los factores ambientales una escala de valoración, denominada “calificadores” (OMS, 2001). Dentro de estos, distingue entre las barreras y los facilitadores, dividiendo cada uno en cinco calificaciones posibles: el nivel 0 (inexistente), nivel 1 (leve), nivel 2 (moderado), nivel 3 (grave o sustancial, según se hable de barrera o de facilitador) y nivel 4 (completo).
Por otro lado, si bien la CIF presenta una clasificación minuciosa de las funciones y estructuras corporales que deben ser tenidas en cuenta en el estudio sobre la accesibilidad, existen algunas referencias que intentan agrupar los tipos de accesibilidad que también resultan interesantes de cara a los análisis de los entornos construidos. El documento La accesibilidad 360º en los entornos hospitalarios hace hincapié en que no existan “barreras físicas, ni tampoco sensoriales o cognitivas” (ILUNION Accesibilidad, 2024, p. 28). En la misma línea, la norma UNE-EN 17210 (UNE, 2021) establece unas consideraciones de diseño diferenciando las capacidades sensoriales, físicas y cognitivas, además de las funciones del sistema inmunológico que deberían tenerse en consideración durante las elecciones de materiales, las condiciones de limpieza o los sistemas de ventilación de los espacios. Las tres accesibilidades (física, sensorial y cognitiva) pueden ser así el marco en el que se engloben las investigaciones orientadas a la citada “inclusión radical”.
Por último, se señala que, en el ámbito de la arquitectura sanitaria, las investigaciones científicas recientes incorporan conceptos como la Neuroarquitectura, que estudia cómo se desenvuelven los usuarios en el entorno hospitalario y cómo afecta a sus emociones, o la humanización de los espacios hospitalarios, que tienen como objetivo hacer de los hospitales ambientes más amables (ILUNION Accesibilidad, 2024; Chías y Abad, 2021). Al respecto de este concepto, en la norma UNE 170001 se definen los criterios DALCO (Deambulación, Aprehensión, Localización y Comunicación) orientados también a la accesibilidad universal y que están fuertemente relacionados con la clasificación CIF.
La composición hospitalaria española responde a las condiciones demográficas específicas de su territorio, en el que convive una alta concentración de habitantes en grandes ciudades mientras se produce un abandono paulatino e irrefrenable del medio rural, especialmente en regiones como Aragón, Castilla y León o Castilla-La Mancha (Ruiz y Montalvo, 2020) (Atlas Nacional de España, 2024). Este hecho, que se ha visto acrecentado durante los últimos años, ha ido definiendo el modelo sanitario nacional que, a grandes rasgos, consiste en la construcción de hospitales de referencia para cubrir las necesidades de los habitantes de cada provincia, situándose este en la capital. Además, y para poder dar servicio a los numerosos pueblos que salpican su territorio, existe una red de pequeños centros sanitarios que derivan al hospital referencial los casos más graves que no es posible tratar en el lugar. En el caso de las grandes ciudades y provincias más pobladas, coexisten distintos hospitales de gran tamaño que atienden al conjunto de su población de acuerdo con la ubicación del domicilio del paciente y, en caso de que existan poblaciones pequeñas cercanas, estos asumen la atención sanitaria de sus habitantes (Atlas Nacional de España, 2024, p. 377). La Fig. 3 expresa esta doble condición de únicos hospitales provinciales para las zonas menos pobladas —sobre todo, en el centro peninsular, con la excepción de Madrid— y los hospitales coexistentes en las ciudades y provincias más pobladas —especialmente, Madrid y la mayor parte del litoral mediterráneo—.
En suma, el parque hospitalario español al completo está formado por 840 hospitales de distinto tamaño y modelo de gestión, según la información recogida en el Catálogo Nacional de Hospitales (Ministerio de Sanidad, 2024), en adelante CNH. Con el fin de poder exponer gráficamente la distribución geográfica del CNH y el tamaño de cada centro, se propone una jerarquización de hospitales de acuerdo con el número de camas disponible en cada uno de ellos: la categoría S para los hospitales de 1 a 99 camas, la M para los de 100 a 249 camas, la L para los de 250-499 camas, la XL para los de 500-999 camas y la XXL para los que tienen más de 1000 camas disponibles. En la Fig. 3 se observa la ubicación de estos hospitales de acuerdo con su capacidad, determinándose una concentración de centros de gran tamaño (L, XL y XXL) en las capitales de provincia, repartiéndose de manera homogénea los hospitales de menor capacidad (S y M) a través de la geografía nacional.
En lo relativo al análisis de las cifras obtenidas del CNH (Fig. 3), observamos que la mayoría de los hospitales españoles, un 43% del total, son de tamaño pequeño (S) y por su disposición son los que permiten la gestión sostenida de la sanidad en los distintos territorios aportando el 12% de las camas en España. Sin embargo, los hospitales de tamaño medio (M) son los que aportan mayor número de camas a la sanidad española, sumando el 28% del total; junto a los hospitales de gran tamaño (XL) que suman el 27%. Por tanto, esta estructura refleja la idiosincrasia descrita anteriormente, en la que un tejido de pequeños centros sanitarios se apoya en grandes hospitales referenciales donde se derivan los casos más complejos.
Fig. 3. Ubicación geográfica de los edificios hospitalarios según su capacidad. Se indica también el porcentaje del número de camas y de hospitales que abarca cada categoría con respecto al total del parque hospitalario nacional
Fuente: Elaboración de los autores a partir de los datos del CNH (Ministerio de Sanidad, 2024)
Para perfilar la realidad urbana de los hospitales del CNH, es decir, qué relación tienen con los municipios en los que se ubican, primeramente es necesario obtener la relación del tamaño de los municipios con el tamaño de los hospitales. Para ello, a los datos del CNH se ha añadido el censo poblacional extraído de las estadísticas de demografía y población del INE (2024), extrayendo que los municipios entre 100 000 y 500 000 habitantes concentran la mayor capacidad hospitalaria nacional. Como se muestra en la Fig. 4, estos municipios alojan la mayor parte de los hospitales de capacidades L y XL.
|
CENSO MUNICIPIO |
CAPACIDAD HOSPITAL |
|||||||||
|
S (0-99 camas) |
M (100-249 camas) |
L (250-499 camas) |
XL (500-999 camas) |
XXL (>1000 camas) |
||||||
|
0-1000 |
1 |
hospital |
0 |
hospitales |
0 |
hospitales |
0 |
hospitales |
0 |
hospitales |
|
96 |
camas |
0 |
camas |
0 |
camas |
0 |
camas |
0 |
camas |
|
|
1000-5000 |
9 |
hospitales |
9 |
hospitales |
1 |
hospital |
0 |
hospitales |
0 |
hospitales |
|
421 |
camas |
1196 |
camas |
365 |
camas |
0 |
camas |
0 |
camas |
|
|
5000-20 000 |
49 |
hospitales |
41 |
hospitales |
0 |
hospitales |
0 |
hospitales |
0 |
hospitales |
|
2515 |
camas |
5905 |
camas |
0 |
camas |
0 |
camas |
0 |
camas |
|
|
20 000-50 000 |
60 |
hospitales |
59 |
hospitales |
25 |
hospitales |
1 |
hospital |
0 |
hospitales |
|
2985 |
camas |
8961 |
camas |
8303 |
camas |
593 |
camas |
0 |
camas |
|
|
50 000-100 000 |
52 |
hospitales |
44 |
hospitales |
30 |
hospitales |
7 |
hospitales |
2 |
hospitales |
|
2657 |
camas |
7135 |
camas |
9790 |
camas |
4726 |
camas |
2.576 |
camas |
|
|
100 000-500 000 |
126 |
hospitales |
79 |
hospitales |
32 |
hospitales |
36 |
hospitales |
5 |
hospitales |
|
6711 |
camas |
12 462 |
camas |
11 909 |
camas |
26 020 |
camas |
5823 |
camas |
|
|
>500 000 |
64 |
hospitales |
63 |
hospitales |
23 |
hospitales |
17 |
hospitales |
5 |
hospitales |
|
3568 |
camas |
9830 |
camas |
7480 |
camas |
11 711 |
camas |
5849 |
camas |
|
Fig. 4. Relación del tamaño de los hospitales del CNH con el censo de los municipios en los que se ubican. Número de hospitales y número de camas. En cada columna se resalta el mayor valor de cada categoría de tamaño
Fuente: Elaboración de los autores a partir de datos del CNH y del Instituto Nacional de Estadística (INE, 2024)
Asimismo, se observa que los hospitales de gran capacidad (XL) situados en los grandes municipios españoles, constituyen únicamente el 4% del parque hospitalario nacional, concentrando, sin embargo, el 16% de la capacidad total de camas de todo el país, todo lo cual refuerza la imagen descrita con anterioridad.
Con el fin de contar con el mayor espectro hospitalario posible para desarrollar la investigación, y de acuerdo con que, como se ha señalado en la contextualización histórica del parque hospitalario español, el conjunto de hospitales de mayor capacidad se sitúa en la periferia de las grandes ciudades, se utilizarán los hospitales XL situados en los municipios de entre 100 000 y 500 000 habitantes como caso de estudio. Estos complejos constituyen un grupo homogéneo en lo que respecta al número de camas y, asimismo, el número de centros señalados es suficientemente alto como para obtener resultados de amplio espectro en la investigación, aunque, especialmente, son útiles por su importancia a nivel estructural en el urbanismo y en su impacto en las ciudades en las que se hallan implantados.
Tras geolocalizar el conjunto de los 36 hospitales señalados (Fig. 5), se observa que el 50% de los hospitales XL se sitúan en una plena periferia urbana, desconectados de la trama de la ciudad y en áreas poco consolidadas rodeadas, en su mayor parte, de potentes sistemas viarios, terrenos naturales y de explotación agrícola o junto a polígonos industriales o centros especializados (como centros comerciales, campus universitarios, etc.). Asimismo, un 22% de estos hospitales se sitúa en un borde urbano, esto es, dentro del entramado urbano, pero en una situación marginal respecto al resto de la ciudad. Por último, el 28% restante se ubica en el centro de las ciudades en las que se inscriben, integrándose como una pieza más del complejo entramado urbano en cualquiera de sus situaciones: desde los ensanches, hasta el centro de la ciudad.
Fig. 5. Vista aérea de los hospitales nacionales de tamaño XL ubicados en municipios con censo de población entre los 100 000 y los 500 000 habitantes
Fuente: Elaboración de los autores a partir de imágenes aéreas de Google Maps (2025)
Tras este análisis previo, se plantea seguir trabajando sobre dos casos de estudio lo más significativos posible dentro de esta selección de treinta y seis hospitales XL, confrontando uno que se encuentre ubicado en la periferia urbana con otro localizado en el centro de la ciudad. Para seleccionar los casos de estudio, primeramente se ordenan los datos disponibles de este conjunto de hospitales por tamaño del municipio (censo) y por tamaño del hospital (número de camas). Trabajando en el tercil intermedio2, se observa que el único hospital ubicado en un centro urbano es el Hospital Universitari Mutua de Terrassa (HUMT), en Terrassa (Barcelona). En ese tercil, del resto de los hospitales con ubicación periférica se observa que el más similar en tamaño de municipio y tamaño del hospital es el Hospital Universitario Príncipe de Asturias (HUPA) ubicado en Alcalá de Henares (Madrid). En síntesis, ambos hospitales atienden a un mismo número aproximado de habitantes (199 184 habitantes en Alcalá y 225 074 en Terrassa) y disponen de un número de camas similar (507 el HUPA y 534 el HUMT), de manera que la comparativa se podrá centrar lo máximo posible en las condiciones de ubicación urbana.
En un primer análisis del entorno urbano de los dos casos de estudio, se señala esa diferencia mencionada previamente en la que el HUPA se ubica en la periferia de Alcalá, en su campus universitario externo, y el HUMT en el centro de Terrassa, dentro de un área con uso mayoritario residencial (Fig. 6). Las zonas limítrofes del HUPA son, o bien terreno no urbano, o bien suelo industrial y dotacional universitario. Analizando las áreas urbanas con acceso al centro hospitalario caminando a menos de 15 minutos, se observa que apenas hay acceso desde zonas residenciales. No sólo por la ubicación periférica del hospital, sino también por la barrera que supone la infraestructura viaria de la Nacional II, que parte a la ciudad en dos y aísla al HUPA del grueso residencial de Alcalá de Henares. En el caso de Terrassa, el desarrollo continuo de la trama urbana permite unos recorridos más fluidos, además de una conexión peatonal directa con una buena parte del tejido residencial. Obsérvese también el esquema urbano de ambas ciudades: Terrassa tiene un gran centro denso y con uso residencial, y los equipamientos y tejido industrial se sitúan mayormente en su perímetro. El tejido residencial de Alcalá presenta un esquema disperso, en el que la ciudad ha ido ocupando los terrenos intersticiales de grandes polígonos industriales.
Fig. 6. Análisis urbano de Terrassa y Alcalá de Henares
Fuente: Elaboración de los autores a partir de datos cartográficos del IGN y de los ayuntamientos de Terrassa y Alcalá de Henares
Volviendo a las infraestructuras de transporte, si bien la autovía que cruza Alcalá de Henares supone una ventaja para el transporte en vehículo privado, al que se hará referencia posteriormente, se procede a realizar un análisis de los medios de transporte público disponibles para los habitantes de ambas ciudades. Un total de cinco líneas de autobuses urbanos de Terrassa tienen parada en la puerta del HUMT, así como una parada de tren ubicada a menos de 200 metros del acceso al hospital. Además, en el trazado de la red de transporte público se observan dos ejes principales articulados en una circulación radial, lo que hace que el acceso a esta red sea bastante homogéneo en la totalidad de la ciudad. En el caso de Alcalá de Henares, los complutenses pueden acudir al hospital mediante cuatro líneas de autobús, pero todas ellas tienen su parada ubicada en el acceso suroeste (urgencias), estando el acceso principal en el lado opuesto del complejo (Fig. 7). Esto supone, como mínimo, 5 minutos a pie (350 metros) para una persona sin ningún tipo de vulnerabilidad. El transporte ferroviario por Cercanías no supone una alternativa razonable, ya que la parada se ubica a 1,4 km del acceso principal del HUPA, en un camino con algunas zonas sin pavimentar y con poca protección al sol. Por último, en el trazado de la red de autobuses de Alcalá predomina una estructura radial que parte de distintas paradas ubicadas en una zona amplia del centro, con lo que, para usuarios que residan en determinados barrios, el transbordo para acudir al HUPA en autobús es obligatorio.
Fig. 7. Análisis de servicios de transporte y aparcamiento en las inmediaciones de los dos casos de estudio
Fuente: Elaboración de los autores
Otra de las cuestiones que se valoran es el transporte al hospital con vehículo privado. Como también puede verse en la Fig. 7, las proporciones entre el caso de Terrassa y el de Alcalá son totalmente distintas: en el entorno urbano del HUMT predomina un modelo de aparcamiento subterráneo de pago, mientras que en el del HUPA se trata de un aparcamiento extensivo público y al aire libre. Este formato implica aumentar el camino a pie hasta el acceso al hospital, si bien se observa que existen distintas zonas de aparcamiento reservado a personas con movilidad reducida cerca de los accesos (aparcamiento que, en el caso de Terrassa, es escaso en comparación).
Además del análisis de los datos cartográficos, se han estudiado las opiniones de los usuarios del hospital realizadas en la web de Google Maps. La plataforma permite, no sólo una calificación del lugar (con una puntuación máxima de cinco y una mínima de uno), sino también la publicación de comentarios literales en abierto. Para trabajar con estos últimos, se ha realizado una base de datos extrayendo todos los comentarios, la fecha de comentario y el impacto de la reseña (que la plataforma mide en interacciones “me gusta” de otros usuarios). La automatización de esa extracción se puede realizar de manera sencilla con herramientas integradas en el navegador de internet (en este caso, se utilizó la aplicación Instant Data Scaper de Google Chrome). Así, se han extraído 851 opiniones del HUPA y 670 del HUMT realizadas en los últimos 10 años. Mediante búsqueda de palabras clave y apoyo con herramientas IA, se han categorizado los comentarios por ámbito: atención sanitaria, instalaciones, señalética y pavimento y transporte. Aunque la mayoría de los comentarios se centran en la atención sanitaria recibida (95,8% en el HUPA y 98,1% en el HUMT), en los ámbitos restantes se han encontrado referencias significativas para el estudio de la accesibilidad. En el caso de las opiniones sobre transporte, entendidas aquí como la movilidad de los usuarios desde sus domicilios al hospital, se observa que se centran en la accesibilidad con vehículo privado. En Terrassa, los usuarios protestan por la falta de aparcamiento en el exterior (algo comprensible al tratarse de una zona residencial densa) y por el aparcamiento privado del HUMT, con plazas de escaso tamaño y tarifas excesivamente caras (desde 3,30 €/hora según la página web de la empresa gestora del parking):
(…) MI QUEJA ABSOLUTA Y EN MAYUSCULAS ES LA VERGUENZA DE PARUING QUE HAY, PORQUE CON LA FORTUNA QUE TE COBRAN, PEOR QUE UN AEROPUERTO, NO PUEDES NI ABRIR LAS PUERTAS DEL COCHE A CAUSA DE LO PEQUEÑAS QUE SON LAS PLAZAS (…). (Google Maps, s.f., https://maps.app.goo.gl/X9ZHpAeaZnei4HNp6)
(…) Dispone de parking de pago del grupo Saba. Plazas de parking muy justas. Precio hora elevado pues semblante a la capital de Barcelona. Deberían “estudiar” de bonificar a los que “visitan” el hospital por obligación. (Google Maps, s.f., https://maps.app.goo.gl/SzjhTvqaPBWrcJ6x8)
Por qué se empeñan en poner tantas dificultades para el acceso a los centros médicos. Por qué además de tener un familiar enfermo te tienes que arruinar en el parking? (Google Maps, s.f., https://maps.app.goo.gl/B2uqD4ABMUiXx2VLA )
En el caso del HUPA, aunque éste dispone de un aparcamiento exterior propio y gratuito, los usuarios se quejan de las dificultades que encuentran para aparcar en él, viéndose obligados a aparcar en las calles circundantes. Cabe señalar que el hecho de que el HUPA se ubique en el Campus Externo de la Universidad de Alcalá implica que está rodeado de facultades que tienen un horario de uso similar al hospital, por lo que las horas punta de aparcamiento se extienden a lo largo de todo el día. Algunos de los comentarios literales de los usuarios señalan este problema:
El principal problema de este hospital es la cantidad de gente que hay, en todos los aspectos. Aparcar por las mañanas en horario de analíticas y consulta es imposible totalmente (…). (Google Maps, s.f., https://maps.app.goo.gl/GsAzrbQepPah61RYA).
No le doy las 5 estrellas solamente por lo complicado que es aparcar (…). (Google Maps, s.f., https://maps.app.goo.gl/ZXyJAPtcdJcwi25v5).
No es normal que gastes tu gasolina y tu tiempo en venir al hospital a donar sangre y que te tengan 30 mins esperando en la sala sin que haya nadie más donando. (…) Encima que aparcar aquí es un infierno. (Google Maps, s.f., https://maps.app.goo.gl/JDNog4rqKmZoCM4R6)
Un hospital totalmente desatendido. Falta de aparcamiento. Lejos de todo (un sin sentido que localicen ciertas unidades en este tipo de hospitales para todo Madrid). (…). (Google Maps, s.f., https://maps.app.goo.gl/Jy8nfKUx1w6JweoBA).
La falta de aparcamiento supone un grave impedimento, no sólo para los pacientes, sino también para aquellos acompañantes de personas vulnerables, que deben dejarles en la puerta solos para después estacionar su vehículo:
Esta mañana una hora para poder aparcar, he ido con una persona de 86 años a una consulta, después de dejarle en la puerta una hora y nada. He tenido que dejar el coche en un barrizal enfrente de la puerta de urgencias. Para una consulta de menos de dos minutos. (Google Maps, s.f., https://maps.app.goo.gl/gHNk1Q2uvimctdDx6)
Al respecto de los usuarios vulnerables, las opiniones encontradas en Google Maps señalan de nuevo los problemas de la ubicación de las paradas de transporte público comentadas previamente:
(…) El autobús debería llegar hasta la misma puerta de entrada y a la de urgencias, ya que las personas que van no están bien o son bastantes mayores, no tienen quien las lleve y no tienen porque ir en taxi. (…) (Google Maps, s.f., https://maps.app.goo.gl/qdi6XSfgjYfVZHVq7)
Por último, cabe señalar la diferencia de tipología de hospital: un modelo en altura (el HUMT cuenta en su edificio principal con 19 plantas sobre rasante y tres bajo rasante) en tres parcelas separadas, frente a un modelo horizontal (el HUPA tiene siete plantas sobre rasante en su volumen más elevado y una bajo rasante) en un solo edificio. Si bien este último modelo puede ser ventajoso a la hora de separar circulaciones de personal médico y de pacientes, implica también recorridos de mayor longitud en su interior para llegar a las distintas consultas y espacios sanitarios. El análisis de estos recorridos se ha abordado en investigaciones previas (Domínguez et al., 2023; Gutiérrez et al., 2025; Sánchez-Jáuregui et al., 2024) concluyendo con una identificación de obstáculos a los que las personas vulnerables son altamente sensibles: numerosos giros en el recorrido, escaleras, lejanía de los ascensores, etc. Estos aspectos también se han identificado en algunas de las opiniones realizadas por los usuarios del HUPA en Google Maps, que acusan elevados tiempos para acudir desde el acceso hasta ciertas consultas, así como cierta desorientación en el interior del edificio
(…) cuando buscaba la puerta principal, no veía ningún cartel indicativo. Pregunté y me indicaron. (Google Maps, s.f., https://maps.app.goo.gl/KTgRt57ru8LcCCfd9)
El interior es un poco lioso, no se sabe bien dónde se está ni cómo ir a los sitios, no está bien señalizado (…). (Google Maps, s.f., https://maps.app.goo.gl/rxDvgHcMxtZiMSKm9)
Es una auténtica vergüenza que no funcionen la mitad de los ascensores y tengas que perder alrededor de 20 minutos para subir a cualquier consulta. Tampoco hay escaleras visibles y accesibles para los pacientes. (Google Maps, s.f., https://maps.app.goo.gl/At3fpx7KNMWst7uw9)
Sin embargo, en el caso del HUMT no se han encontrado opiniones desfavorables de usuarios sobre los recorridos y accesibilidad interior.
Las inmediaciones de los centros hospitalarios son un punto sensible en materia de accesibilidad y urbanismo: así se ha visto en el apartado anterior (Fig. 7) y así lo señalan otras investigaciones, como la desarrollada en la iniciativa ONE Health (Higueras et al., 2024). Se trata de un proyecto Aprendizaje-Servicio en el que las propuestas de los estudiantes de Arquitectura se orientan a mejorar los entornos de centros sanitarios y asistenciales pensando en la accesibilidad de las personas mayores, incorporando métodos de análisis cuantitativos (datos, indicadores) y cualitativos (encuestas a usuarios) que dan pie a soluciones arquitectónicas ajustadas a este colectivo de usuarios.
Fig. 8. Diagrama de sección de los dos recorridos analizados. Se señalan en rojo algunas barreras descritas en el texto y en verde algunos de los facilitadores analizados
Fuente: Elaboración de los autores
Fig. 9. Tabla comparativa de los hospitales HUPA y HUMT valorando los calificadores relativos a la accesibilidad física, sensorial y cognitiva con la escala estipulada en la CIF (OMS, 2001)
Fuente: Elaboración de los autores
Como se ha visto en la bibliografía científica a la que se hace referencia en el apartado 2.2., existen distintas propuestas metodológicas para analizar los espacios urbanos desde el punto de vista de personas vulnerables. La que aquí se propone para establecer un análisis comparativo entre el hospital de casco urbano (HUMT) y el hospital de periferia (HUPA) se basa en el estudio del recorrido tipo que tiene que hacer un paciente que acuda al hospital en transporte público. Utilizando las bases cartográficas anteriores (CAD y fotografías aéreas), así como fotografías de los recorridos (Google Maps y, en el caso del HUPA, toma de datos in situ), se presenta un análisis planimétrico (Fig. 8) así como una tabla con calificadores de los facilitadores existentes en cada uno de los recorridos (Fig. 9).
Con respecto a estos últimos, se propone utilizar la escala de calificadores propuestas por el CIF. Como se ha mencionado previamente, esta escala permite cuantificar variables cualitativas, de manera que a los facilitadores “ausentes” o “insignificantes” les corresponde el nivel 0; a los “leves”, “bajos” o “escasos” el nivel 1; a los “medios” o “regulares”, el nivel 2; a los “altos” y “extremos”, el nivel 3, y a los completos o totales, el nivel 4. Estos facilitadores se han agrupado aquí en las tres ramas de la accesibilidad universal más comunes en la bibliografía consultada: accesibilidad física, accesibilidad sensorial y accesibilidad cognitiva. La definición pormenorizada de estos facilitadores se ha extraído de las normativas, manuales e investigaciones de referencia de esta investigación, figurando aquellos que se consideran pertinentes en las áreas urbanas que dan acceso a los hospitales. La combinación de la representación gráfica, los facilitadores y la escala adoptada del CIF configura un análisis cualitativo y cuantitativo que arroja unos resultados alarmantemente desiguales en los dos casos de estudio.
Para empezar, el recorrido peatonal que debe realizar un paciente desde la parada del autobús hasta la puerta del HUPA es considerablemente más largo que el realizado por un usuario homónimo del HUMT (220 metros frente a 70 metros). Tal y como se ha descrito anteriormente, el extenso aparcamiento del hospital de Alcalá rodea al recinto y debe ser atravesado desde cualquier parada de transporte público.
Sobre el punto inicial de cada recorrido, la parada de autobús del HUPA no dispone ni de asientos ni de cubrición que permita el resguardo frente a la exposición solar o a la lluvia, frente a la parada del HUMT, que sí que dispone de marquesina. El cruce situado inmediatamente después de ambas paradas también difiere en cuanto a calidad de materiales y mantenimiento, observándose que en el caso de Alcalá hay pequeños resaltos en los bordillos inclinados y la pintura del cebreado apenas se distingue. También cabe señalar que en los cruces del recorrido de Terrassa hay semáforos que facilitan la seguridad peatonal, mientras que en el HUPA es el peatón el que tiene que asegurar su seguridad en el cruce. Esto supone un fuerte impedimento para personas con discapacidad sensorial (auditiva o visual) y cognitiva.
En ambos casos, los pavimentos podotáctiles se localizan únicamente en las cercanías de los cruces, siendo deseable incluir este tipo de señalética en su versión de recorrido lineal y no sólo de cruce de calzada. Además, en el caso de Terrassa, el usuario debe atravesar una pequeña plaza con tierra; si bien esta plaza dispone de arbolado y mobiliario urbano para el descanso (mobiliario ausente en todo el recorrido del HUPA), este pavimento puede suponer algún impedimento a la accesibilidad física. A nivel de confort climático (protección al sol y a la lluvia), en Alcalá sólo se encuentra algo de vegetación en la rampa que da acceso a la puerta principal, estando el resto del recorrido totalmente expuesto.
Con respecto a los anchos de paso de las sendas peatonales, el HUPA sale claramente desfavorecido: la estrecha acera que deben emplear los usuarios para atravesar el extenso aparcamiento se encuentra invadida por partes salientes de los vehículos aparcados, y el ancho resultante apenas es suficiente para que dos personas caminen en paralelo. El paso de usuarios en sillas de ruedas o peatones en el sentido contrario es casi imposible.
En el último tramo del recorrido del HUPA se encuentra un acerado que constituye una extensa rampa de 41 metros de largo que supera el 4% de pendiente sin que existan mesetas intermedias o pasamanos que faciliten el recorrido.
Con respecto a la señalética vertical, a lo largo del recorrido del HUPA se encuentran dos elementos. El primero se ubica en la entrada del aparcamiento y es legible, claro y directo, si bien la calle en la que se encuentra tiene una iluminación escasa que dificulta su visibilidad en las horas sin sol. El segundo elemento explica las zonas del hospital con un esquema algo complejo de la planta del lugar, resaltando en rojo el acceso a urgencias (al otro lado del edificio), por lo que no se considera fácilmente comprensible para personas con algún tipo de discapacidad cognitiva o visual. En el caso de Terrassa los propios rótulos del edificio ya funcionan como tal y son visibles desde el entorno circundante.
La valoración cuantitativa de todas estas cuestiones pone en relieve la gran diferencia en el diseño urbano que rodea a los casos de estudio. El modelo de hospital periférico, alejado de la riqueza de tramas urbanas consolidadas y favoreciendo la movilidad en vehículo privado frente al transporte público, lleva aparejado una serie de problemas relativos a la accesibilidad que no se dan en hospitales implantados en centros urbanos. Estos últimos se nutren de unas infraestructuras consolidadas y de un espacio público con mayor mantenimiento y variedad de estrategias frente al confort urbano (vegetación, mobiliario urbano, iluminación adecuada, etc.).
En la presente investigación se ha realizado un estudio sobre las desigualdades derivadas del modelo de implantación hospitalaria periférica desarrollado en las ciudades españolas desde mediados del siglo XX, así como de los sistemas de movilidad implementados a raíz de la separación entre urbe y nuevos centros asistenciales. En su contextualización histórica, el modelo de hospital periférico tuvo su origen en razones económicas y en ideas expansionistas de las ciudades en las que se implantaban; ideas que, con el paso de los años, o no llegaron a materializarse, o se ejecutaron en otras direcciones y áreas que mantuvieron aisladas a estas dotaciones sanitarias. Se ha mostrado que la composición actual del tejido hospitalario español —trabajando sobre los datos del CNH— sigue en gran parte esta línea, cuantificando y representando gráficamente ese modelo periférico, especialmente en hospitales con gran impacto en la población (aquellos con gran capacidad de camas ubicados en municipios grandes).
Por medio del caso de estudio comparativo entre un hospital urbano (HUMNT, en Terrassa) y un hospital periférico (HUPA, en Alcalá de Henares) se pone de relieve las diferencias en cuanto a la accesibilidad que presentan estas dos casuísticas. Si bien en otros hospitales de similar capacidad y ubicación las diferencias pueden variar, estos dos casos sirven para presentar la discusión en materia de accesibilidad y la metodología de análisis propuesta, extrapolable a otros casos de estudio. El primero se encuentra integrado en el centro urbano, y la mayor parte de la población tiene acceso a él a 15 minutos de distancia a pie, contando asimismo con el conjunto de servicios que ofrece una ciudad tradicional (plazas, parques, comercio, etc.) y sobre el que pueden apoyarse los usuarios. Asimismo, cuenta con un servicio de transporte integral que comunica todas las zonas de la ciudad con el hospital, incluso con paradas en la misma puerta del edificio, garantizando que la mayor parte de la ciudanía pueda acudir al recinto sanitario mediante medios de transporte públicos en un tiempo razonable. Además, cabe señalar que ese baremo de la distancia de 15 minutos caminando, fundamento de muchas teorías urbanas contemporáneas, debe estudiarse también desde la perspectiva de personas con algún tipo de afección física, cognitiva o sensorial. En general, para usuarios sin ningún tipo de afección se calcula una velocidad caminando de 1,5 m/s, pero esta velocidad disminuye según la casuística de la afección: de 0,5 m/s a 1,2 m/s según su naturaleza (National Academies of Sciences, Engineering and Medicine, 2003). Así, la distancia que un peatón sin discapacidad alguna puede recorrer en 15 minutos, un usuario con discapacidad visual puede tardar casi el triple y un usuario con algún tipo de afección motora tardará entre 18 y 22 minutos. En un entorno urbano que cuente con una serie de facilitadores (como los analizados en la Fig.9), estos tiempos pueden mantenerse o reducirse; pero en un entorno periférico, donde estos facilitadores no existen o bien son insuficientes, las probabilidades de desorientarse o de simplemente incrementar el tiempo de recorrido se multiplican. Si además las condiciones de confort urbano son insuficientes, el recorrido se hace, directamente, imposible de realizar para usuarios vulnerables, viéndose obligados a acudir al centro hospitalario en vehículo privado. El segundo se ubica en la periferia urbana, separado del núcleo de población por una autovía de gran capacidad que divide físicamente el término municipal, el cual se comunica entre ambas orillas mediante puentes elevados que constituyen una fuerte barrera para acudir a pie. En este caso, solo una ínfima parte de la población podría acudir andando al hospital en 15 minutos, teniendo en consideración además la problemática que supone cruzar dicha infraestructura. Asimismo, los medios de transporte público no recogen todos los barrios de forma uniforme, sino que es necesario realizar trasbordos para acudir al hospital, lo que incrementa los tiempos e incomodidades del desplazamiento, a lo que se ha de sumar la distancia a la que estacionan los autobuses con respecto al edificio. En definitiva, la lejanía del hospital con respecto a los núcleos residenciales supone de por sí un fuerte impedimento para facilitar un acceso universal de los pacientes que se ve acrecentado por la ausencia de infraestructuras públicas y servicios que faciliten dicha comunicación.
Cabe señalar que el HUPA, construido en 1986, reúne buena parte de los aspectos más desventajosos de su tipología como hospital de periferia, aunque estos no tienen por qué estar presentes en todos los hospitales ubicados en las afueras de las ciudades. Por ejemplo, algunos hospitales de construcción más reciente parecen presentar una mayor atención a la accesibilidad universal en el tratamiento de su entorno urbano y en la planificación de las infraestructuras que dan acceso a estas dotaciones sanitarias —como el Hospital de León (construido en 2005) o el Hospital Universitario San Pedro de Logroño (2007)—, aunque un análisis pormenorizado con la metodología propuesta en esta investigación podría determinar el grado de adaptación a todo tipo de usuarios.
La metodología de análisis descrita, que parte del estudio del parque hospitalario nacional y de la identificación de los hospitales de periferia españolas y que combina gráficos, valores cualitativos, datos cuantitativos y diversas fuentes de información, permite identificar las fortalezas y debilidades de los espacios urbanos que sustentan los hospitales, considerándose una herramienta adecuada para el diagnóstico y la planificación de futuras mejoras de estos espacios. Es mediante estas metodologías en las que se manifiesta la sensibilidad de la comunidad científica al respecto de la accesibilidad universal, debiendo seguir trabajando en esta línea para que la idea de “inclusión radical” (Pineda, 2024) se traduzca a manuales y normativa nacional.
La identificación, definición y análisis del modelo de hospital de periferia español que se ha llevado a cabo en esta investigación utilizando estas metodologías señala que este modelo, que forma parte importante del sistema hospitalario nacional, requiere de una atención especial en la accesibilidad urbana para no convertirse en una fuente de desigualdades para el ciudadano en relación con su derecho a la sanidad pública y universal.
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CdV |
Calidad de Vida |
INE |
Instituto Nacional de Estadística |
INP |
Instituto Nacional de Previsión |
MIR |
Médico Interno Residente |
CIF |
Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud |
CNH |
Catálogo Nacional de Hospitales |
HUPA |
Hospital Universitario Príncipe de Asturias |
HUMT |
Hospital Universitari Mutua de Terrassa |
MITMA |
Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible |
OMS |
Organización Mundial de la Salud |
Los autores agradecen las críticas constructivas recibidas, comentarios y sugerencias realizados por las personas evaluadoras anónimas, que han contribuido a mejorar y enriquecer el manuscrito original.
Este trabajo es un resultado del Proyecto de Investigación PID2020-118796RB-I00, “Metodología para el diseño de edificios, entornos y espacios asistenciales sostenibles centrados en el bienestar de pacientes especialmente vulnerables: terminales, con discapacidades sensoriales y/o motoras, y enfermos post COVID-19 de larga duración”, que dirige la Dra. Pilar Chías Navarro, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de España, en la convocatoria Proyectos de I+D+i en el marco de los Programas Estatales de Generación de Conocimiento y Fortalecimiento Científico y Tecnológico del sistema de I+D+i y de I+D+i orientada a los Retos de la Sociedad. Asimismo, Teresa Sánchez-Jáuregui es beneficiaria de un contrato predoctoral FPI asignado al citado proyecto.
1 “Si no incluimos intencionadamente excluimos involuntariamente” (traducción de los autores).
2 Este tercil está compuesto por doce hospitales, abarcando muestras de las tres situaciones urbanas analizadas. Los hospitales con ubicación en borde urbano serían el Hospital General Universitario de Albacete, el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, el Hospital Universitario Central de Asturias y el Hospital de Sabadell. Los hospitales ubicados en la periferia urbana serían: el Hospital General Universitario de Castellón (521 camas, municipio de 176 249 habitantes), el Hospital Universitario de Getafe (543 camas, municipio de 187 608 habitantes), el Hospital Universitario Príncipe de Asturias (507 camas, municipio de 199 184 habitantes), el Hospital Universitario Torrecardenas de Almería (779 camas, municipio de 200 578 habitantes), el Hospital General Universitario Santa Lucía de Cartagena (603 camas, municipio de 218 423 habitantes), el Hospital Universitari Germans Trias I Pujol de Badalona (616 camas, municipio de 225 957 habitantes) y el Hospital Universitario Clínico San Cecilio de Granada (543 camas, municipio de 228 050 habitantes).