Estudios / Articles_E04

CIUDAD Y TERRITORIO ESTUDIOS TERRITORIALES

ISSN(P): 1133-4762; ISSN(E): 2659-3254

Vol. LVIII, Nº 228, VERANO 2026

Págs. 594-621

https://doi.org/10.37230/CyTET.2026.228.4

CC BY-NC-ND

Recibido: 03.10.2025

Revisado: 26.03.2026

Determinantes urbanos de la salud en A Coruña: marcos de política pública, enfoques de planificación y brechas en la implementación local


Óscar Souto-Muiño (1)

Francisco-Alberto Varela-García (2)

(1) Universidade da Coruña (UDC), ETS Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos
o.souto@udc.es; https://orcid.org/0009-0009-5637-9252

(2) Universidade da Coruña, cartoLAB, Grupo de Visualización Avanzada e Cartografía, Departamento de Ingeniería Civil, ETS Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos
alberto.varela@udc.es; https://orcid.org/0000-0001-9705-2154


Resumen

El artículo analiza la relación entre los determinantes urbanos y la salud en A Coruña, entendiendo la ciudad como un ecosistema socioespacial no neutro en el que factores como la vivienda, la movilidad, la calidad ambiental y el diseño urbano influyen de forma desigual en la salud. Mediante una revisión crítica del marco internacional de salud urbana y su contraste con experiencias de otras ciudades españolas, el trabajo examina la situación local. Los resultados evidencian avances sectoriales desarrollados de forma fragmentada y sin una estrategia integrada de salud urbana. Se concluye la necesidad de reforzar indicadores y avanzar hacia una Agenda Urbana Saludable que integre la salud como eje transversal de la planificación local.

Palabras clave

Movilidad activa; Salud urbana; Ciudades saludables; Equidad territorial; A Coruña.

Urban determinants of health in A Coruña: policy frameworks, planning approaches and gaps in local implementation

Abstract

This article analyses the relationship between urban determinants and health in A Coruña, conceptualising the city as a non-neutral socio-spatial ecosystem in which factors such as housing, mobility, environmental quality and urban design shape health outcomes unevenly. Through a critical review of the international urban health framework and its comparison with experiences from other Spanish cities, the study examines the local context. The findings reveal sectoral advances developed in a fragmented manner and lacking an integrated urban health strategy. The article concludes by emphasising the need to strengthen indicators and to move towards a Healthy Urban Agenda that embeds health as a cross-cutting principle of local planning.

Keywords

Active mobility; Urban health; Healthy cities; Territorial equity; A Coruña.

1 Introducción

El objetivo de este artículo es analizar los principales determinantes urbanos de la salud desde la perspectiva de la planificación urbana local y proponer un sistema de indicadores que permita integrar la dimensión de salud en los procesos de toma de decisiones municipales, tomando como caso de estudio la ciudad de A Coruña. El trabajo no pretende establecer relaciones causales directas entre variables urbanas y resultados en salud, sino identificar asociaciones plausibles y marcos analíticos que faciliten la incorporación de la salud en las políticas urbanas.

1.1 Ciudad y salud: un reto emergente en contextos urbanos

El entorno urbano es uno de los principales determinantes estructurales de la salud de la población. Durante décadas, las políticas sanitarias han centrado su atención en el sistema de atención médica, los estilos de vida individuales o los factores genéticos, relegando a un segundo plano el papel que desempeñan las ciudades en la producción, reproducción y distribución de la salud y la enfermedad. Sin embargo, en los últimos años, múltiples organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat) o el Banco Mundial han subrayado que la configuración espacial, social, económica y ambiental de las ciudades incide profundamente en los patrones de salud y en la distribución de sus determinantes sociales (WHO, 2016; Pineo et al., 2020).

La ciudad no es un espacio neutro, sino un ecosistema complejo en el que interactúan múltiples factores que afectan a la salud: la calidad del aire, el acceso a zonas verdes, las condiciones de la vivienda, la movilidad cotidiana, el diseño urbano, la segregación territorial, la contaminación acústica, la seguridad vial, entre otros. La evidencia científica ha demostrado que estos elementos pueden favorecer entornos protectores de la salud o, por el contrario, generar riesgos que se traducen en enfermedades crónicas, problemas de salud mental, accidentes o desigualdades estructurales (Barton y Grant, 2006; Rydin et al., 2012).

La salud urbana se configura como un campo de estudio y acción que vincula las condiciones del entorno construido con el bienestar físico, mental y social de las personas. A lo largo de las últimas décadas, la urbanización acelerada ha planteado desafíos significativos para la equidad y sostenibilidad en las ciudades, generando contextos urbanos que afectan directamente a los determinantes sociales de la salud. En el caso de A Coruña, la reflexión sobre estos factores se articula en el marco de iniciativas de planificación estratégica y acción local. La noción de ciudad saludable ha pasado de ser un ideal normativo para convertirse en una exigencia práctica de las políticas públicas contemporáneas, dadas las crecientes evidencias que vinculan la morfología urbana con múltiples problemas de salud pública.

La conceptualización de “salud urbana” permite, por tanto, examinar de manera crítica el papel de las ciudades como entornos promotores o limitadores de bienestar. La salud ya no se concibe únicamente como un atributo individual, sino como un fenómeno social profundamente mediado por el espacio urbano. Así, la tipología del tejido construido, el diseño del viario, la calidad del aire, la accesibilidad al transporte, la disponibilidad de zonas verdes y la distribución de equipamientos sanitarios son factores determinantes del estado de salud de la población urbana.

A Coruña, ciudad costera del noroeste peninsular, presenta una morfología compleja caracterizada por un centro urbano denso y barrios periféricos en expansión, lo que genera desigualdades territoriales relevantes. Estas desigualdades se traducen en diferencias en la movilidad, el acceso a servicios y la exposición a factores de riesgo. En este contexto, resulta imprescindible analizar la salud urbana no solo como resultado de políticas sanitarias, sino como una construcción colectiva derivada del modelo de ciudad.

Los desarrollos urbanísticos más importantes son los de Monte Mero que es un Proyecto de Interés Autonómico (PIA) (4310 viviendas), San Pedro de Visma (3585 viviendas), Xuxán (1800 viviendas), Monte Alfeirán (464 viviendas), As Percebeiras (400 viviendas), As Xubias (251 viviendas) y Agra do Orzán (135 viviendas). Los grandes desarrollos de la década de los años 90 ya cambiaron el paisaje urbano con más de 7000 viviendas, Los Rosales (4500 viviendas), Matogrande (1205 viviendas), Paseo de los Puentes (800 viviendas), Ponte da Pedra (800 viviendas). También se desarrollaron con la entrada del nuevo siglo urbanizaciones como Novo Mesoiro (3200 viviendas), Vioño (1000 viviendas), Los Arces (440), Someso (420), la ronda de Monte Alto (400), el entorno de la Fábrica de Tabacos (200), y Os Pelamios (50).

1.2 Objetivos y alcance del estudio

El presente artículo tiene como objetivo principal analizar los determinantes urbanos de la salud desde la perspectiva de la planificación urbana local y proponer un sistema integrado de indicadores urbanos de salud que facilite la incorporación de esta dimensión en los procesos de toma de decisiones municipales, tomando como caso de estudio la ciudad de A Coruña.

De forma complementaria, el trabajo persigue los siguientes objetivos específicos:

  1. revisar el marco conceptual y el estado del arte sobre ciudad y salud, con especial atención a la planificación urbana y a los indicadores urbanos de salud;
  2. identificar los principales determinantes urbanos de la salud presentes en el contexto de A Coruña, atendiendo a su distribución territorial; y
  3. explorar las potencialidades y limitaciones de los sistemas de indicadores como herramientas de apoyo a la planificación urbana local.

El artículo no pretende establecer relaciones causales directas entre variables urbanas y resultados en salud, ni evaluar impactos sanitarios específicos derivados de políticas o intervenciones concretas. Su alcance es fundamentalmente analítico y metodológico.

1.3 Enfoque metodológico y estructura del artículo

El trabajo adopta un enfoque analítico y descriptivo, basado en la revisión de literatura científica especializada, el análisis de documentación urbanística y estratégica, y la identificación de indicadores urbanos relevantes desde una perspectiva de salud. Este planteamiento reconoce explícitamente las limitaciones derivadas de la ausencia de datos epidemiológicos propios y de la complejidad inherente a los procesos urbanos.

La elección de A Coruña como caso de estudio responde a su condición de ciudad media española, con una morfología urbana diversa, contrastes territoriales significativos y un conjunto amplio de políticas urbanas recientes que inciden sobre determinantes clave de la salud.

2 Marco conceptual y estado del arte

2.1 Ciudad, salud y determinantes sociales

Los determinantes sociales de la salud (DSS) son factores estructurales y condiciones de vida que afectan la salud de forma directa e indirecta. La OMS define los DSS como las “circunstancias en las que las personas nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen” (2008). Estos incluyen la educación, el empleo, los ingresos, el género, el origen étnico, el entorno físico, la vivienda, el acceso a servicios y la participación social.

En el ámbito urbano, los DSS se ven profundamente influenciados por el diseño y la gestión de la ciudad. Las desigualdades sociales suelen expresarse espacialmente a través de segregaciones residenciales, zonas deprimidas o barrios infradotados. Por ejemplo, la falta de transporte público en determinados sectores urbanos restringe el acceso a servicios sanitarios o educativos, lo que refuerza las desigualdades estructurales y perpetúa condiciones de vida poco saludables.

Diversos estudios han mostrado que el gradiente socioeconómico tiene una clara correlación con el estado de salud. Barrios con menor nivel educativo, mayor desempleo o menor calidad ambiental tienden a registrar mayores tasas de enfermedades crónicas, problemas de salud mental, obesidad y mortalidad prematura. Esto es particularmente evidente en A Coruña, donde los contrastes entre el Ensanche y barrios como Monte Alto, Os Mallos o Agra do Orzán (identificados en la Fig. 1 que muestra el mapa de distritos y barrios de A Coruña) son evidentes en múltiples indicadores sociosanitarios.

La dimensión espacial de los DSS invita a repensar la salud urbana desde una perspectiva territorializada. No se trata únicamente de mejorar los servicios sanitarios, sino de intervenir sobre los condicionantes estructurales que determinan los estilos de vida, los riesgos ambientales y las oportunidades vitales. Esto implica integrar la salud como variable clave en los instrumentos de planificación y gestión urbana.

Estas desigualdades no son aleatorias: se corresponden con trayectorias históricas de segregación urbana, políticas de planificación que han priorizado intereses privados sobre el bien común, y la ausencia de mecanismos de equidad territorial en las inversiones públicas. La ciudad se convierte así en un escenario donde las condiciones de vida saludable no están garantizadas por igual para toda la población.

Fig. 1. Mapa de distritos y barrios de A Coruña. Se presentan los 10 distritos diferenciados por su número y las 316 teselas de barrio diferenciadas por su tipología urbana. Se identifica con borde rojo el Ensache y con borde azul los barrios de Monte Alto, Agra del Orzán y Os Mallos (de norte a sur)

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la IDE del Ayuntamiento de A Coruña (https://ide.coruna.gal) usando de fondo cartográfico la ortofotografía del PNOA actualizada

Desde este enfoque, promover la salud en las ciudades implica actuar sobre sus determinantes estructurales: garantizar el derecho a una vivienda digna, facilitar el acceso equitativo a servicios y equipamientos, mejorar la calidad ambiental, fomentar la movilidad sostenible y generar espacios públicos seguros y accesibles. En definitiva, se trata de avanzar hacia una ciudad más justa en la distribución de sus recursos y más comprometida con el bienestar de su ciudadanía.

2.2 La salud urbana como campo de conocimiento y acción

La salud urbana ha emergido en las últimas décadas como un campo de estudio y de intervención que combina disciplinas diversas como la salud pública, la planificación urbana, la geografía, la sociología, la ecología y la arquitectura. Este enfoque reconoce que los entornos urbanos no son únicamente escenarios donde transcurren las enfermedades o la atención médica, sino sistemas vivos que configuran las condiciones para la salud o la enfermedad a lo largo de la vida (Galea y Vlahov, 2005).

El campo de la salud urbana ha evolucionado desde un enfoque centrado en la epidemiología tradicional hacia una mirada interdisciplinar que conjuga saberes del urbanismo, la salud pública, la sociología urbana, la geografía crítica y la planificación ambiental. Este enfoque reconoce que los factores que influyen en la salud exceden el ámbito clínico y sanitario, y se encuentran, en gran medida, en la estructura misma del entorno construido y en las dinámicas sociales que en él se desarrollan.

El concepto de “urbanismo saludable” ha emergido como una herramienta clave en la agenda internacional. La iniciativa de Ciudades Saludables de la OMS, lanzada en los años 90, sentó las bases para integrar salud y urbanismo desde una lógica participativa y transversal. Este enfoque propone que las ciudades se planifiquen con la salud como eje articulador, teniendo en cuenta aspectos como la densidad, la conectividad, la mezcla de usos, la proximidad a servicios, la calidad ambiental y la equidad.

A nivel académico, múltiples investigaciones han evidenciado cómo ciertos modelos de ciudad fomentan o dificultan la salud. Las ciudades dispersas y dependientes del automóvil tienden a generar mayores niveles de sedentarismo, obesidad, enfermedades cardiovasculares y aislamiento social. En contraposición, los entornos urbanos compactos, caminables, verdes y conectados suelen facilitar hábitos de vida más activos, reducir las emisiones contaminantes y favorecer la interacción comunitaria.

Uno de los marcos conceptuales más influyentes en este campo es el modelo de Barton y Grant (2006), que representa los determinantes de la salud en un diagrama concéntrico, situando a la persona en el centro y rodeada por capas de influencia: desde el entorno individual hasta las políticas globales. Este modelo destaca el papel central del entorno construido y natural como nivel intermedio entre el individuo y las condiciones estructurales, conectando la planificación urbana con la salud.

Otra aportación clave ha sido el trabajo de Pineo, Zimmermann y Davies (2020), quienes, desde un enfoque de pensamiento sistémico, han analizado cómo los indicadores de salud urbana (Urban Health Indicators, UHIs) pueden ser utilizados de forma estratégica para informar las políticas públicas y fomentar la colaboración intersectorial. Su estudio señala que los indicadores solo son efectivos cuando están integrados en procesos participativos, redes institucionales sólidas y con una comprensión compartida de los objetivos de salud.

Este enfoque ha dado lugar a herramientas como Urban HEART (Urban Health Equity Assessment and Response Tool) de la OMS, que permite evaluar desigualdades en salud en contextos urbanos e identificar intervenciones prioritarias, o el índice HUDI (Healthy Urban Development Index), desarrollado por ISGlobal, que ofrece un ranking de ciudades españolas según parámetros de salud urbana como acceso a zonas verdes, movilidad activa, calidad del aire o seguridad vial.

En España, diversas universidades y centros de investigación han desarrollado líneas de trabajo sobre salud urbana. El Instituto de Salud Carlos III o el Observatorio de Salud y Medio Ambiente de Andalucía (OSMAN), son ejemplos de cómo se consolida un corpus teórico y empírico en este campo.

En A Coruña, el urbanismo saludable aún no ha sido sistematizado como política pública, aunque existen prácticas parciales alineadas con este enfoque. Una actuación ha sido el rediseño del paseo marítimo, otra actuación es la creación de la Ronda Peatonal, que es un proyecto de movilidad urbana que busca enlazar diferentes barrios mediante un itinerario de unos 3,5 kilómetros, creando una gran red de calles peatonales y semipeatonales, especialmente en zonas de expansión del siglo XX. El proyecto de la Ronda Peatonal, iniciado hace años y en desarrollo por fases, conecta San Diego con el Parque del Observatorio. También las peatonalizaciones del centro, como la de la Calle San Andrés y Los Cantones, son intervenciones que surgieron para fomentar el comercio local y crear espacios de convivencia ciudadana, aunque no nacieron necesariamente desde el paradigma de la salud urbana, tienen efectos positivos sobre la calidad de vida y el bienestar colectivo. El reto es integrar estos principios de forma transversal, coherente y sostenida.

2.3 La ciudad saludable: definiciones, principios y desafíos

El concepto de “ciudad saludable” fue formulado en los años ochenta en el marco de la OMS, a partir del movimiento de promoción de la salud impulsado por la Carta de Ottawa (1986) en el marco de la OMS. Desde entonces, ha evolucionado hasta convertirse en una referencia clave en la formulación de políticas urbanas orientadas al bienestar, la equidad y la sostenibilidad:

Según la Red Española de Ciudades Saludables (RECS), una ciudad saludable es aquella cuyo gobierno se compromete a poner la salud en un lugar destacado de su agenda social, económica y política. En consecuencia, se trata de promover la utilización de un enfoque humano en el desarrollo social, al priorizar la inversión en las personas para mejorar la equidad y la inclusión mediante un mayor empoderamiento de la ciudadanía.

Los principios operativos de una ciudad saludable incluyen:

  1. Equidad en salud: Una ciudad saludable debe reducir las desigualdades injustas en salud entre distintos grupos sociales y territoriales. La equidad no es una consecuencia espontánea del desarrollo urbano, sino un objetivo político que requiere voluntad institucional y planificación redistributiva.
  2. Participación ciudadana: Se promueve la implicación activa de la población en la toma de decisiones sobre el entorno urbano. La ciudad saludable no se impone desde arriba, sino que se construye colectivamente con el conocimiento y la experiencia de quienes la habitan.
  3. Sostenibilidad ambiental: Se articula con la agenda ecológica urbana, proponiendo soluciones que respeten los límites del planeta, fomenten la resiliencia climática, la eficiencia energética, la movilidad sostenible y el uso racional de los recursos.
  4. Intersectorialidad: La salud es una responsabilidad compartida entre múltiples sectores: urbanismo, movilidad, medio ambiente, servicios sociales, educación, vivienda. La ciudad saludable exige cooperación institucional transversal.
  5. Cohesión social: Se busca fortalecer los vínculos comunitarios, la inclusión social, el sentido de pertenencia y la convivencia en la diversidad. La salud mental y emocional también se ve favorecida en contextos urbanos que promueven el encuentro, la confianza y la solidaridad.
  6. Accesibilidad: proximidad y facilidad de acceso a servicios básicos, equipamientos y espacios públicos.

Los desafíos para alcanzar estos principios son múltiples. En muchas ciudades, persiste una fragmentación institucional que dificulta la coordinación de políticas. La planificación urbana contemporánea requiere superar enfoques sectoriales mediante procesos colaborativos que integren a múltiples actores institucionales y sociales, permitiendo construir visiones compartidas del territorio y mejorar la coherencia de las intervenciones urbanas (Healey, 1997). Además, los intereses económicos ligados al desarrollo urbano pueden entrar en tensión con la necesidad de proteger la salud pública. Finalmente, la carencia de datos y herramientas de medición específicas limita la capacidad de evaluar el impacto de las políticas urbanas en la salud.

2.4 Planificación urbana, políticas públicas y salud

Pese al creciente consenso sobre la relevancia del entorno urbano como determinante de la salud, numerosos autores han señalado la dificultad de traducir el conocimiento científico en instrumentos operativos de planificación urbana. Esta brecha entre investigación y práctica se explica, en parte, por las diferencias en los tiempos, escalas y lenguajes que caracterizan al mundo académico y a los procesos de toma de decisiones públicas.

Desde el ámbito de la teoría de la planificación, autoras como Patsy Healey han destacado el carácter normativo, político y contextual de la planificación urbana, lo que limita la aplicación directa de evidencias científicas generales. De forma complementaria, trabajos como los de Peter Rydin subrayan que la incorporación del conocimiento en las políticas urbanas depende de marcos institucionales, capacidades administrativas y procesos de gobernanza específicos.

En el campo de la salud urbana, esta brecha se manifiesta en la dificultad para integrar criterios de salud en los instrumentos habituales de planeamiento y gestión urbana. La literatura especializada coincide en señalar que uno de los principales obstáculos para avanzar hacia una planificación urbana más sensible a la salud es la ausencia de herramientas intermedias capaces de traducir la evidencia científica en marcos operativos comprensibles y utilizables por los procesos de planificación y decisión política (Northridge et al., 2003; Rydin, 2007; Corburn, 2009). Desde el enfoque de Health in All Policies, diversos autores subrayan que, sin instrumentos institucionales, indicadores compartidos o mecanismos de mediación intersectorial, la integración de la salud en las políticas urbanas tiende a permanecer en el plano discursivo (Kickbusch y Gleicher, 2012; WHO, 2014). Estudios recientes en salud urbana refuerzan esta idea, destacando que la evidencia solo adquiere capacidad transformadora cuando se articula mediante herramientas puente que conecten conocimiento, gobernanza y acción local (Pineo et al., 2020).

El avance del enfoque de salud urbana no se ha producido únicamente desde el ámbito académico o local, sino que ha sido acompañado por un creciente respaldo institucional a distintos niveles: internacional, nacional, regional y municipal. La incorporación de la salud en la planificación urbana ha sido impulsada por marcos normativos, estrategias de gobernanza y programas específicos que han consolidado su legitimidad y operacionalización.

2.4.1 A nivel internacional
2.4.2 A nivel estatal

En España, la referencia clave es la Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención en el Sistema Nacional de Salud (EPSP), impulsada por el Ministerio de Sanidad. Esta estrategia promueve la acción local a través de la creación de Planes Locales de Salud, la adhesión a la Red Española de Ciudades Saludables (RECS) y el desarrollo de proyectos comunitarios centrados en entornos escolares, actividad física, salud emocional y reducción de desigualdades.

Además, el Marco Estratégico de Salud y Medio Ambiente (2020-2030), aprobado por los ministerios de Sanidad y Transición Ecológica, establece líneas de acción vinculadas a la planificación urbana, la movilidad sostenible, la gestión de la calidad del aire y del agua, y la adaptación al cambio climático. En él se reconoce que las políticas urbanas son esenciales para proteger la salud y prevenir enfermedades.

Por otro lado, el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático incluye medidas concretas sobre confort térmico, resiliencia urbana, infraestructura verde y vigilancia ambiental, alineadas con la agenda de salud urbana.

La integración efectiva de la salud en las políticas urbanas requiere una arquitectura institucional sólida y mecanismos de gobernanza capaces de coordinar acciones entre distintos niveles y sectores. A escala internacional, documentos como la Declaración de Shanghái sobre la Promoción de la Salud (OMS, 2016) y la Nueva Agenda Urbana (ONU-Hábitat, 2016) instan a los gobiernos locales a incorporar la salud como eje transversal de su planificación. En el ámbito europeo, la Agenda Urbana de la UE incluye la mejora de la salud y el bienestar como uno de sus objetivos clave.

En España, la Agenda Urbana Española (AUE, 2019) constituye una hoja de ruta voluntaria pero estratégica para el desarrollo urbano sostenible. Entre sus 10 objetivos estratégicos se incluyen la mejora de la equidad, el impulso a la movilidad sostenible, la renaturalización de ciudades y la mejora de la habitabilidad, todos ellos íntimamente vinculados a la salud urbana. Sin embargo, el grado de implementación y adaptación a nivel municipal varía significativamente entre territorios.

La implementación de políticas de salud urbana requiere, además, estructuras organizativas específicas. Experiencias exitosas como el Observatorio de Salud y Medio Ambiente de Andalucía (OSMAN), o la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB), demuestran la utilidad de contar con unidades técnicas especializadas.

Asimismo, es fundamental institucionalizar procesos de participación ciudadana estables, mediante consejos de salud urbana, presupuestos participativos con enfoque de bienestar o foros vecinales para evaluar la calidad de vida a escala de barrio. En este sentido, la creación de estructuras como el Grupo de Acción Urbana (GAU) en el marco de la EDUSI de A Coruña evidencia la importancia de incorporar agentes sociales en procesos de consulta, seguimiento y evaluación de las estrategias urbanas, reforzando la dimensión participativa de la gobernanza local (Álvarez-del-Valle et al., 2022). La gobernanza democrática y deliberativa es indispensable para garantizar la legitimidad y la eficacia de las intervenciones en salud desde el territorio.

En España, varias ciudades han adoptado el marco de ciudad saludable como eje de sus estrategias urbanas. Algunas de las más reconocidas son:

Estas experiencias demuestran que el concepto de ciudad saludable no es una utopía teórica, sino una guía práctica para repensar el urbanismo desde el bienestar colectivo.

A Coruña ha asumido algunos de estos desafíos en sus documentos estratégicos, pero todavía carece de un marco operativo integral para construir una ciudad saludable. El Plan Estratégico 2030 menciona objetivos ambientales, sociales y de movilidad, pero no articula un enfoque sistemático basado en determinantes urbanos de la salud. La elaboración de un Plan Local de Salud Urbana, con participación técnica y ciudadana, podría ser un paso decisivo para avanzar en esta dirección, si bien, la ciudad de A Coruña, es una de las 549 entidades locales adheridas a la Red Española de Ciudades Saludables (RECS), que suponen más de 29 millones de habitantes.

Al ser miembro de la RECS, A Coruña, tuvo que acreditar en su momento el cumplimiento de los siguientes requisitos:

En el caso de A Coruña, existen instrumentos relevantes como el Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS), el Plan Estratégico Coruña 2030, la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible Integrado (EDUSI) y diversas ordenanzas ambientales. En este contexto, la EDUSI “EidusCoruña. Unha cidade contigo” ha constituido uno de los principales marcos operativos de transformación urbana reciente, orientado a la mejora de la movilidad, la cohesión social y la regeneración del espacio público a través de una lógica integrada de intervención municipal (Álvarez-del-Valle et al., 2022). Actualmente desde este municipio se trabaja en el “Proyecto de renaturalización, mejora de la biodiversidad y creación de corredores ecológicos urbanos para la consolidación de la Infraestructura Verde de A Coruña” financiado por la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación e Resiliencia (PRTR), con fondos de la Unión Europea – NextGenerationEU, donde se integra la componente ambiental de forma más directa. Sin embargo, aunque estos documentos recogen indirectamente componentes relacionados con la salud, como movilidad activa, calidad del aire, regeneración urbana, etc., no constituyen un marco estratégico explícito ni articulado bajo el paraguas de la salud urbana. La ausencia de un auténtico Plan Municipal de Salud con enfoque territorial y multisectorial representa una oportunidad de mejora clave.

Asimismo, A Coruña ha sido analizada dentro del sistema HUDI (Healthy Urban Development Index) de ISGlobal, que evalúa múltiples indicadores de salud urbana. En la clasificación más reciente, A Coruña muestra buenos resultados en densidad urbana, proximidad a servicios y zonas peatonales, pero presenta áreas de mejora en acceso equitativo a zonas verdes y exposición al tráfico rodado. A Coruña se encuentra en una posición intermedia respecto a otras ciudades españolas de referencia. La calidad del aire y la movilidad activa son áreas con margen de mejora, mientras que el nivel de contaminación acústica y la obesidad son desafíos persistentes en varios barrios de la ciudad.

2.5 Infraestructura verde y salud urbana

La infraestructura verde urbana se ha consolidado en los últimos años como uno de los ejes estratégicos más relevantes de la planificación local orientada a la mejora de la salud en entornos urbanos, al integrar de forma simultánea funciones ambientales, sociales y espaciales. Bajo este concepto se articulan redes interconectadas de espacios naturales y seminaturales —parques y jardines urbanos, corredores verdes y fluviales, arbolado viario, sistemas litorales o espacios periurbanos— que contribuyen de manera significativa a mejorar el bienestar, la calidad de vida y las condiciones de habitabilidad de las ciudades.

La evidencia científica (Calaza-Martínez, 2016, 2019, 2022) ha documentado de forma consistente asociaciones positivas entre el acceso a espacios verdes y la mejora de la salud mental, la reducción del estrés y el aumento del bienestar subjetivo, así como efectos indirectos vinculados a la promoción de la actividad física ligera y la interacción social cotidiana. No obstante, la literatura también subraya que estos beneficios no se distribuyen de forma homogénea, sino que dependen de factores como la proximidad, la accesibilidad, la calidad ambiental, el diseño y la distribución territorial de los espacios verdes, introduciendo una dimensión explícita de equidad urbana y social en la planificación de la infraestructura verde (WHO Regional Office for Europe, 2017).

Desde una perspectiva urbanística y de ordenación del territorio, la infraestructura verde constituye además un marco operativo idóneo para el desarrollo de soluciones basadas en la naturaleza, permitiendo integrar de forma coherente la gestión de diversos servicios municipales —drenaje urbano sostenible, regulación térmica, mejora de la calidad del aire, gestión del agua, control de la escorrentía o reducción del ruido— con la mejora del espacio público. Este enfoque facilita la creación, ampliación y cualificación de zonas verdes urbanas que, además de potenciar la biodiversidad y la conectividad ecológica, generan espacios de confort ambiental, encuentro social y cohesión comunitaria, reforzando su papel como infraestructura de uso cotidiano.

La infraestructura verde ha adquirido un papel estratégico en el contexto de la adaptación al cambio climático, especialmente en relación con la mitigación del efecto isla de calor urbana y la mejora del confort térmico, aspectos directamente vinculados a la salud pública. Estas funciones refuerzan su relevancia desde una perspectiva preventiva, pero también plantean retos en términos de planificación, evaluación y priorización de intervenciones, especialmente en contextos urbanos consolidados.

La integración efectiva de la infraestructura verde en las políticas urbanas continúa siendo desigual, en parte debido a la dificultad de traducir sus múltiples beneficios ambientales, sociales y de salud en criterios evaluables y comparables dentro de los instrumentos de planeamiento y gestión. Este contexto refuerza la necesidad de avanzar hacia modelos y sistemas de indicadores específicos, capaces de capturar no solo la disponibilidad física de los espacios verdes, sino también su accesibilidad social, funcionalidad urbana y contribución real a la salud, la biodiversidad y la resiliencia, independientemente de la denominación formal de planes o estrategias. Desde este enfoque, la infraestructura verde deja de entenderse como un elemento complementario del urbanismo para consolidarse como una infraestructura estructural del territorio urbano, clave para la salud pública, la sostenibilidad y la calidad del espacio público.

Desde una perspectiva operativa, las estrategias locales de infraestructura verde constituyen herramientas clave para trasladar estos principios a la gestión municipal, permitiendo identificar, planificar y priorizar intervenciones basadas en la naturaleza de forma coherente y multiescalar.

En este sentido, la integración de la infraestructura verde en la planificación urbana representa un avance significativo hacia enfoques más transversales, al permitir articular políticas sectoriales —como movilidad, espacio público, gestión del agua o adaptación al cambio climático— bajo una lógica territorial común. Las estrategias locales de infraestructura verde y adaptación al cambio climático (ELIVACC) proponen precisamente este tipo de integración, incorporando criterios ecológicos, funcionales y sociales en la toma de decisiones urbanas y facilitando su implementación a escala municipal (Green GAP, 2025).

3 Metodología

3.1 Diseño del estudio y enfoque analítico

El presente trabajo adopta un enfoque analítico y descriptivo, de carácter exploratorio, orientado a examinar la relación entre entorno urbano y salud desde la perspectiva de la planificación urbana local. El estudio no persigue la identificación de relaciones causales directas entre variables urbanas y resultados en salud, sino el análisis de asociaciones plausibles y la propuesta de un marco metodológico que facilite la integración de la dimensión de salud en las políticas urbanas municipales.

El diseño metodológico se fundamenta en la combinación de tres componentes principales:

  1. la revisión crítica de la literatura científica sobre salud urbana, determinantes urbanos e indicadores de salud;
  2. el análisis documental de instrumentos de planificación y políticas urbanas relevantes; y
  3. la identificación y sistematización de indicadores urbanos susceptibles de ser utilizados en el ámbito local como herramientas de apoyo a la toma de decisiones.

Este enfoque permite abordar la complejidad inherente a los procesos urbanos sin reducirla a relaciones simplificadas entre causa y efecto, y se alinea con planteamientos recientes que subrayan la necesidad de aproximaciones contextuales y sistémicas en el análisis de la salud urbana.

3.2 Justificación del caso de estudio: A Coruña

La ciudad de A Coruña se selecciona como caso de estudio por su condición de ciudad media española, con una estructura urbana diversa y una combinación de tejidos históricos, áreas de expansión del siglo XX y desarrollos más recientes. Esta heterogeneidad morfológica y funcional ofrece un contexto adecuado para analizar cómo distintos determinantes urbanos de la salud se manifiestan de forma diferenciada en el territorio.

Asimismo, A Coruña presenta contrastes territoriales relevantes en términos de accesibilidad, calidad ambiental, dotación de espacios públicos y disponibilidad de infraestructura verde, lo que permite explorar la dimensión espacial de las desigualdades urbanas en salud desde una perspectiva descriptiva. La existencia de políticas e intervenciones urbanas recientes relacionadas con la movilidad, el espacio público o la regeneración urbana refuerza el interés del caso para analizar el potencial de los indicadores urbanos de salud como herramientas de planificación.

La elección del caso no responde a criterios de excepcionalidad, sino a su representatividad como ciudad intermedia, lo que refuerza el interés metodológico del análisis sin pretensión de generalización automática de los resultados a otros contextos urbanos.

La movilidad activa —es decir, los desplazamientos a pie, en bicicleta u otros modos no motorizados— representa una dimensión clave en el análisis de los determinantes urbanos de la salud. Su promoción no solo mejora la salud física mediante el aumento de la actividad diaria, sino que contribuye también a la reducción de la contaminación del aire, el ruido y el sedentarismo, y favorece la equidad en el acceso a servicios urbanos (Mueller et al., 2020; WHO, 2022).

En el caso de A Coruña, la movilidad activa está cobrando protagonismo en el discurso político y técnico de la planificación urbana, como parte de un proceso más amplio de transformación hacia una ciudad más sostenible, habitable y saludable

3.3 Fuentes de información

El análisis se apoya en un conjunto diverso de fuentes de información, seleccionadas en función de su relevancia para el estudio de los determinantes urbanos de la salud desde el ámbito local. Entre ellas se incluyen:

La diversidad de fuentes permite una aproximación integral al objeto de estudio, al tiempo que exige una lectura crítica de los datos disponibles y de sus limitaciones.

3.4 Criterios de selección de determinantes e indicadores

La selección de los determinantes urbanos analizados y de los indicadores propuestos se basa en una combinación de criterios teóricos y operativos. En primer lugar, se consideran aquellos determinantes ampliamente reconocidos en la literatura científica como relevantes para la salud urbana, tales como la movilidad, la calidad ambiental, la infraestructura verde, la vivienda, la accesibilidad a servicios y la cohesión social.

En segundo lugar, se atiende a criterios de operatividad y disponibilidad de información, priorizando indicadores que puedan ser calculados o estimados a partir de fuentes accesibles en el ámbito municipal. Este enfoque responde a la voluntad de proponer un sistema de indicadores aplicable en la práctica, evitando formulaciones excesivamente abstractas o dependientes de datos no disponibles a escala local.

Finalmente, se incorpora un criterio de sensibilidad territorial, con el objetivo de que los indicadores seleccionados permitan captar desigualdades intraurbanas y apoyar análisis a escala de barrio o distrito, cuando la información lo permita.

3.5 Alcance y limitaciones metodológicas

El enfoque adoptado presenta una serie de limitaciones que deben ser explicitadas. En primer lugar, el estudio no incorpora datos epidemiológicos propios ni análisis estadísticos de impacto en salud, lo que impide establecer relaciones causales directas entre intervenciones urbanas y resultados sanitarios.

En segundo lugar, la disponibilidad y desagregación de la información condiciona el nivel de detalle alcanzable en el análisis territorial, especialmente en relación con determinados determinantes sociales y ambientales. Asimismo, la heterogeneidad de las fuentes utilizadas introduce desafíos en términos de comparabilidad y coherencia temporal.

No obstante, estas limitaciones no invalidan el enfoque propuesto, sino que refuerzan el interés del trabajo como contribución metodológica, orientada a facilitar la incorporación de la salud en la planificación urbana local a través de herramientas analíticas e indicadores adaptados al contexto municipal.

4 Contexto urbano y territorial de A Coruña

4.1 Morfología urbana y modelo de ciudad

La morfología urbana —es decir, la forma física de la ciudad, su estructura viaria, el parcelario, la disposición de los equipamientos y los usos del suelo— constituye uno de los factores más decisivos en la configuración de la salud pública. La manera en que se organiza el espacio urbano condiciona directamente los patrones de movilidad, el acceso a recursos, la exposición a contaminantes y, por ende, las oportunidades vitales de la población.

A Coruña presenta una morfología urbana heterogénea, con un núcleo central denso, mixto y bien conectado, frente a ámbitos periféricos de distinta naturaleza funcional y morfológica. Elviña se ha configurado mediante sucesivas fases de desarrollo residencial vinculadas al planeamiento general; Agrela responde fundamentalmente a un sector de carácter industrial y logístico; y Palavea se estructura como un ámbito periférico residencial desarrollado mediante planeamiento parcial. Aunque estos tejidos cuentan con instrumentos formales de ordenación, su configuración espacial y funcional presenta, en algunos casos, discontinuidades urbanas, menor diversidad de usos y una mayor dependencia del vehículo privado en comparación con el centro consolidado.

Por su parte, desarrollos más recientes como Novo Mesoiro, planificados de forma integral, evidencian una mejor definición urbanística interna, si bien persisten desafíos en términos de integración funcional y conectividad efectiva con el conjunto urbano, especialmente en movilidad sostenible y acceso peatonal a equipamientos estratégicos.

Esta desigualdad morfológica genera también una desigualdad sanitaria. El diseño urbano de algunos sectores impide el desarrollo de la movilidad activa (por falta de aceras, pasos de peatones o iluminación), expone a los residentes a mayores niveles de ruido o contaminación, o limita el acceso a servicios esenciales. Las personas mayores, con movilidad reducida o con menores recursos económicos son las más afectadas por estas barreras estructurales.

Por el contrario, el tejido tradicional del centro histórico, la Ciudad Vieja, Pescadería y el Ensanche, al presentar una mayor compacidad, mezcla de usos y proximidad a servicios, favorece desplazamientos peatonales, cohesión social y mayor autonomía funcional para todos los grupos de edad. Esta diferencia no es neutra desde el punto de vista de la salud, y revela una importante brecha territorial que debe ser corregida desde el planeamiento urbano.

La implementación de políticas de regeneración urbana debe tener como prioridad la corrección de estas desigualdades. Programas como los PERI (Planes Especiales de Reforma Interior), actuaciones de rehabilitación de vivienda o la conexión interbarrial mediante ejes verdes y corredores escolares pueden convertirse en instrumentos potentes para transformar la morfología urbana con criterios de salud.

Además, es clave avanzar hacia un planeamiento urbano que incorpore indicadores de salud en la evaluación de alternativas territoriales. La integración de herramientas como la cartografía de accesibilidad peatonal, los índices de conectividad de red viaria, la proporción de superficie verde útil o la cobertura de servicios de proximidad permitirá orientar las decisiones de ordenación hacia modelos más saludables y equitativos.

4.2 Desigualdades territoriales y estructura socioespacial

La estructura socioespacial de las ciudades constituye un elemento clave para comprender la distribución desigual de oportunidades, recursos y condiciones de vida en el ámbito urbano. Desde la perspectiva de la salud urbana, el territorio no actúa únicamente como soporte físico, sino como una dimensión estructurante que organiza de manera diferencial el acceso a determinantes urbanos relevantes para el bienestar y la calidad de vida de la población.

En el caso de A Coruña, la configuración socioespacial de la ciudad es el resultado de procesos históricos de urbanización, dinámicas residenciales y decisiones de planificación adoptadas en distintas etapas. La coexistencia de tejidos urbanos consolidados, áreas de expansión más reciente y ámbitos con procesos de envejecimiento urbano genera un mosaico territorial heterogéneo, con diferencias significativas en términos de dotación de espacio público, calidad del entorno residencial, accesibilidad a servicios y condiciones ambientales.

Estas desigualdades territoriales no deben interpretarse como relaciones causales directas entre lugar de residencia y resultados en salud, sino como contextos urbanos diferenciados que pueden condicionar, de manera indirecta y mediada por factores socioeconómicos e institucionales, las oportunidades de bienestar de la población. La literatura sobre determinantes sociales de la salud ha señalado de forma reiterada que las desigualdades sociales tienden a expresarse espacialmente, reforzando la necesidad de aproximaciones territoriales en el análisis urbano.

Desde el punto de vista analítico, la identificación de patrones socioespaciales diferenciados permite situar el análisis de los determinantes urbanos de la salud en un marco estructural, evitando interpretaciones simplificadas basadas en variables aisladas. En este sentido, la estructura socioespacial de A Coruña constituye un elemento de contexto imprescindible para interpretar los análisis posteriores sobre movilidad, infraestructura verde, calidad ambiental o accesibilidad a servicios.

4.3 Marco institucional y competencial

El marco institucional y competencial en el que se desarrollan las políticas urbanas locales condiciona de manera significativa la capacidad de los municipios para integrar la dimensión de salud en la planificación urbana. En el contexto español, las competencias municipales se articulan en un sistema multinivel en el que confluyen responsabilidades estatales, autonómicas y locales, especialmente en ámbitos relacionados con la salud, el urbanismo y el medio ambiente.

En A Coruña, como en el resto de municipios, el Ayuntamiento dispone de competencias directas en materias como el planeamiento urbanístico, la movilidad urbana, la gestión del espacio público, el medio ambiente urbano y determinados servicios sociales, todos ellos con implicaciones relevantes sobre los determinantes urbanos de la salud. Sin embargo, la competencia directa en materia sanitaria corresponde fundamentalmente al ámbito autonómico, lo que limita la capacidad municipal para intervenir de forma directa sobre resultados en salud.

Esta distribución competencial refuerza el papel del municipio como actor clave en la configuración del entorno urbano, más que como responsable directo de la prestación sanitaria. Desde esta perspectiva, la contribución local a la salud se materializa principalmente a través de decisiones de planificación, diseño urbano y gestión del territorio, así como mediante la coordinación con otras administraciones y agentes institucionales.

La ausencia de un mandato explícito en materia de salud urbana dentro de los instrumentos de planificación municipal no implica la inexistencia de efectos sobre los determinantes urbanos de la salud, sino que pone de relieve la necesidad de enfoques transversales que permitan integrar esta dimensión en políticas sectoriales ya existentes. Este marco institucional condiciona tanto las posibilidades de intervención como los límites metodológicos del presente estudio, y justifica la elección de un enfoque basado en indicadores urbanos como herramienta adaptada a las competencias y capacidades del ámbito local.

5 Determinantes urbanos de la salud en A Coruña

5.1 Contaminación, ruido y confort ambiental

Los factores ambientales urbanos —como la calidad del aire, el nivel de ruido y las condiciones de habitabilidad térmica— inciden de forma directa y comprobada sobre la salud de la población. En el entorno urbano, estos factores están condicionados principalmente por el modelo de movilidad, el tipo de usos del suelo, la cobertura vegetal y la densidad edificatoria. A Coruña, como muchas otras ciudades intermedias europeas, enfrenta un triple reto: la contaminación atmosférica, el exceso de ruido urbano y la escasa resiliencia microclimática de algunas zonas densas.

Los datos de calidad del aire proporcionados por la red de estaciones de control indican que, si bien A Coruña no se encuentra entre las ciudades más contaminadas de España, en ciertos puntos como la Avda. de Alfonso Molina (AC-11), Ronda de Outeiro o la zona portuaria se superan de manera recurrente los umbrales recomendados por la OMS para el dióxido de nitrógeno (NO₂), especialmente en las horas punta. En la Fig. 2 se muestra el esquema viario de la ciudad sobre su estructura edificatoria. Estos niveles de exposición se asocian a un incremento en enfermedades respiratorias, agravamiento del asma infantil y afecciones cardiovasculares, afectando especialmente a colectivos sensibles.

Fig. 2. Mapa de la red viaria de A Coruña diferenciada por tipología

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la IDE del Ayuntamiento de A Coruña (https://ide.coruna.gal)

El índice de calidad del aire (Air Quality Index) de la plataforma Ener2Crowd sitúa a A Coruña en el noveno puesto de las diez ciudades más contaminadas de España con un índice de 54 (siendo de 51 a 60 considerado como moderado), mientras que el Instituto de Salud Global de Barcelona, de la Universidad Pompeu Fabra, también sitúa a la ciudad en una posición desfavorable. Aunque el estudio señala que A Coruña se encuentra en la zona verde de la tabla (es decir, con una contaminación aceptable).

El ruido urbano es otro factor de riesgo crónico que afecta la calidad de vida y la salud mental. Los mapas estratégicos de ruido de A Coruña elaborados en cumplimiento de la Directiva 2002/49/CE revelan que amplios tramos del viario principal superan los 65 dB durante el día y los 55 dB durante la noche, límites que la OMS identifica como perjudiciales para la salud. Se estima que una proporción significativa de la población está expuesta a niveles que pueden inducir estrés crónico, trastornos del sueño, problemas de concentración y riesgo cardiovascular.

Mientras algunos rankings divulgativos han situado a A Coruña entre las ciudades españolas con menores niveles medios de ruido, el análisis técnico del Mapa Estratégico de Ruido del Concello da Coruña evidencia una realidad más compleja. Como puede apreciarse en la Fig. 3, los niveles de exposición acústica más elevados se concentran en los principales ejes viarios, donde el tráfico rodado constituye la principal fuente emisora, superando en determinadas áreas los valores recomendados por la OMS para la protección de la salud urbana.

El confort térmico, por su parte, está condicionado por la proporción de zonas verdes, la presencia de arbolado urbano, la orientación de las calles, los materiales del pavimento y la ventilación urbana. La configuración urbana de determinadas áreas densamente construidas en la ciudad —como Os Mallos, Agra do Orzán o el entorno de Cuatro Caminos— favorece la formación de islas de calor, especialmente durante los meses estivales, lo cual agrava los efectos de las olas de calor en población vulnerable.

Fig. 3. Isófonas para ruido total A Coruña

Fuente: Memoria resumen del mapa estratégico de ruido término municipal de A Coruña (2016)

Para hacer frente a estos retos, numerosas ciudades están aplicando estrategias de diseño climático urbano basadas en soluciones basadas en la naturaleza (SbN), tales como corredores verdes, techos y fachadas vegetales, pavimentos permeables o recuperación de ríos urbanos. En A Coruña, actuaciones como la recuperación paisajística del parque de Santa Margarita que se desarrolló en 14 fases, la reforma de la calle de San Andrés, la reforma del Paseo Marítimo Francisco Vázquez, representan avances positivos, aunque aún limitados en escala e impacto. Mayor impacto tendrá la actual reforma de los Cantones y el futuro Master Plan Coruña Marítima.

Es necesario escalar estas iniciativas y convertirlas en una política transversal e integral de salud ambiental urbana. Esto implica dotar a los proyectos urbanísticos de una evaluación ambiental con perspectiva sanitaria, priorizar la movilidad no contaminante, aumentar la cobertura vegetal especialmente en zonas vulnerables, y garantizar que todo nuevo desarrollo urbano contribuya a reducir la exposición ambiental nociva y a mejorar el bienestar climático.

5.2 Infraestructura verde y acceso a espacios naturales

La infraestructura verde urbana constituye un componente relevante del entorno construido, al integrar funciones ambientales, sociales y espaciales que inciden sobre las condiciones de vida en la ciudad. Desde la perspectiva de la salud urbana, la literatura ha señalado que la disponibilidad, accesibilidad y calidad de los espacios verdes urbanos se asocian con oportunidades diferenciadas de bienestar, descanso, socialización y actividad física ligera, sin que ello implique relaciones causales directas ni universales.

En el contexto urbano, la infraestructura verde desempeña además un papel relevante en la regulación ambiental, contribuyendo a la mitigación de la contaminación atmosférica, la reducción del ruido y la mejora del confort térmico. Estos efectos dependen en gran medida de la configuración espacial de los espacios verdes, su continuidad en la trama urbana y su integración con el espacio público y los itinerarios peatonales.

En A Coruña, la infraestructura verde presenta una distribución territorial heterogénea, condicionada por la morfología urbana, la topografía y los procesos históricos de urbanización. La presencia de grandes espacios verdes y naturales convive con ámbitos urbanos densos donde el acceso a zonas verdes de proximidad es más limitado. Estas diferencias introducen una dimensión de equidad territorial relevante, en la medida en que el acceso cotidiano a espacios verdes no es homogéneo para toda la población.

Desde una perspectiva de planificación urbana, el análisis de la infraestructura verde se centra en caracterizar su accesibilidad, conectividad y distribución espacial, más que en evaluar impactos específicos sobre la salud. Este enfoque permite identificar déficits y oportunidades de mejora en el diseño urbano, y refuerza la necesidad de integrar indicadores de infraestructura verde en los procesos de planificación y evaluación urbana.

5.3 Movilidad urbana y entorno cotidiano

La movilidad urbana constituye un determinante clave del entorno cotidiano, al estructurar los desplazamientos diarios, el acceso a servicios y la interacción con el espacio público. Más allá de los modos de transporte utilizados, la movilidad urbana refleja la organización funcional de la ciudad y la relación entre lugar de residencia, trabajo, equipamientos y espacios de ocio.

Desde el enfoque de la salud urbana, la movilidad se analiza como una condición del entorno que puede facilitar o limitar determinadas prácticas cotidianas, como el desplazamiento a pie o la permanencia en el espacio público. La literatura subraya que estas relaciones están mediadas por factores como la densidad urbana, la mezcla de usos, la calidad del espacio viario y la percepción de seguridad, lo que impide interpretarlas como vínculos directos entre movilidad y resultados en salud.

En A Coruña, la estructura urbana combina áreas compactas con una elevada proximidad a servicios y otras zonas con mayores dependencias funcionales del transporte motorizado. Estas diferencias influyen en la experiencia cotidiana de la movilidad y generan patrones territoriales diversos en cuanto a accesibilidad, tiempos de desplazamiento y uso del espacio público.

El análisis de la movilidad urbana en este estudio se aborda desde una perspectiva descriptiva, atendiendo a las características del entorno urbano y a las políticas implementadas, sin evaluar niveles de actividad física ni efectos sanitarios específicos. Este enfoque permite situar la movilidad como un determinante urbano transversal, estrechamente vinculado a otros factores como la morfología urbana, la infraestructura verde y la accesibilidad a servicios.

5.4 Vivienda, entorno residencial y bienestar

La vivienda y su entorno inmediato constituyen un determinante urbano fundamental, al configurar las condiciones materiales y ambientales en las que se desarrolla la vida cotidiana. Desde la perspectiva de la salud urbana, la literatura ha identificado múltiples dimensiones del entorno residencial relevantes para el bienestar, como la calidad constructiva de las viviendas, la habitabilidad, la accesibilidad, el confort térmico y acústico, y la relación con el espacio público.

En A Coruña, el parque residencial presenta una notable diversidad tipológica y temporal, resultado de procesos de urbanización desarrollados en distintas fases. La coexistencia de edificios antiguos, áreas de expansión reciente y tejidos urbanos con procesos de envejecimiento plantea retos diferenciados en términos de habitabilidad, eficiencia energética y accesibilidad universal.

Las condiciones del entorno residencial no actúan de forma aislada, sino en interacción con otros determinantes urbanos como la movilidad, la dotación de servicios y la calidad ambiental. Estas interacciones refuerzan la necesidad de abordar la vivienda desde una perspectiva integrada, evitando interpretaciones simplificadas que atribuyan efectos directos sobre la salud a características aisladas del parque residencial.

Desde el punto de vista analítico, el estudio se centra en caracterizar el entorno residencial y su distribución territorial, identificando posibles déficits urbanos relevantes para la planificación local. Este enfoque resulta especialmente pertinente en contextos urbanos donde las competencias municipales se concentran en la regulación del entorno construido más que en la intervención directa sobre resultados sanitarios.

5.5 Accesibilidad a servicios y cohesión social

La accesibilidad a servicios básicos y equipamientos urbanos constituye un elemento central para el funcionamiento cotidiano de la ciudad y para la calidad de vida de la población. Desde el enfoque de la salud urbana, el acceso a servicios como centros educativos, sanitarios, comerciales y espacios comunitarios se ha relacionado con oportunidades diferenciadas de participación social, autonomía y bienestar, especialmente en grupos vulnerables.

La literatura destaca que la accesibilidad no depende únicamente de la distancia física, sino también de factores como la conectividad del viario, la calidad del espacio público, la disponibilidad de transporte y las barreras físicas o funcionales. Estas dimensiones adquieren una especial relevancia en ciudades con estructuras urbanas heterogéneas y con una población envejecida, como es el caso de A Coruña.

Las diferencias territoriales en la accesibilidad a servicios pueden contribuir a la fragmentación urbana y a la percepción de desigualdad entre barrios, sin que ello implique necesariamente resultados adversos en salud de forma directa. Desde esta perspectiva, la accesibilidad se concibe como un determinante urbano intermedio, estrechamente vinculado a la cohesión social y al uso cotidiano del espacio urbano.

El análisis de la accesibilidad a servicios en este estudio se orienta a identificar patrones territoriales y posibles déficits urbanos relevantes para la planificación local. La incorporación de indicadores de accesibilidad y cohesión social permite apoyar diagnósticos más precisos y facilitar la priorización de intervenciones desde una perspectiva de equidad, coherente con el enfoque metodológico adoptado.

6 Movilidad activa y salud urbana en A Coruña

6.1 Marco conceptual: movilidad activa como determinante urbano

La movilidad urbana condiciona profundamente la salud de la población. No solo por su impacto en la calidad del aire, los niveles de ruido o la accidentalidad, sino también porque determina el grado de actividad física incorporada en la vida cotidiana. La movilidad activa —aquella que implica desplazamientos a pie, en bicicleta u otros medios no motorizados— se asocia con beneficios comprobados para la salud cardiovascular, metabólica, mental y social.

Sin embargo, el modelo urbano dominante durante gran parte del siglo XX ha privilegiado el uso del vehículo privado, generando entornos hostiles para los desplazamientos activos, especialmente en áreas periféricas y zonas industriales. Calles anchas sin aceras, ausencia de pasos seguros, semáforos mal calibrados, aceras estrechas, falta de arbolado o iluminación deficiente son barreras cotidianas que disuaden a la ciudadanía de caminar o pedalear.

A Coruña, pese a su compacidad relativa y su orografía favorable, presenta todavía notables carencias para una movilidad activa inclusiva. El viario urbano sigue dominado por el coche, con puntos negros de accidentalidad en cruces como Linares Rivas, Monelos o Ramón y Cajal (este último recientemente solventado con la ejecución de una glorieta). Aunque se han desarrollado itinerarios peatonales renovados (como los paseos marítimos). Sus más de 45 kilómetros de carril bici, que conectan todos los barrios de la ciudad, su recién renovado sistema municipal de alquiler de bicicletas, su Zona de Bajas Emisiones (ZBE) y su declaración como Ciudad 30 hacen de la urbe herculina una de las más seguras para disfrutar de la bicicleta.

El Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) recoge objetivos ambiciosos en este sentido: aumentar la cuota modal del transporte activo, reducir las emisiones y pacificar el tráfico. No obstante, su ejecución ha sido desigual y ha carecido en ocasiones de mecanismos sólidos de evaluación, coordinación y seguimiento. El reto actual es transformar estos planes en políticas efectivas de salud urbana.

Existen experiencias replicables a nivel nacional e internacional. El modelo de ciudad 30 implantado en Pontevedra ha demostrado que una ciudad sin coches en el centro puede ser segura, saludable y atractiva. Las supermanzanas de Barcelona, los itinerarios escolares seguros de Vitoria o las ciudades de 15 minutos impulsadas en París (Moreno, 2023) muestran que rediseñar la movilidad con criterios de salud es posible y eficaz.

Para avanzar en esta dirección, A Coruña debería reforzar su red de infraestructura peatonal y ciclista, priorizando los barrios con mayores niveles de sedentarismo, envejecimiento o exclusión social. También es clave incorporar el enfoque de movilidad saludable en las campañas de sensibilización ciudadana, en la formación vial escolar y en las estrategias de adaptación al cambio climático. La movilidad no debe entenderse como un fin en sí mismo, sino como un medio para garantizar una vida activa, segura, conectada y saludable.

6.2 Marco conceptual: movilidad activa como determinante de salud

Numerosos estudios evidencian que caminar o desplazarse en bicicleta regularmente se asocia con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer, así como con beneficios en la salud mental y el bienestar emocional (Frank et al., 2019). La movilidad activa es, además, un factor determinante en la creación de entornos más seguros y socialmente cohesionados (Giles-Corti et al., 2016).

En el marco de la salud urbana, se reconoce que el diseño de la ciudad (ancho de aceras, conectividad peatonal, disponibilidad de espacios verdes, intermodalidad con transporte público, entre otros) puede fomentar o inhibir la adopción de modos activos de desplazamiento.

6.3 Diagnóstico de la situación en A Coruña

A Coruña presenta características topográficas y climáticas relativamente favorables para el desarrollo de la movilidad activa, especialmente en el eje litoral y centro histórico. No obstante, también enfrenta obstáculos estructurales y culturales que limitan su expansión:

Estos elementos configuran un entorno parcialmente hostil para los desplazamientos no motorizados, especialmente para colectivos vulnerables como niños, personas mayores o personas con movilidad reducida.

Desde el año 2009 hasta la fecha se le ha dado un gran impulso a BiciCoruña, especialmente en los últimos 3 años, contando actualmente con más de 45 km de carriles bici, 222 bicicletas mecánicas y 342 eléctricas, 79 estaciones operativas como puede apreciarse en la Fig.4. Mejorando la intermodalidad efectiva entre la bicicleta y el transporte público, creando una nueva base en el entorno de la futura estación Intermodal.

Fig. 4. Mapa del viario ciclable en A Coruña sobre teselas de coberturas de ocupación de suelo

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la IDE del Ayuntamiento de A Coruña (https://ide.coruna.gal)

6.4 Iniciativas locales para fomentar la movilidad activa

En los últimos años, A Coruña ha iniciado diversas actuaciones orientadas a revertir esta situación:

Estas medidas, aunque aún limitadas en alcance, señalan un cambio de paradigma hacia una planificación urbana más centrada en las personas.

6.5 Limitaciones y barreras identificadas

Entre los principales desafíos que enfrenta la ciudad para consolidar una estrategia de movilidad activa se encuentran:

Categoría

Descripción

Infraestructura

Fragmentación de red ciclista y falta de accesibilidad universal

Gobernanza

Escasa coordinación entre áreas técnicas del ayuntamiento

Participación

Poca implicación ciudadana en el diseño de las medidas

Evaluación

Ausencia de indicadores de seguimiento con enfoque de salud

Equidad territorial

Disparidades entre barrios periféricos y centro urbano

Fig. 5. Retos estratégicos para la consolidación de la movilidad activa en A Coruña

Fuente: Elaboración propia a partir de datos del IGE y SERGAS

6.6 Oportunidades futuras y recomendaciones

A Coruña dispone de condiciones técnicas y urbanas que podrían favorecer una transición acelerada hacia una ciudad caminable y ciclista, siempre que se articulen políticas coherentes, participativas y sostenidas en el tiempo. Algunas oportunidades destacables:

7 Gobernanza local y salud urbana: el papel del Ayuntamiento de A Coruña

La gobernanza urbana es un factor clave en la configuración de entornos saludables. La manera en que se toman decisiones, se asignan recursos y se coordinan políticas intersectoriales tiene efectos directos sobre la salud y el bienestar de la población (Kickbusch y Gleicher, 2012). En este apartado se analiza el papel que desempeña el Ayuntamiento de A Coruña en la articulación de políticas urbanas con impacto en salud, así como los principales instrumentos y estructuras de gestión local implicadas.

7.1 Gobernanza urbana y salud: una mirada sistémica

La salud urbana no depende exclusivamente del sector sanitario, sino de múltiples políticas urbanas: vivienda, transporte, espacios públicos, planificación territorial, gestión ambiental, etc. Esto exige modelos de gobernanza colaborativos y multisectoriales, en los que los gobiernos locales asuman un papel articulador.

La OMS ha promovido desde los años 80 el enfoque de Healthy Cities, que sitúa a los municipios como actores estratégicos para integrar la salud en todas las políticas locales (WHO Europe, 2021). A Coruña se ha adherido en diversas ocasiones a programas europeos relacionados con sostenibilidad urbana, pero su evolución hacia un modelo de ciudad saludable ha sido desigual.

7.2 Instrumentos de planificación con implicaciones en salud

En A Coruña, distintos documentos estratégicos municipales han incorporado, de forma explícita o implícita, dimensiones vinculadas a la salud:

7.3 Participación ciudadana y acción comunitaria

La gobernanza saludable implica también dar voz a la ciudadanía en la definición de prioridades urbanas. En A Coruña existen diversas experiencias relevantes, aunque dispersas:

7.4 Coordinación intersectorial: avances y déficits

La integración de la salud en la acción pública municipal requiere coordinación efectiva entre distintas áreas y niveles de gobierno. A Coruña presenta tanto avances como carencias en este aspecto:

Área de gestión municipal

Nivel de integración de la salud

Urbanismo y planeamiento

2 (incipiente)

Medio ambiente y clima

3 (moderado)

Movilidad y transporte

3 (moderado)

Servicios sociales y comunitarios

4 (avanzado)

Promoción de la salud y deporte

5 (consolidado)

Fig. 6. Evaluación del nivel de institucionalización de la salud urbana en la gobernanza local (escala 1-5)

Fuente: Elaboración propia a partir de datos del IGE y SERGAS

7.5 Recomendaciones para una gobernanza saludable

Para avanzar hacia un modelo de gobernanza urbana orientado a la salud, se plantean las siguientes recomendaciones específicas para A Coruña:

  1. Institucionalizar la salud como eje transversal en los proyectos urbanos, con mecanismos de evaluación de impacto en salud (EIS).
  2. Crear una Oficina Técnica de Salud Urbana, con funciones de coordinación, seguimiento de indicadores y formación técnica.
  3. Reforzar la participación social estructurada, mediante el lanzamiento del Consejo de Salud y presupuestos participativos temáticos.
  4. Fomentar alianzas con el sistema sanitario, las universidades y entidades sociales, para coproducir políticas basadas en evidencia.
  5. Establecer indicadores periódicos de salud urbana, desagregados por barrios y condiciones sociales.

8 Desigualdades territoriales en salud urbana: brechas intraurbanas en A Coruña

La salud urbana no se distribuye de forma homogénea en el espacio. Las condiciones del entorno construido, el acceso a recursos y servicios urbanos, y los determinantes sociales de la salud configuran una geografía desigual, donde algunos barrios acumulan mayores cargas de enfermedad y vulnerabilidad social. Este apartado aborda las principales desigualdades territoriales en A Coruña, sus causas estructurales y sus implicaciones para las políticas públicas.

8.1 Enfoque teórico: el territorio como determinante social de la salud

La literatura académica ha señalado que el lugar de residencia actúa como un “determinante estructurante” de la salud (Diez-Roux, 2016; Marmot et al., 2020). El concepto de territorialización de la desigualdad permite identificar cómo ciertos barrios concentran factores de riesgo: viviendas en mal estado, escasa cobertura de transporte, baja calidad ambiental, limitada oferta de servicios sanitarios o educativos, y déficits en el tejido social.

En el contexto urbano, estas desigualdades se manifiestan a escala intraurbana, muchas veces invisibilizadas por los promedios municipales. A Coruña no es ajena a este fenómeno, aunque durante años ha carecido de indicadores desagregados por barrio o sección censal.

8.2 Brechas territoriales en salud y bienestar en A Coruña

Diversas fuentes apuntan a la existencia de desigualdades significativas entre zonas de la ciudad. Un informe elaborado por el Instituto Galego de Estatística (IGE, 2023) muestra diferencias notables en esperanza de vida, enfermedades crónicas y nivel educativo entre barrios del casco histórico y de la periferia como se aprecia en la Fig. 7.

Estas brechas evidencian que la salud urbana se entrecruza con la segregación residencial, la desigualdad económica y la exclusión social.

Indicador

Ensanche

Agra del Orzán

Elviña

Monte Alto

Esperanza de vida al nacer (años)

84,2

79,6

80,1

81,3

Nivel educativo (bachiller o más)

72,4%

45,1%

48,8%

56,7%

Renta media por hogar (€)

32 450

17 300

19 750

21 600

Paro registrado (% población activa)

8,2%

18,5%

16,2%

13,7%

Fig. 7. Indicadores comparativos por barrio (últimos datos disponibles)

Fuente: Elaboración propia a partir de datos del IGE y SERGAS

8.3 Factores estructurales de la desigualdad urbana en A Coruña

Entre los factores que explican estas disparidades territoriales se encuentran:

Además, las crisis recientes (financiera, COVID-19, inflación) han amplificado las desigualdades existentes, afectando con mayor dureza a los barrios ya vulnerables.

8.4 Intervenciones locales frente a la desigualdad territorial

En los últimos años, el Ayuntamiento de A Coruña ha iniciado programas con cierto impacto en la reducción de desigualdades, aunque de forma aún limitada:

Estas acciones muestran una orientación emergente hacia la justicia espacial, aunque falta una estrategia global de equidad urbana con objetivos medibles.

8.5 Propuesta de indicadores para una salud urbana equitativa

Para orientar las políticas locales hacia la equidad territorial, es imprescindible disponer de indicadores que permitan detectar, medir y evaluar desigualdades espaciales. En la Fig. 8, se propone una batería inicial de indicadores:

Dimensión

Indicador propuesto

Fuente sugerida

Salud

Esperanza de vida por barrio

SERGAS + IGE

Educación

% población con estudios postobligatorios

IGE + padrón municipal

Economía

Renta media disponible por hogar

Agencia Tributaria + IGE

Vivienda

% viviendas con deficiencias estructurales

Censo INE + informes técnicos

Accesibilidad

Tiempo medio a centro de salud/parada de bus

PMUS + SIG municipal

Calidad ambiental

Concentración de NO2 y PM10 por barrio

Red de calidad del aire

Participación social

Número de entidades vecinales activas

Registro municipal de entidades

Fig. 8. Indicadores clave de desigualdad territorial en salud urbana

Fuente: Elaboración propia

El uso de Sistemas de Información Geográfica (SIG) permitiría visualizar espacialmente estas brechas, facilitando intervenciones dirigidas y prioritarias.

9 Indicadores y evaluación de la salud urbana en A Coruña

La evaluación es una herramienta imprescindible para orientar, ajustar y legitimar las políticas públicas. En el ámbito de la salud urbana, contar con un sistema de indicadores adecuados permite conocer el estado de la ciudad desde la perspectiva del bienestar, identificar desigualdades, priorizar intervenciones y hacer seguimiento del impacto de las acciones emprendidas (Barton y Grant, 2013; WHO Europe, 2022). A Coruña ha avanzado en algunos aspectos, pero sigue careciendo de un sistema estructurado, transversal e institucionalizado de indicadores de salud urbana.

9.1 Función de los indicadores en el enfoque de salud urbana

Los indicadores actúan como herramientas de diagnóstico, planificación y rendición de cuentas. En el marco del enfoque Health in All Policies (HiAP), su utilización permite:

Idealmente, los indicadores deben ser: relevantes, comparables, sensibles a cambios, accesibles, desagregables por territorio y grupo social, y vinculados a políticas concretas (Kickbusch y Buckett, 2010).

9.2 Estado actual de la evaluación en A Coruña

Actualmente, A Coruña no cuenta con un sistema específico y público de indicadores de salud urbana. Los datos disponibles se encuentran dispersos entre distintas fuentes:

Además, los mecanismos de evaluación existentes son sectoriales, sin una perspectiva integrada que conecte salud, territorio, equidad y calidad de vida.

9.3 Propuesta de marco integrado de indicadores para A Coruña

A partir de experiencias de otras ciudades (Vitoria-Gasteiz, Barcelona, Pontevedra, Londres), se propone un marco de evaluación estructurado en cinco dimensiones clave para la ciudad de A Coruña recogidos en la Fig. 9.

Determinante

Indicador

Definición operativa

Escala

Fuente potencial

Movilidad

% de población con acceso a red peatonal continua

Proporción de población con itinerarios peatonales accesibles y seguros

Barrio/ciudad

SIG municipal

Reparto modal de desplazamientos activos

Porcentaje de viajes a pie y en bicicleta

Ciudad

Encuestas movilidad

Infraestructura verde

Superficie de zonas verdes por habitante

m² de zonas verdes públicas por residente

Barrio/ciudad

Catastro/SIG

Acceso a zonas verdes

% población a <300 m de un espacio verde

Barrio

SIG

Vivienda

Calidad del parque residencial

% viviendas con déficits constructivos o energéticos

Barrio

Censo/inspecciones

Exposición a ruido y contaminación

Población expuesta a niveles superiores a los recomendados

Barrio

Mapas ruido/aire

Servicios

Accesibilidad a servicios básicos

Tiempo medio a pie a equipamientos esenciales

Barrio

SIG

Cohesión social

Disponibilidad de espacio público de proximidad

m² de espacio público funcional por habitante

Barrio

SIG

Participación en procesos urbanos

Nº procesos participativos/año

Ciudad

Registros municipales

Fig. 9. Marco propuesto de indicadores de salud urbana para A Coruña

Fuente: Elaboración propia

Este sistema debería alimentarse con datos administrativos, encuestas de salud local y herramientas de participación ciudadana.

9.4 Herramientas para la medición y visualización

Además de definir indicadores, es fundamental contar con herramientas digitales de análisis y visualización. Algunas buenas prácticas que podrían aplicarse en A Coruña:

9.5 Retos y oportunidades de implementación

La puesta en marcha de un sistema integral de evaluación en salud urbana requiere superar varios obstáculos:

Al mismo tiempo, existen oportunidades:

10 Discusión

El análisis desarrollado pone de manifiesto la complejidad inherente a la relación entre entorno urbano y salud, especialmente cuando se aborda desde la escala local y desde la perspectiva de la planificación urbana. Los resultados obtenidos no deben interpretarse como una evaluación de impactos en salud ni como la identificación de relaciones causales directas entre variables urbanas y resultados sanitarios, sino como una aproximación analítica orientada a caracterizar determinantes urbanos relevantes y a explorar herramientas metodológicas para su integración en las políticas municipales.

En este sentido, el estudio confirma la utilidad del enfoque de salud urbana como marco integrador capaz de conectar ámbitos tradicionalmente sectoriales —como la movilidad, el espacio público, la infraestructura verde o la gobernanza— bajo una lógica transversal. No obstante, también pone de relieve las limitaciones prácticas de este enfoque en contextos municipales, donde la disponibilidad de datos desagregados, la fragmentación institucional y la ausencia de sistemas de evaluación integrados condicionan su aplicación efectiva.

La elección de A Coruña como caso de estudio permite ilustrar estas tensiones de forma clara. Por un lado, la ciudad presenta condiciones urbanas y territoriales que favorecen la incorporación de la salud como criterio en la planificación local. Por otro, el análisis evidencia que dicha incorporación se produce de manera implícita y no sistematizada, lo que dificulta su seguimiento y evaluación desde una perspectiva de salud urbana y equidad territorial. Experiencias como la EDUSI de A Coruña ponen de manifiesto que, pese a los avances en la incorporación de enfoques integrados, la implementación efectiva de estrategias urbanas sigue enfrentando dificultades para consolidarse como marcos plenamente articulados, funcionando en ocasiones como agregaciones de proyectos más que como verdaderas estrategias integradas.

Desde el punto de vista metodológico, la propuesta de un marco integrado de indicadores urbanos de salud constituye una aportación relevante del trabajo. Este enfoque permite operacionalizar conceptos complejos y avanzar hacia una evaluación más coherente de las políticas urbanas, sin necesidad de recurrir a inferencias causales no sustentadas empíricamente. Al mismo tiempo, subraya la importancia de adaptar los sistemas de indicadores a las capacidades reales del ámbito municipal y de integrarlos en los procesos de gobernanza existentes.

Finalmente, los resultados refuerzan la necesidad de enfoques contextuales y territoriales en el análisis de la salud urbana. Las diferencias intraurbanas identificadas no deben entenderse como determinismos espaciales, sino como expresiones de desigualdades estructurales que requieren respuestas integradas desde la planificación y la gestión urbana.

11 Conclusiones y líneas de futuro: hacia una agenda urbana saludable para A Coruña

A lo largo de este artículo se ha evidenciado cómo la ciudad de A Coruña, al igual que otras urbes europeas, enfrenta el desafío de integrar la salud como dimensión estratégica del desarrollo urbano. El análisis de los determinantes urbanos de la salud en su contexto local ha permitido identificar avances, carencias estructurales, desigualdades territoriales y oportunidades de transformación hacia una ciudad más saludable, equitativa y resiliente.

11.1 Principales aportaciones del estudio

11.2 Recomendaciones estratégicas

Con base en el análisis desarrollado, se proponen las siguientes líneas estratégicas para avanzar hacia una ciudad más saludable:

  1. Adoptar una estrategia local de salud urbana, explícita y transversal, alineada con los marcos de Salud en todas las políticas (HiAP) y Ciudades Saludables de la OMS.

  2. Consolidar un sistema municipal de indicadores de salud urbana, con datos desagregados territorialmente, visualización mediante SIG, y actualización periódica.

  3. Institucionalizar la evaluación de impacto en salud (EIS) como herramienta de análisis preventivo en los procesos de planeamiento urbano, grandes obras e intervenciones barriales.

  4. Desarrollar una gobernanza participativa de la salud urbana, lanzando el Consejo Municipal de Salud y fortaleciendo el papel de las asociaciones vecinales, universidades y entidades sociales que coordine acciones, sistematice datos y genere indicadores integrados en el planeamiento.

  5. Corregir las desigualdades territoriales mediante políticas integrales en barrios vulnerables, con actuaciones simultáneas en vivienda, espacio público, accesibilidad y programas comunitarios de salud.

  6. Formar y sensibilizar al personal técnico y político municipal en los vínculos entre urbanismo y salud, para asegurar una transversalización efectiva del enfoque.

11.3 Una oportunidad en la coyuntura actual

A Coruña se encuentra en un momento de oportunidad estratégica: la disponibilidad de fondos europeos, el nuevo ciclo de planeamiento urbano y la emergencia climática ofrecen un marco propicio para replantear las prioridades del modelo de ciudad. Integrar la salud como eje estructurante no solo mejorará el bienestar de la población, sino que incrementará la eficiencia, la justicia espacial y la sostenibilidad de las políticas urbanas.

La articulación de una Agenda Urbana Saludable podría constituir el vehículo para esta transformación. Esta agenda debería incluir objetivos claros, recursos específicos, alianzas multiactor, indicadores de seguimiento y mecanismos de rendición de cuentas. La experiencia de ciudades como Vitoria-Gasteiz, Pontevedra, Barcelona o Nantes demuestra que es posible avanzar en esta dirección desde el ámbito local, con voluntad política, base técnica y participación social activa.

11.4 Reflexión final

La salud urbana es un campo de conocimiento y de acción que interpela profundamente a las políticas locales. En un contexto marcado por la complejidad urbana, la crisis ecosocial y las crecientes demandas de justicia territorial, A Coruña tiene la posibilidad de consolidarse como referente en la creación de entornos urbanos saludables, si apuesta de forma decidida por integrar la salud como valor, como derecho y como criterio rector del desarrollo urbano.

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13 Agradecimientos y fuente de financiación

Los autores agradecen las críticas constructivas recibidas, comentarios y sugerencias realizados por las personas evaluadoras anónimas, que han contribuido a mejorar y enriquecer el manuscrito original.

Este trabajo cuenta con el apoyo del proyecto GREEN GAP del PROGRAMA INTERREG POCTEP 2021-2027, UNIÓN EUROPEA, proyecto liderado por el Instituto de Estudios Territoriales de la Xunta de Galicia con la participación de 11 socios de Galicia, entre ellos la Universidad de A Coruña, y del Norte de Portugal.